Partido Popular y Vox negocian contrarreloj un pacto para el 29‑N en el Senado. Ya quedan sólo cinco días y el objetivo compartido es asegurar la mayoría cualificada de tres quintos de la Cámara, 161 de los 267 escaños.
Con esa proporción, las derechas podrían renovar sin la participación del PSOE los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y la mitad de los 10 vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que le corresponden a las Cortes, cuando toque.
Por eso, los equipos de Alberto Núñez Feijóo y de Santiago Abascal han decidido explorar cuatro fórmulas de entendimiento, con un mandato común: "Cero ruido" y negociación privada.
La dirección del PP pone el acento en "blindar la mayoría absoluta" que ya tiene en la Cámara Alta, ante un PSOE que se ha aliado a Frente Amplio, bajo la marca Senado de Progreso.
Vox, en cambio, insiste en que "el tema no es esa mayoría", sino los tres quintos que permitirían cambiar el sesgo del Constitucional y arrebatarle al PSOE "la llave de las instituciones".
Sobre la mesa hay cuatro vías: retirada de listas de Vox en provincias críticas, la fórmula 2+1 con candidatos de Vox como independientes en la papeleta del PP, cesión de senadores autonómicos y un paquete de compensaciones políticas dentro del Senado.
La confirmación de la entente
Feijóo confirmaba este martes la negociación. "Estamos hablando y vamos a seguir hablando con Vox, desde la discreción y desde el respeto", afirmó en una entrevista en COPE. Sus palabras llegaban un día después del movimiento de Abascal.
Tras reunir al Comité Ejecutivo Nacional, el líder de Vox aseguró que la alianza de Sánchez con "la extrema izquierda" en la Cámara Alta "exige sacrificios".
Y dejó claro que su formación "mantiene la voluntad de entendimiento" con los de Feijóo.
¿Y en qué se traducirá ese "entendimiento"? Ni Génova ni Bambú lo concretan. Fuentes de Vox confirman a EL ESPAÑOL que "todo está abierto". Igual que Feijóo, que no ha cerrado ninguna puerta.
La coalición ya no es posible. El plazo para registrarlas ante la Junta Electoral expiró el viernes, así que PP y Vox no podrán concurrir bajo una marca común, como sí harán socialistas y Frente Amplio con Senado de Progreso.
¿Y cómo se está negociando? "Hay que buscar una fórmula", insistía Feijóo. ¿Cuál? "Ellos saben hasta dónde podemos llegar", advertía en referencia a Vox.
Y ahí explicaba cuál podría ser la moneda de cambio con los de Abascal: ofrecer senadores de designación autonómica a Vox a cambio de que no presente candidatura en algunas provincias.
Feijóo recordó que los cinco senadores que tiene hoy Vox son autonómicos, "fruto de los acuerdos" en comunidades donde gobierna el PP. Sobre la mesa hay, sin embargo, varias vías además de esta.
Cómo se vota
Primero, antes de entender las fórmulas, hay que explicar cómo se vota al Senado.
En cada provincia peninsular —en las islas, el sistema es distinto— se eligen cuatro senadores, pero el elector solo puede marcar tres nombres en la papeleta.
Ganan los cuatro candidatos más votados, cada uno con sus propios votos. En la práctica, el partido más votado se lleva tres escaños y el segundo, uno. Por eso dividirse sale caro: quien queda primero lo gana casi todo.
1. Sin Vox
La primera fórmula es la más sencilla: que Vox no presente candidatura al Senado en las provincias donde la división de la derecha puede regalar escaños a la izquierda. No requiere ningún trámite. Basta con no registrar lista antes del lunes 26.
¿Dónde penaliza que la derecha vaya separada? Según la proyección de SocioMétrica publicada por EL ESPAÑOL, el problema para la derecha se concentra en 19 circunscripciones. Allí, la lista unida de la izquierda podría superar al PP y llevarse tres de los cuatro senadores.
Entre ellas figuran Valencia, Sevilla, Asturias, Badajoz, Cádiz, Zaragoza, Alicante y las tres circunscripciones insulares. En las otras 31 provincias, el PP ganaría igualmente aunque Vox concurra por su cuenta.
En ese escenario, una parte de los votantes de Vox apoyaría al PP. Según el último sondeo de SocioMétrica para este periódico, los populares subirían a 155 senadores y Vox conservaría siete. Sumarían 162, uno por encima del listón, en 99 de cada 100 simulaciones.
2 (a). Fórmula 2+1
El segundo camino es la lista 2+1. El PP presentaría tres candidatos, como siempre, pero uno de ellos sería de Vox. Vox no tendría lista propia en esa provincia y pediría a sus votantes que apoyaran la papeleta del PP.
La Ley Electoral lo permite, porque sólo prohíbe que un mismo candidato figure en dos candidaturas o circunscripciones. El aspirante de Vox iría como independiente, y en la papeleta sólo podría constar esa condición, no la marca de su partido.
