Las claves
nuevo
Generado con IA
El ministro Félix Bolaños respira por la herida. Este miércoles, el titular de Justicia tachó de "político" el discurso que, un día antes, había pronunciado en su presencia, Isabel Perelló, presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Delante del Rey y frente al propio ministro, en el acto de entrega de los despachos a los nuevos jueces, Perelló arremetió el martes contra la remodelación del ámbito judicial acometida por el Gobierno.
La magistrada mostró su "preocupación por los problemas que conlleva" la reforma Bolaños. A su juicio, no se desplegó de la forma óptima. "Ha de hacerse de forma ordenada, organizada y con el tiempo necesario, contando con los profesionales de la Justicia", subrayó.
No son nuevas las discrepancias entre la presidenta del CGPJ y el titular de Justicia. Lo que EL ESPAÑOL sí ha podido saber es que el ataque de Bolaños se produce después de haber recibido críticas él mismo en el seno del Gobierno, por haber sido demasiado condescendiente y permitir la elección de Perelló, que nunca fue la predilecta del Ejecutivo.
En declaraciones a los medios, el 3 de septiembre de 2024, Bolaños se mostró "muy contento" del nombramiento de esta magistrada como presidenta tanto del CGPJ como del Tribunal Supremo, cargos que van unidos por ley.
Sonriente y "esperanzado", el ministro celebró que el Consejo recuperara "la normalidad institucional" tras llevar más de cinco años en prórroga de mandato, debido a la falta de acuerdo entre el sector conservador y el progresista para proceder a su renovación.
Perelló no era la favorita de Moncloa ni del PSOE, ni del propio Bolaños. Preferían a Ana Ferrer, un nombre con el que no estaba de acuerdo el sector conservador, al considerarla "la candidata predilecta del Gobierno".
Finalmente, hubo consenso en torno a Perelló, que acabó siendo elegida con el beneplácito de varios de los vocales del CGPJ afines al Partido Socialista.
Era mujer —circunstancia que Bolaños celebró vehementemente—, era amiga de la ministra Margarita Robles (Defensa) y tenía perfil progresista. Tanto es así, que el ministro de Justicia consideró "un éxito" su elección. "Estoy encantado", dijo.
Perelló vino avalada por un vocal conservador, José Antonio Montero, compañero suyo en la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo. Pero cumplía los requisitos exigidos por el ala progresista, lo que facilitó el acuerdo.
Además, la magistrada catalana es miembro de Jueces y Juezas para la Democracia y su nombre era visto con buenos ojos hasta por algunos de los cuatro vocales progresistas que votaron, a modo de reconocimiento simbólico, por Ana Ferrer.
Las críticas recibidas por Bolaños en el seno del Gobierno, en esencia, vienen a tacharlo de blando por haber aceptado a Perelló como candidata de consenso. Ella, dando muestras de independencia, vierte ahora duras críticas a la reforma de la Justicia implantada por el ministro.
Cuando Perelló fue elegida, un vocal del CGPJ adscrito al bloque conservador, trasladó a EL ESPAÑOL la siguiente valoración, que se demostró acertada: "Perelló era uno de nuestros planes B y sabemos que no gusta del todo a Bolaños".
Por su parte, un miembro del ala progresista expresó a este periódico: "Su elección ha sido mayoritaria, por 16 votos a cuatro, pero, de espíritu, podemos considerarla unánime".
A los pocos meses de Perelló como presidenta del CGPJ, el Consejo emitió un informe muy crítico con uno de los aspectos de la reforma Bolaños.
Al igual que hizo Perelló este martes, el órgano de gobierno de los jueces criticó —en su caso, en un dictamen escrito— algunas medidas impulsadas por el ministro de Justicia.
