La declaración de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional tuvo momentos de cierta tensión, alguna pulla y también intervenciones en tono dicharachero e informal por parte del juez José Luis Calama.
El magistrado, por ejemplo, justificó su estilo incisivo a la hora de formular preguntas. "Tiene que entender que yo no soy una madre abadesa, sino un juez instructor", indicó Calama —escolarizado en los Escolapios de su localidad natal, Salamanca—, en un interrogatorio que incluyó, además, otras referencias eclesiásticas.
El instructor, a su vez, también subrayó que Zapatero cobró casi 500.000 euros de la empresa Análisis Relevante por elaborar unos informes genéricos y no específicos para cada cliente.
El juez José Luis Calama, saliendo de la Audiencia Nacional.
"Son, digamos, una especie de urbi et orbe para quien los quiera ver...", señaló Calama sobre los informes, en alusión a la bendición papal solemne dirigida por el Sumo Pontífice tanto a la ciudad de Roma como al resto del mundo.
La empresa Análisis Relevante está administrada por Julio Martínez Martínez, amigo de Zapatero y también investigado en esta causa. La Policía sospecha que, además, es el "testaferro" del expresidente del Gobierno, algo que éste negó en la Audiencia Nacional.
Lo que sí es cierto —y Zapatero lo reconoció ante el juez— es que cobró casi 500.000 euros de esta compañía por sus labores de consultoría, entre las que se encontraba la elaboración de estos informes de carácter geopolítico y geoestratégico.
De ahí que Calama se asombrase de un pago tan elevado por unos informes generalistas. Además, como admitió el propio investigado, no firmó contratos escritos para estos encargos, sino que fueron verbales, de palabra.
Otra imagen de Zapatero antes de declarar en la Audiencia Nacional.
Por ello, durante su interrogatorio, el instructor subrayó que, "normalmente, se funciona de una manera más formal: contrato, un registro, una trazabilidad desde que se hace el encargo hasta que se recibe el informe del consultor, se determinan los honorarios...". "Aquí eso no existe", recalcó Calama.
A renglón seguido, le comentó a Zapatero: "Entre nosotros, yo no soy mucho de dar conferencias y cosas de éstas... Lo que llaman bolos. Pero cuando alguna vez me han ofrecido algo, pues ya te dicen desde el principio: 'Te vamos a pagar tanto...'. Son honorarios muy modestos. Doscientos euros o 150... Pero antes de hacer mi trabajo yo ya sé lo que voy a cobrar, que, desgraciadamente, luego pasa por el tamiz de Hacienda y no compensa...".
El juez, de hecho, se justificó ante Zapatero: "Esto ha sido una pequeña digresión... Pero sí le quería remarcar el aspecto formal...".
Los momentos informales del interrogatorio no acabaron ahí. Incluso, hasta el propio interrogado participó en ellos.
Calama preguntó al expolítico socialista por sus viajes a Emiratos Árabes Unidos. Y comentó: "Por cierto, yo tenía que hacer un viaje profesional ahí y, con la guerra, no pude ir, pero bueno...". Enseguida, recondujo el interrogatorio.
El juez sospecha que Zapatero ordenó crear una sociedad en Dubái para acabar cobrando el 1% del rescate de 53 millones de euros concedido en 2021 por el Gobierno de España a la aerolínea Plus Ultra.
A lo largo del interrogatorio, el expolítico aseguró, tajante, que nunca influyó en esta decisión ni cobró comisiones ilegales por beneficiar a esta empresa, que sí era, no obstante, uno de los clientes de Análisis Relevante.
Informes "con evocación cervecera"
En otro instante, el juez preguntó a Zapatero por una comida entre Julio Martínez y Tomás Guerrero, un militante del PSOE que dirige una oficina del Gobierno de Dubái dedicada a facilitar la exportación de comida halal a los países musulmanes.
"Las agendas de ustedes suelen ser bastante minuciosas...", comentó Calama. "Totalmente. Y más, con una secretaria como la mía...", señaló el expresidente del Gobierno sobre su asistente Gertrudis Alcázar, a quien, por cierto, el juez investiga desde este jueves.
El político, enseguida, se disculpó por su comentario: "Perdone...". Ahora bien, el juez mantuvo el tono informal: "Pues qué suerte tiene, porque yo, desgraciadamente, ni uso agendas, prácticamente...". "Ni yo correos electrónicos; todo lo hace Gertrudis Alcázar", continuó Zapatero.
El tono dicharachero del juez continuó en otros momentos. Calama mencionó dos informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) de la Policía Nacional.
Esos atestados policiales se identifican con dos números: 1907 y 1906, respectivamente.
A la hora de referirse a ellos, el juez se percató de que ambos coinciden con dos marcas de cerveza (la 1906 y L’Anjub 1907). Y así lo hizo constar: "Usted recibió dos atestados, con evocación cervecera...".
"Una gran marisquería" a buen precio
También hubo, en efecto, momentos de tensión. Cuando Zapatero interrumpió en una ocasión al juez, éste se lo afeó.
"Acostúmbrese a que, cuando yo hablo, tiene que guardar silencio, eh. Y no rebatir, ¿vale? Es un tema de orden de la declaración", exigió Calama, quien, al mencionar un restaurante, se permitió calificarlo de "magnífico".
"Para los que no lo conozcan: tiene unos precios muy ajustados, a pesar de ser una gran marisquería. Debe ser que es porque está en la salida 10B de la carretera a La Coruña... (...) Es verdad que a veces no cogen el teléfono...", recomendó Calama, lo que generó tímidas risas entre los presentes en la sala.
El propio Zapatero también participó en alguna de estas chanzas. Su abogado, Víctor Moreno Catena, le interrogó después que el juez. El letrado, debido a la precisión y número de las preguntas del magistrado, comentó: "Su Señoría nos ha aliviado mucho...".
En efecto, algunas de las cuestiones que pretendía abordar el abogado ya habían sido mencionadas por el juez.
"Yo creo que mi letrado tiene vocación de instructor también...", comentó Zapatero, entre risas.
"Sí, sí, eso veo", respondió Calama, en tono informal. No obstante, el juez reivindicó su propio papel de instructor con esta pulla, que fue acogida entre risas: "Pero Su Señoría también la tiene...".
Al término de su declaración, Zapatero también quiso "autorizar" un "levantamiento del velo" sobre sus propiedades, a fin de demostrar que no cuenta con activos fuera de España.
La Audiencia Nacional no necesita una autorización del afectado para ello. Labores como ésa constituyen el día a día de sus Juzgados. Por ello, el juez Calama respondió: "Eso lo hacemos nosotros de motu proprio".