Si la lista gana, los tres escaños se reparten dos para el PP y uno para Vox. Así, Vox mantendría presencia en la Cámara en lugar de desaparecer de esas provincias. El PP decidiría en qué puesto colocar al candidato de Vox.
2 (b). Las islas
En Baleares y Canarias, esta fórmula de 2+1 no tiene encaje. Allí el Senado se elige isla a isla. Mallorca, Gran Canaria y Tenerife eligen tres senadores, y el votante marca dos nombres. El resto de islas elige uno solo.
En las islas pequeñas no hay escaños que repartir. Ibiza, Formentera, Menorca, Fuerteventura, La Gomera, El Hierro, Lanzarote y La Palma eligen un senador cada una.
En las grandes, un candidato de Vox en tercer lugar competiría por los votos de los propios electores del PP. Por eso, en las tres circunscripciones insulares la única vía sería que Vox no se presente.
Además, Ceuta y Melilla eligen dos senadores cada una.
En las 16 provincias peninsulares restantes, ambos partidos podrían concurrir en listas 2+1.
3. Senadores autonómicos
La segunda vía es la que ha dejado caer Feijóo: compensar a Vox con senadores autonómicos. Para entenderla hay que saber que no todos los miembros de la Cámara Alta salen de las urnas directamente.
El Senado tiene 267 escaños. De ellos, 209 se eligen por votación directa en las elecciones generales y 58 los designan los parlamentos de las comunidades autónomas.
La Constitución reserva a cada Comunidad un senador, más otro por cada millón de habitantes. Los elige su parlamento autonómico en proporción al peso de cada grupo. Andalucía, la más poblada, designa nueve; La Rioja, uno.
Hoy, de esos 58 senadores autonómicos, 23 son del PP, 19 del PSOE y cinco de Vox. El resto son de partidos nacionalistas o regionalistas.
Los cinco senadores de Vox, de hecho, llegaron gracias al PP: En Extremadura, un senador popular renunció para dejar el puesto a uno de Vox, y en Andalucía el PP cedió una de sus plazas. Feijóo ha puesto ese modelo como ejemplo.
La propuesta consiste en repetirlo: Vox renunciaría a presentar candidatura en las provincias en disputa y, a cambio, el PP le cede senadores autonómicos de su cupo.
En cualquier caso, esta fórmula tiene un límite: no suma escaños a la derecha, sólo los cambia de manos. Si el PP cede una plaza, pasa a tener 22 y Vox, seis. El total sigue siendo 28.
Los senadores que permiten alcanzar los tres quintos solo pueden ganarse en las urnas, con la retirada de Vox o con listas 2+1. Los autonómicos son, en realidad, el precio que el PP pagaría por esa renuncia.
El otro problema es el calendario. En casi todas las comunidades, estos senadores están ligados a la legislatura regional, que no se renueva hasta 2027.
Sólo Galicia los vuelve a designar tras unas generales, y allí el PP tiene mayoría absoluta y Vox no tiene representación.
A corto plazo, el PP sólo podría pagar con dimisiones de sus propios senadores autonómicos para que Vox ocupe las vacantes. El resto sería una promesa a futuro.
4. Cuarta vía
Queda una vía más difusa. Con siete senadores, Vox no llegaría a los diez que exige el Reglamento para tener grupo propio. El PP podría prestarle los que faltan, como hizo el PSOE con Junts, PNV y Sumar en 2023.
También caben puestos en la Mesa del Senado, presidencias de comisiones o voz en la renovación del Constitucional y del CGPJ. Ninguna de estas compensaciones mueve un escaño, pero pueden inclinar la negociación.
La primera prueba llegará el 28 de octubre, cuando se publiquen las candidaturas. Ese día se verá en qué provincias ha desaparecido Vox de la papeleta.
Una operación arriesgada
Las fuentes de ambos partidos coinciden en que el pacto no se mide sólo en escaños, sino en "poder de negociación".
En Génova admiten que "los tres quintos los vamos a tener con el PSOE en todo caso" y que, si también los suman con Vox, podrán "elegir y negociar en una posición más de fuerza" los cuatro magistrados del TC y otros nombramientos institucionales.
En Bambú recuerdan que la mayoría absoluta del PP "no ha servido para nada" estos cuatro años y que el salto cualitativo está en una mayoría cualificada que cambie "la orientación progresista" del tribunal de garantías.
Por eso repiten la consigna: "La negociación es privada. No pública. Cero ruido. El ruido sólo beneficia a los malos".
La verificación definitiva de toda esta arriesgada operación llegará en la noche del 29‑N, cuando se compruebe si lo de que "lo importante son los 3/5" se ha traducido en control efectivo sobre la renovación del Tribunal Constitucional y del CGPJ. O no.
