Los accionistas minoritarios de Abengoa, agrupados en la plataforma AbengoaShares, han criticado la actitud de la banca acreedora y los fondos buitre en la situación de Abengoa. "Imponen unas condiciones totalmente leoninas" de cara a los planes de reestructuración de 2017 y 2019.

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En un comunicado, han apuntado que se podrían enumerar multitud de casos provocados por la banca acreedora y los fondos buitre que "han ido desangrando a Abengoa debido a unas condiciones que podrían considerarse como usureras".

Según los accionistas, ya alcanzan 3.000 millones de euros los que la compañía ha tenido que pagar desde 2016 como gastos financieros. Esta situación forzó a la empresa a incluir cantidades en comisiones e intereses "totalmente desproporcionados".

Citan como ejemplo los 138 millones en concepto de gastos de reestructuración en el año 2017 con un interés de hasta el 18%, aprovechándose de la situación de debilidad de la compañía.

Así, han detallado que, en el año 2018, Abengoa vendió su participación en Atlantica Yield a la compañía canadiense Algonquin Power & Utilities Corp por un importe total aproximado de 870 millones de euros. Éstos fueron a parar en su totalidad a manos de la banca acreedora, "dejándose por el camino más de 20 millones de euros en concepto de 'comisiones de intermediación'".

Sin embargo, lamentan que ni la banca acreedora ni el propio consejo de administración se preocuparon en ese momento de destinar parte de los ingresos obtenidos para que Abengoa pudiese disponer de un fondo de maniobra y poder conseguir más adjudicaciones de obra. A día de hoy, aseguran, Atlantica Yield ya vale el doble de su precio de venta.

"Un expolio"

Los minoristas señalan que "otro ejemplo de este expolio" es la venta de las plantas de bioetanol en España y Francia por 140 millones en marzo abril de 2017. "Este mismo negocio se ha vendido posteriormente por la empresa que lo compró a un fondo de Deutsche Bank por unos 400 millones en octubre de 2020. Han triplicado su beneficio en tan solo tres años", han detallado.

También han indicado que, mientras el anterior consejo de administración presidido por Gonzalo Urquijo daba la voz de alarma sobre la necesidad de inyectar urgentemente ayudas públicas a la compañía a través del ICO y el Cesce, el entonces presidente y su consejo de administración "tenían acordado un incentivo de 58 millones de euros si culminaban con éxito el último plan de reestructuración".

A su juicio, este plan de reestructuración estaba "pensado nuevamente para favorecer los intereses de la banca acreedora y los fondos buitre, y no pensando en la viabilidad de la compañía, ya que nunca les ha importado".

Prueba de ello es, según ha afirmado, el entramado de sociedades intermedias con sede en el paraíso fiscal de Luxemburgo, "creadas para facilitar y ocultar todos estos movimientos en los planes de reestructuración".

1.200 millones

Todo esto ocurre, según han apuntado, a pocas semanas de que se conozca la resolución de la Cámara de Comercio de Estocolmo, en la cual Abengoa podría recibir hasta 1.200 millones de euros como reclama. Todo ello, salvo que la banca acreedora y los fondos buitre ya tengan planeado apoderarse de esa cantidad "para seguir desangrando a la compañía mediante algún plan todavía no dado a conocer".

Los minoristas han recordado los 14.000 empleados y 90.000 familias ahorradoras de accionistas que forman parte de la compañía. Aseguran que "seguirán luchando juntos hasta conseguir salvar Abengoa de las oscuras intenciones de la banca acreedora y de los fondos buitre".