La farmacéutica, nutricionista y divulgadora Marián García, más conocida por su alias Boticaria García, ha cerrado el 'Longevity Experience Forum' con una intervención distendida y marcada por el humor, la participación del público y un tono pedagógico muy reconocible en su manera de comunicar.
La divulgadora ha convertido su paso por el escenario de la Universidad Camilo José Cela (campus de Castellana) en una especie de demostración práctica de que la longevidad no se construye con fórmulas mágicas, sino con fuerza, constancia y hábitos sencillos pero sostenidos en el tiempo.
Nada más empezar, ha reivindicado su vínculo con el encuentro y con Magas, revista de la que es colaboradora habitual, y ha celebrado la oportunidad de poner el broche final a una jornada centrada en cómo vivir más y mejor.
También ha compartido una referencia personal especialmente significativa: esa misma mañana había firmado el acuerdo de la cátedra 'Mujeres de Hierro' con la Universidad de Granada. "Hoy es el día más importante de mi carrera", ha confesado, en un mensaje que conectaba con su empeño por trasladar la ciencia a la vida real.
A partir de ahí, ha orientado su discurso a una de las grandes preguntas del foro: qué ocurre en el cuerpo de la mujer a partir de los 50 y cómo se puede envejecer mejor. Ella misma se la ha consultado al público, recibiendo respuestas que mencionaban desde el estrés hasta la niebla mental, así como los ampliamente conocidos sofocos.
Todos estos síntomas pueden estar presentes al alcanzar la menopausia, sí, pero hay uno en el que la divulgadora ha hecho especial hincapié: el cansancio. "Aparece el 85% de las veces y esto hay que investigarlo porque ya no se trata solamente de un tema de la mujer; es un problema social".
A su juicio, muchas pacientes arrastran una mezcla de fatiga física y mental que afecta a su calidad de vida, y por eso ha insistido en la necesidad de estudiar lo que ocurre en esta fase vital con más profundidad. El objetivo, ha explicado, es comprender mejor las afectaciones y buscar soluciones que permitan vivir esos años con más bienestar y autonomía.
Desde ahí, ha hablado del músculo como gran motor de la energía. "La clave es generar músculo y encontrar la mitocondria”, ha explicado, con un lenguaje lleno de ejemplos sencillos para hacer comprensible un proceso fisiológico complejo.
Después, ha comparado las mitocondrias con "habichuelas mágicas" —por su forma— donde se produce la energía y ha remarcado que, si el músculo disminuye, también lo hacen esas estructuras que permiten al cuerpo funcionar mejor. A su juicio, esa pérdida se acelera con el paso del tiempo y, en el caso de las mujeres, con la caída de los estrógenos.
"Si no generamos músculo, tenemos menos mitocondrias", ha venido a resumir la divulgadora, antes de explicar que el cuerpo necesita estímulos para no perder fuerza ni capacidad de respuesta. En ese sentido, ha defendido que entrenar fuerza no es una opción secundaria, sino una de las mejores vías para afrontar la longevidad con salud.
Marián García, ‘Boticaria’ García, farmacéutica, nutricionista y divulgadora científica
García ha explicado además que la fuerza también ayuda a frenar otros procesos asociados al envejecimiento. Ha hablado de la importancia de la masa muscular para proteger los huesos, mejorar la postura, reducir el cansancio y combatir la inflamación crónica de bajo grado que suele aparecer en etapas más avanzadas de la vida.
En su discurso, el músculo ha aparecido como un aliado de la medicina preventiva: una forma de proteger el cuerpo de dentro hacia fuera. Sin embargo, todavía muchas mujeres cometen el error de "no entrenar con cargas suficientes; nos dan unas pesitas rosas y podemos estar con ellas hasta el día del juicio final, porque no nos generan ningún estímulo".
En este sentido, ha recalcado que poder hacer "25 repeticiones" sin apenas notar esfuerzo es sinónimo de que no se está estimulando el músculo lo suficiente. "Es mejor hacer ocho y que realmente nos sirva", ha explicado. Seguidamente, ha abordado lo que considera el segundo error en el camino hacia mantenerse en forma y buscar la longevidad: "No somos constantes".
"Me estremecen los retos que tienen un principio y un fin porque, además, nos hacen pensar que en 21 días podemos lograr cosas", ha lamentado, criticando la tendencia a vivir el cuidado del cuerpo como una moda pasajera.
"Repetición es perfección", ha dicho instantes antes de pedir al público que se levantara para participar en algunos ejercicios sencillos, convirtiendo el cierre de la jornada en una demostración práctica de que moverse también puede ser divertido.
La divulgadora ha querido bajar esa idea al terreno práctico. Ha recordado que no hace falta ir al gimnasio ni someterse a rutinas imposibles para notar beneficios. "Todos sabemos que podemos hacer [ejercicio] en casa en sesiones de 15 minutos", ha señalado, insistiendo en que el problema no es tanto la falta de información como la de constancia.
Para ella, ahí está la verdadera dificultad: saber qué hacer es relativamente sencillo; repetirlo, no tanto.
Tras esa parte más interactiva, García ha desgranado más mensajes sobre el ejercicio en la longevidad. Ha hablado de la importancia del cuidar de la salud ósea y del suelo pélvico y de cómo "subir escaleras de dos en dos", probar el "power walking" o introducir pequeños gestos de esfuerzo en el día a día puede contribuir a frenar la pérdida de densidad.
Uno de los momentos más visuales de su intervención ha sido precisamente ese intento de traducir la teoría al cuerpo. García ha pedido al público que coordinasen movimientos y, al ritmo de Sobreviviré (Mónica Naranjo), ha jugado con la repetición como herramienta de aprendizaje.
Esa divertida escena ha reforzado el mensaje que venía a contar en el foro: la longevidad se alcanza desde gestos cotidianos que se repiten y se incorporan a la vida diaria.
