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Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España (AmchamSpain) distingue dos raíles en la relación entre España y Estados Unidos. Uno es el político, marcado por gobiernos de distinto signo y "declaraciones a veces altisonantes". El otro es el económico. Y ese, asegura, "va bien".

Los datos lo respaldan. Estados Unidos es el primer inversor extranjero en España desde los años sesenta, con más de 118.000 millones de euros acumulados. Una cifra muy superior a la de Reino Unido, Francia e Italia, segundo, tercer y cuarto inversor.

La inversión española en Estados Unidos también ha dado un salto. En veinte años ha pasado de una posición casi nula a unos 97.000 millones. "Es bastante equilibrado", resumió Malet en el foro Madrid, capital de la Hispanidad, organizado por EL ESPAÑOL.

Madrid, capital de la Hispanidad - Jaime Malet

Malet no niega que la política pese. "Está claro que hemos perdido algunas oportunidades por mala relación", admitió. Pero no lo suficiente, matizó, "como para dar un titular".

Las decisiones de inversión, explicó, dependen sobre todo de directivos que buscan "maximizar su retorno y minimizar su riesgo".

La inteligencia artificial, próxima oleada

El presidente de Aragón anunció ese mismo día, en un acto de la Cámara, compromisos de inversión de 90.000 millones de euros en su comunidad. Las cuatro compañías que los asumirán son estadounidenses.

"Eso duplicaría la inversión estadounidense en España", subrayó Malet. Y situaría al país entre los principales receptores de capital estadounidense en Europa y en el mundo.

Para el presidente de la Cámara, la inteligencia artificial es el terreno en el que España puede consolidarse como destino de la inversión global. No es un negocio de software, advirtió, sino "un negocio muy industrial", con grandes necesidades de inversión en infraestructura.

España parte con ventaja. Cuenta con un mix energético que calificó de "impresionante", una ubicación alejada de los conflictos y una conectividad por cable con Europa, América y África.

"El maná del cielo"

Para la empresa española, Estados Unidos es hoy "el maná del cielo". Las rentabilidades de quienes dieron el salto en las dos últimas décadas, aseguró, no admiten comparación con otras regiones, especialmente Latinoamérica.

Si se preguntara a las veinte principales startups españolas dónde quieren expandirse, todas elegirían Estados Unidos "sin ningún tipo de duda". Hace veinte años no era así.

Las firmas españolas que han triunfado allí son sobre todo energéticas, bancos, aseguradoras, farmacéuticas y empresas de infraestructuras. Ahora llega una nueva hornada vinculada al consumo.

Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España. Javier Carbajal.

En sentido inverso, la dependencia es aún mayor. "Si mañana se fuesen los inversores americanos, este país bajaría varios escalones en su proyección y en su economía". No ocurriría lo mismo, sostuvo, con alemanes, franceses, italianos "y hasta los chinos".

Malet insistió en distinguir entre comercio e inversión. España es el único país de su entorno con déficit comercial con Estados Unidos, sobre todo por las compras de gas que permite su capacidad de regasificación. Pero entre socios, recordó, lo relevante es la inversión.

Aranceles "para quedarse"

Sobre la guerra comercial, Malet fue tajante. Los aranceles, iniciados en el primer mandato de Donald Trump y mantenidos por Joe Biden, "están aquí para quedarse". La razón es que los impone "el país que lo compra todo".

Por ello reivindicó al consumidor estadounidense como motor de la economía mundial. A su juicio, merecería una estatua en la plaza principal de cada ciudad de Occidente.

Algunas empresas españolas, reconoció, han ampliado su capacidad productiva en Estados Unidos para eliminar ese riesgo. Declinó citar nombres.

Cuatro futuros para Europa

Con una mirada a largo plazo, Malet planteó cuatro escenarios para Europa.

El primero, una Unión integrada que actúe como tercer poder entre China y Estados Unidos. Le otorga una probabilidad nula. Los informes de Mario Draghi y Enrico Letta, vaticinó, "van a generar mucha melancolía" dentro de unos años.

A su juicio, el proyecto europeo se ha construido desde las élites y carece de más pegamento que la geografía y la voluntad de evitar la guerra. Como ejemplo, citó las trabas para llevar electricidad a Alemania o para comprar un banco francés o italiano.

El segundo escenario, el actual, es una Europa cercana a Estados Unidos como líder de Occidente. Es el único que considera viable.

Rechaza los otros dos: una Europa integrada en un bloque que "empieza en Pekín y podría terminar en Lisboa" y una Europa bajo hegemonía alemana. "Ya se intentó en el siglo pasado", recordó.

Un vínculo por trabajar

Para la próxima década, Malet prevé una relación "muy estrecha" entre ambos países. Pero exige a España un esfuerzo propio.

Franceses, alemanes, suecos o irlandeses defienden sus intereses en Washington por su cuenta. España, en cambio, tiende a ampararse bajo el paraguas de la Unión Europea. A ello se suma la escasa conexión entre las élites españolas y las estadounidenses.

Su receta: "Primero con estrategia y luego con trabajo". Y con una visión que vaya más allá de cuatro años.

La imagen es otro reto pendiente. Durante años, lamentó, España ha estado "totalmente silenciada" en Estados Unidos, donde apenas trascienden noticias positivas del país y se conoce poco su historia.

Lo ilustró con Bernardo de Gálvez. Lafayette tiene estatuas en las principales ciudades estadounidenses, mientras que a Gálvez apenas le recuerda la playa de Galveston. "No me parece justo", concluyó.