Eduardo Fungairiño Bringas, exfiscal de la Audiencia Nacional que ejerció la acusación contra miembros de ETA en los años de plomo de la banda terrorista, ha fallecido este domingo, según ha podido saber EL ESPAÑOL. 

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Fungairiño padecía problemas cardíacos derivados de su paraplejia y llevaba ingresado desde hace aproximadamente cinco meses entre Madrid y Toledo. Este domingo, esos problemas han derivado en su muerte en el Hospital Beata María Ana del barrio de Salamanca de Madrid.  

Nacido en Santander (Cantabria) en 1946, sufrió un accidente a los 19 años de edad que le dejó en silla de ruedas de por vida. En mayo de 2018 se jubiló de la carrera fiscal, a la que dedicó la mayor parte de su tiempo con ahínco. Desde su llegada a Madrid en los años 80 siempre vivió con su hermana, Trinidad, que le ha acompañado en estos últimos momentos de su enfermedad, así como sus sobrinos y el resto de su familia. La Fiscalía General del Estado ha lamentado su pérdida y ha trasladado su pésame a su familia, amigos y compañeros.

ETA atentó contra él

Eduardo Fungairiño comenzó su carrera en la Audiencia Provincial de Barcelona, donde trabajó entre 1973 y 1980. Después, pasó a la Audiencia Nacional, donde fue la acusación popular de algunos de los principales juicios contra la banda terrorista ETA, como el del atentado de Hipercor de Barcelona. En 1990, la banda armada intentó atentar contra él enviándole un paquete bomba que fue desactivado por la Policía. 

Fungairiño también fue el representante del Ministerio Público en el famoso juicio del caso del aceite de colza, en el que se abordó el envenenamiento masivo de población española que consumió aceite industrial. En 1997 fue nombrado fiscal jefe de la Audiencia Nacional hasta su cese en el año 2006. Desde allí pasó a ejercer su trabajo como fiscal de la Sala Penal del Tribunal Supremo. 

Implacable contra el independentismo

Eduardo Fungairiño siempre fue crítico, indomable y un hombre sin pelos en la lengua. Nunca tuvo reparo en manifestar su clara posición sobre asuntos políticos, lo que le trajo algunas enemistades. 

En febrero del año pasado, poco antes de jubilarse, concedió una entrevista a EL ESPAÑOL en la que se mostró partidario de la cadena perpetua y de ilegalizar los partidos independentistas.

"El nombre (de la prisión permanente revisable) me parece una cursilada: ¿por qué no lo llaman cadena perpetua, como en todas partes?", se preguntaba con la claridad y sencillez que le caracterizaban. "Siempre es susceptible de revisión, en todos los países. Se trata de que el que mata o comete un crimen execrable y terrible sepa que va a estar todo el tiempo en la cárcel hasta el final físico de sus días, a menos que tenga un comportamiento excepcionalmente bueno y por tanto acredite una reinserción", manifestaba. 

Fungairiño también apostó en aquélla entrevista por cambiar la Ley Electoral para prohibir los partidos independentistas. "Si son claramente independentistas, sí. Si son solamente nacionalistas, lo que preferiría es que los partidos se presentaran en toda España, de tal forma que los votos de los partidos nacionalistas tuvieran repercusión solo en las elecciones de las comunidades autónomas. Habría que ir a un cambio de la Ley Electoral para que los partidos nacionales, los que tienen vocación de gobernar España, fueran los que intervinieran en las elecciones nacionales. Una minoría nacionalista no tiene por qué influir en el resto de España", dijo. 

La capilla ardiente se instalará este domingo a partir de las 18.30 horas en el Cementerio de La Paz en Tres Cantos.