El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha declarado ante la juez María Tardón que intentó "diez veces" contactar con el Gobierno central en los días previos a la invasión de la ciudad autónoma, ocurrida el 30 y el 31 de julio.
Ahora bien, Vivas ha precisado que solo obtuvo respuesta de la Moncloa a tres de esos avisos.
El último de ellos, de hecho, para comunicarle que "el cauce" de comunicación debía ser el delegado del Gobierno en Ceuta.
Según ha declarado Vivas como testigo ante la juez, se puso en contacto con Presidencia del Gobierno para instar a una mayor presencia policial en Ceuta en los días previos a la invasión.
Y para solicitar que se decretarse la emergencia nacional.
El pasado 16 de septiembre, Tardón —la magistrada de la Audiencia Nacional que investiga la avalancha migratoria sufrida por Ceuta— citó a Vivas a comparecer como testigo este miércoles.
El presidente ceutí ha sido interrogado, por tanto, cuando se cumplen dos meses exactos de la entrada de más de 70.000 personas en territorio español, a través de la frontera marroquí.
Como testigo —obligado, por tanto, a decir la verdad—, Vivas ha narrado, al igual que hizo en una entrevista en EL ESPAÑOL, que el pasado 27 de julio llamó a la Moncloa, que el día posterior solicitó al Gobierno el estado de alarma y que horas después se lo negaron.
Todo ello, pese a que, finalmente, el día 30 de julio, se cumplieron sus peores temores y comenzó la avalancha.
El Gobierno de Ceuta, además, está personado en la causa judicial que instruye Tardón como acusación particular. Es decir, como perjudicado por los hechos investigados.
Un informe policial, enviado a la juez y avanzado por EL ESPAÑOL, concluyó que agentes marroquíes, uniformados y de paisano, "guiaron" a la masa hacia Ceuta.
Tardón sostiene que los hechos investigados no responden a un flujo migratorio normal. De hecho, la juez señaló en una resolución que se trató de una violación de la "integridad territorial" de España.
Por el momento, la magistrada ha solicitado a diversos organismos el listado de alertas recibidas y emitidas antes de la invasión y también investiga quién fue el cerebro financiero de la misma.
Otro testigo clave
Este jueves declarará como testigo Gonzalo Sanz, quien fuese jefe de gabinete del recién dimitido delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano.
El pasado 11 de septiembre, Sanz anunció que dejaba su cargo. Y lo hacía entre críticas a quien hasta ese momento era su jefe, Pérez Triano.
El exjefe de gabinete aseguró que sí informó a su superior de la preocupación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por una posible entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, como así acabó sucediendo.
Sin embargo, previamente, en una rueda de prensa, Pérez Triano había negado que su subordinado le hubiese trasladado ninguna alerta del CNI.
Ahora bien, el delegado del Gobierno acabó dimitiendo el pasado lunes. Y reconoció que sí había pedido refuerzos al Gobierno central una semana antes de la entrada masiva en Ceuta.
No es descartable, por tanto, que Miguel Ángel Pérez Triano también acabe declarando ante la juez Tardón.
La dimisión de Sanz
La dimisión de Gonzalo Sanz como jefe de gabinete se produjo solo dos días después de que el Gobierno desclasificase documentación sobre el conocimiento, por parte de los servicios secretos y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sobre la invasión de Ceuta.
Entre estos archivos, figuraba una conversación de WhatsApp entre un miembro del CNI y Sanz. El primero alertaba al segundo de que dos grupos de Facebook, que aglutinaban un total de 180.000 personas, instaban a entrar en Ceuta saltando la valla fronteriza.
En ese mismo chat, constaba una llamada de once minutos entre este espía y el todavía número dos de Pérez Triano.
No obstante, este último, en la polémica rueda de prensa en la que se negó a dimitir, aseguró que desconocía tanto el aviso como el contenido de dicha conversación.
Sanz acabaría dimitiendo al día siguiente y, ya este lunes, haría lo propio el delegado del Gobierno en Ceuta.
