El CEO y vicepresidente de Reolum, Yann Dumont, durante su intervención en el I Foro Económico Español en Castilla y León, organizado por EL ESPAÑOL en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, este lunes

El CEO y vicepresidente de Reolum, Yann Dumont, durante su intervención en el I Foro Económico Español en Castilla y León, organizado por EL ESPAÑOL en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, este lunes Sara Fernández

I Foro Económico Español en Castilla y León

Yann Dumont (Reolum): "Los combustibles renovables nos van a permitir dejar de ser tan dependientes del exterior"

El CEO y vicepresidente de Reolum destaca la importancia del proyecto La Robla Green y el potencial del metanol verde.

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La Robla no es solo un punto en el mapa energético de Castilla y León. Es el lugar donde Reolum quiere demostrar que los combustibles renovables pueden nacer del territorio, anclarse en él y devolver empleo, industria y valor añadido.

Biomasa, captura de CO₂, hidrógeno verde y metanol renovable forman una misma cadena. El objetivo no es únicamente generar energía limpia, sino fabricar un combustible capaz de descarbonizar sectores que no se electrifican con facilidad, como el transporte marítimo y la aviación, y dejar esa riqueza en la comarca.

Es el mensaje que ha defendido este lunes el CEO y vicepresidente de Reolum, Yann Dumont, en conversación con Jesús Ignacio Fernández, jefe de sección de EL ESPAÑOL de Castilla y León, durante el I Foro Económico Español en Castilla y León, organizado por EL ESPAÑOL.

Yann Dumont, CEO y vicepresidente de Reolum

Y lo ha resumido en una idea de soberanía energética. "Queremos fabricar estos combustibles renovables que nos van a permitir dejar de ser tan dependientes del exterior. Queremos seguir más allá de la cadena y crear más empleo y más valor que se quede en el territorio", ha afirmado.

El metanol verde

El modelo, ha explicado, ya está diseñado. "Tenemos una planta de generación de biomasa, una de captura de CO2, una de producción de hidrógeno verde y combinamos el CO2 biogénico con el hidrógeno verde para producir metanol verde, un combustible renovable que vamos a poder utilizar en el transporte marítimo", ha apuntado.

Y ha abierto otra vía. "Podemos ser útiles en otros sectores, la aviación para descarbonizar el transporte de la aviación que también tiene dificultades para electrificarse", ha señalado.

En La Robla Green esa visión se traduce en integración territorial. "Estamos involucrando a término a más de 1.000 agricultores en la zona, estamos integrando el territorio y nos unimos todos alrededor de un proyecto donde todos vamos a tener beneficios", ha destacado.

El tejido local entra desde el origen. "Estamos creando todo el tejido de suministro y trabajamos también la activación desde la fase de diseño de muchas pymes en la zona que han participado en el diseño de la planta y ahora en la construcción vamos a incorporar cada vez más personal", ha señalado Dumont.

Los datos de obra ya marcan el pulso del empleo. "Ya tenemos 100 personas en obra a día de hoy y el 50% son locales, estamos monitorizando mucho el empleo local", ha subrayado.

El CEO y vicepresidente de Reolum ha recordado que se trata de "una zona de transición justa, hay una cultura energética y estamos hablando de más de 1.500 personas en obra durante la construcción y 200 personas con una cualificación muy alta durante la explotación".

Una visión de futuro

En una zona marcada por el cierre del carbón, el relato no es solo energético: es industrial y laboral. Reolum reivindica también su apuesta tecnológica. "Tenemos esa vena que nos gusta de I+D+i y, de hecho, en La Robla hemos comprado un edificio donde vamos a tener una oficina de I+D+i", ha señalado.

Dumont lo vinculó a la competitividad. "Hay que mirar a futuro y tener una visión y la visión es ser más competitivos. Estamos en tecnologías que están al principio de su camino y hay que ayudar a vencer la curva de aprendizaje para que el día de mañana sea todavía más competitivo", ha señalado.

Ahí ha situado la diferencia con otras renovables más maduras. "Con energías renovables tenemos un recorrido, en lo nuestro estamos más al inicio del camino", ha apuntado. Por eso la inversión es tan relevante en su discurso.

"Estamos invirtiendo 1.000 millones en La Robla, 500 en Villadangos y en Monfarracinos serán unos 800, es un esfuerzo muy grande el que estamos haciendo para hacer evolucionar a estas tecnologías", ha señalado.

La producción propia, ha destacado, también refuerza la posición del país. "Si empezamos a producir un 5 o un 6% de combustibles renovables a nivel nacional ya cuando nos quieran marcar el precio vamos a poder defendernos un poquito mejor".

El mapa de Reolum se entiende como un valle, no como proyectos sueltos.

El Valle de Hidrógeno

"Con el proyecto de La Robla tenemos una primera pata, Villadangos nace de La Robla y estamos creando un Valle de Hidrógeno y entre las tres plantas tenemos el objetivo de impulsar una producción importante de metanol y que dejemos de importar todo", ha señalado.

El metanol, además, apunta más allá del transporte. "El siguiente paso es el uso del metanol en la química y tenemos un recorrido de muchos años que queremos explotar", ha afirmado.

Para sostener esa hoja de ruta, Dumont ha reclamado estabilidad. "La regulación corresponde a una visión, es necesaria esa regulación para seguir dando esos pasos y esa firmeza y esa tranquilidad de que podemos hacer inversiones que van a tener su retorno", ha apuntado.

El marco avanza, pero la industria necesita horizonte. "La regulación está evolucionando y esto va a empezar a tener sus resultados, tenemos que dar estabilidad, esto es algo a largo plazo, tenemos que ser fieles a nuestra visión", ha señalado, citando un nuevo proyecto en Miranda de Ebro.

La tesis queda clara. La Robla es la primera pata de un valle de hidrógeno y metanol verde. Agricultores, pymes, empleo local e I+D. Inversión millonaria y curva de aprendizaje. Reolum no vende un milagro energético.

Vende una industria de combustibles renovables que quiere nacer, crecer y quedarse en el territorio para, de paso, reducir la dependencia del exterior.