En el marco del ciclo de conferencias organizado por EL ESPAÑOL y la Comunidad de Madrid con motivo de la celebración de los 250 años de la Independencia de los EEUU, la escritora, ensayista y filóloga Elvira Roca Barea ha vuelto a poner el dedo en la llaga de los grandes pasajes olvidados y malinterpretados de la historia de España.
La autora de Imperiofobia y leyenda negra, uno de los mayores long sellers del ensayo en español con más de 160.000 ejemplares vendidos, ha puesto el foco en el papel de la Monarquía Hispánica y en los males estructurales que arrastran las élites políticas a ambos lados del Atlántico.
"Para comprender la participación de España en la independencia de Estados Unidos hay que irse a un conflicto anterior: la Guerra de los Siete Años", arrancó Roca Barea la conversación de una tarde dedicada a ‘Madrid, capital de la Hispanidad’.
Madrid, capital de la Hispanidad - Elvira Roca Barea
La profesora calificó como el "mayor error en la política exterior de Carlos III" la firma del Tercer Pacto de Familia en 1761, un acuerdo diplomático con el que la corona española se vinculó a una Francia prácticamente derrotada.
A juicio de la investigadora, Francia ejecutó "una jugada maestra" diplomática: antes de sentarse a negociar su rendición con los británicos, cedió la gigantesca Luisiana a la Monarquía Hispánica.
De este modo, no solo impidió que Gran Bretaña se apoderase de ese vasto territorio, sino que traspasó a España la costosa tarea de defenderlo frente al empuje anglosajón.
"Si tienes a dos competidores, lo mejor que puedes hacer es dejar que se maten entre ellos, venderles armas y prestarles dinero. Aplicar el divide et impera. Sin embargo, España se metió en ese lío con consecuencias trágicas como la toma de La Habana o la de Manila en 1762", recordó la filóloga.
La América hispánica
Frente a la narrativa reduccionista que limita el apoyo militar a figuras concretas, Roca Barea quiso ensalzar el carácter plurinacional y diverso de las fuerzas que combatieron bajo pabellón hispano.
"La España de entonces no era solo esta península, era también la Nueva España, Cuba y sus recursos humanos y financieros", enfatizó.
Elvira Roca Barea reivindica la huella hispana en la independencia de EE.UU.
Y junto a la figura del malagueño Bernardo de Gálvez -a quien la escritora recordó con afecto vinculándolo a las leyendas y romances de su comarca natal, la Axarquía-, lucharon regimientos de malagueños, canarios, el Regimiento del Fijo de La Habana y tropas compuestas por negros y mulatos libres (el regimiento de Pardos y Morenos).
Asimismo, destacó las alianzas estratégicas con naciones indígenas norteamericanas como los creek, los choctaw o los seminolas, fundamentales para sostener la frontera frente a las ambiciones del norte.
Clases políticas tóxicas
Durante la conversación, Elvira Roca Barea lamentó la falta de una política de Estado en materia histórica y cultural.
A su juicio, efemérides como el 250 aniversario de la independencia norteamericana o los 500 años de la boda de Isabel de Portugal -a la que definió como "el bodorrio más paneuropeo de la historia"- representan oportunidades doradas para proyectar el prestigio internacional del país y estrechar lazos con la América hispana.
Un momento de la intervención de Elvira Roca Barea.
Preguntada sobre por qué el relato anglosajón y francés sigue marginando la huella hispánica, la historiadora fue tajante: "Porque nosotros mismos lo hemos hecho. Pensar que otros van a venir a regar tu huerto y cuidar tus macetas cuando tienen las suyas propias es de una ingenuidad o estupidez tremenda".
Para Roca Barea, el problema no reside únicamente en coyunturas electorales o nombres propios del presente, sino en inercias históricas profundas que se remontan al siglo XVIII.
"Compartimos a ambos lados del Atlántico una serie de males estructurales: el caudillismo, la tendencia a la balcanización y la insignificancia histórica a través de la subordinación", concluyó la ensayista, apelando a "meter el bisturí" y realizar un análisis crítico riguroso para renovar las élites y competir con garantías en la "Liga de las Naciones".
