Un comandante de la Guardia Civil cuya imagen ha sido protegida mientras testificaba este miércoles ante el Tribunal Supremo ha dejado en evidencia en 15 minutos la versión que el mayor de los Mossos José Luis Trapero ofreció durante horas sobre el papel de sus agentes el 1-O.

Ese "hicimos el máximo esfuerzo que pudimos para cumplir el mandato judicial de impedir el referéndum" que afirmó Trapero el pasado día 14 ha quedado en entredicho no con una contraversión del comandante sino con las propias palabras de los mossos que estuvieron en los puntos de votación el 1-O y los superiores que les impartían instrucciones desde la sala regional de mando.

Este comandante fue el que analizó los audios con los mensajes que los mossos se intercambiaron por su emisora durante la noche del 30 de septiembre y la jornada del 1 de octubre de 2017. El testigo explicó que intervinieron esas grabaciones porque se dieron cuenta de que tuvo que haber unas instrucciones distintas a las escritas. Lo constataron "a posteriori, viendo cuál había sido la actuación de los mossos" y decidieron investigar los audios porque "todas las instrucciones operativas se hacen por la emisora".

"Banderines" y "escudos"

La investigación "dio un resultaron sorprendente", dijo el testigo interrogado por el fiscal Fidel Cadena. Los mossos se referían a los guardias civiles como 'banderines' y a los policías nacionales como 'escudos'. "Tenían órdenes verbales para que fuéramos vigilados. Era una orden, que tenía prioridad sobre cualquier otra, de informar sobre nuestros movimientos", señaló.

El comandante explicó que "cuando un binonio [de los situados en los centros de votación] alertaba de que estaban oyendo que un convoy nuestro se acercaba, automáticamente la instrucción que se daba desde la sala regional de mando era que se apartaran de ahí" y que en ningún momento se pudieran captar imágenes de la Policía Nacional o de la Guardia Civil actuando en un punto de votación "junto a un uniforme de los Mossos".

Los audios ponen también de manifiesto -relató el comandante- que la Policía autonómica supo con antelación lo que iba a ocurrir en los centros de votación y no hizo nada para impedirlo. "En algún caso, como el de La Junquera, los mossos dijeron a través de la emisora que habían hablado con los responsables de un centro de votación y les habían comentado que iban a hacer un pasillo a las fuerzas de seguridad para que llegaran hasta la urna y cuando fueran a cogerla estaría atornillada", dijo el testigo.

"En otros casos había mensajes de que les habían dicho que en primera línea colocarían a niños y a personas de avanzada edad", añadió.

Las pocas incautaciones de material del referéndum que efectuaron los mossos se produjeron "una vez que había terminado la votación y tras ponerse de acuerdo con los responsables del centro de votación, que facilitaba al binonio el material". En una ocasión se encontraron material por el suelo "y desde la sala de mando se les indicó que hicieran un acta como si lo hubieran incautado".

El comandante explicó también los correos que Forn y Trapero intercambiaron aquellos días. En dos de ellos, de los días 29 y 30 de septiembre, ya se hablaba de que los locales de votación estaban ocupados y que desde ANC y Ómnium se habían hecho llamamientos para que sus militantes "fueran a custodiar esos puntos de votación".

"Se valoraba por parte de la Comisaría General de Información de los Mossos que la CUP había expresado que cuando fueran las fuerzas de seguridad iban a encontrarse con muros y que en caso de que actuaran no descartaban acciones combativas".

"Yo vi una unidad de acción entre los responsables políticos del cuerpo y el mayor Trapero", concluyó el comandante, contradiciendo la versión del exjefe de los Mossos de que actuaron con autonomía respecto del Govern.