El juicio al 'procés' está empezando a modificar la escenografía de los juicios. La retransmisión íntegra de la vista que se celebra en el Tribunal Supremo desde el 12 de febrero por los hechos que desembocaron en la declaración unilateral de independencia de Cataluña está permitiendo a los operadores jurídicos conocer innovaciones introducidas por la Sala Penal, desde la manera de desarrollarse la prueba testifical hasta la situación de los acusados en la sala.

En una decisión sin precedentes en los juicios que se han celebrado hasta ahora en el Supremo (y en la práctica totalidad de las salas de justicia en España), los acusados de llevar a cabo el proceso soberanista catalán se sientan, cuando lo desean, detrás de sus defensores.

Fue un acuerdo que el presidente de la Sala Penal, Manuel Marchena, dio a conocer el 14 de febrero, en la tercera sesión de la vista oral, una vez resueltas las cuestiones previas y antes de que comenzara el interrogatorio del exvicepresidente catalán Oriol Junqueras.

Tras contestar a su defensa, Junqueras se situó en estrados y desde allí está siguiendo todas las sesiones. Los demás acusados eligen el banquillo o colocarse tras sus defensores en función de la prueba que vaya a desarrollarse. Cuando compareció el teniente coronel Baena hubo lleno en estrados. En cambio, tres de los acusados, Santiago Vila, Meritxell Borrás y Carles Mundó, prefieren el banquillo y en él han permanecido desde el principio del juicio.

En el ordenamiento jurídico español, la situación del acusado junto a su defensor -y, por tanto, en los estrados y no en el banquillo- está prevista con carácter general únicamente para los juicios por Jurado, mientras que en el resto de los procesos esa posición se viene permitiendo sólo cuando el acusado es jurista (abogado, juez o fiscal).

Esta práctica ha empezado a cambiar. La decisión del tribunal del 'procés' es invocada ya por los letrados para que sus clientes no estén en el banquillo sino en una situación que les permita una comunicación directa e instantánea.

Así ha ocurrido esta semana en una vista que se celebra en la Audiencia Provincial de Málaga contra varios acusados por un delito de lesiones graves. Uno de los abogados, José María Calero, fiscal en excedencia, solicitó en el trámite de cuestiones previas que su defendido se situase detrás de él "en aplicación del usus fori [prácticas seguidas en los tribunales] novedoso que se está siguiendo en el Tribunal Supremo y en aplicación analógica de lo que establece la Ley del Jurado" en aras a un mejor ejercicio de la defensa.

Tuit del letrado Calero./ E.E.

Otro letrado se sumó a la petición, pero el fiscal se pronunció en contra y la acusación particular también.

Tras una breve deliberación, la presidenta del tribunal, Lourdes García Ortíz, que preside la Audiencia de Málaga, anunció que se accedía a la petición a la vista de la práctica que se está siguiendo "en un juicio de todos conocido". Explicó que el problema puede producirse en salas donde el espacio es reducido, pero ello no era un obstáculo en este caso.

La posibilidad de que el acusado se sitúe en estrados está prevista en órganos como la Audiencia de Madrid, donde los magistrados tomaron hace tiempo un acuerdo en ese sentido. No es, sin embargo, una práctica que se siga de forma generalizada en los juicios que no son con Jurado. Fuentes de la Audiencia madrileña, la más grande de España, señalaron que tras el juicio al procés es esperable que las peticiones aumenten.

La Audiencia de Tarragona es una excepción a este respecto. Su actual presidente, Javier Hernández, permite desde hace años que en todo tipo de procedimientos los acusados se sienten junto a sus abogados para "construir una escenografía del juicio oral compatible con los valores en juego, en particular los más importantes: los de defensa y presunción de inocencia", explica Hernández.

"Ojalá el juicio del procés resulte decisivo para romper definitivamente la 'inercia del banquillo'", afirma.