Santiago Abascal se abrió este lunes a pactar con el PP en el Senado. Y tras el movimiento de Vox, la pelota ahora está en el tejado de Génova.
En una declaración institucional, sin preguntas y tras reunir al Comité Ejecutivo Nacional, el líder de Vox advirtió de que la alianza de Sánchez con "la extrema izquierda" en la Cámara Alta "exige sacrificios a los partidos de la oposición".
Y dejó claro que su formación "mantiene la voluntad de entendimiento" con los de Alberto Núñez Feijóo.
¿Y en qué se traducirá ese "entendimiento"? Nadie lo explica. Más allá de las palabras de Abascal, el hermetismo es total, tanto en Bambú como en Génova. Pero en el PP la puerta no está cerrada, está dispuesto a escuchar cualquier propuesta que sirva para frenar a Senado de Progreso.
Fuentes de Vox dicen que "todo está abierto" y remiten a la declaración de su presidente y a su insistencia en los "sacrificios", porque consideran que ellos ya han hecho su parte y que ahora le toca mover ficha a Feijóo.
Nadie confirma negociaciones, pero pocos creen que no las haya. "Una declaración [por parte de Abascal] de ese tipo, que apela al sacrificio, es imposible si no ha habido ya al menos unas conversaciones previas", sostiene un dirigente de Vox en conversación con EL ESPAÑOL.
Si esos contactos existen, no han salido de las cúpulas de ambos partidos. Todo apunta a que la negociación, de haberla, se cocina en el más alto nivel y lejos de los focos.
En cualquier caso, el reloj aprieta. El plazo para comunicar coaliciones ante la Junta Electoral expiró el viernes 16 a medianoche. PP y Vox ya no pueden concurrir bajo una marca común, como sí harán socialistas y Frente Amplio.
Les queda la presentación de candidaturas, que se abre el miércoles 21 y se cierra el lunes 26. Es decir, seis días. En esa ventana, Vox puede renunciar a presentar lista en determinadas provincias y el PP puede incluir candidatos de Vox en las suyas.
La Ley Electoral solo impide que un candidato figure en más de una candidatura o circunscripción. Los aspirantes de Vox podrían ir en las papeletas del PP como independientes.
Una vez registradas, las listas ya no se pueden cambiar salvo en el trámite de subsanación. Cualquier acuerdo, por tanto, debe estar cerrado antes del 26.
Tres quintos
Lo que está en juego son 161 de los 267 escaños del Senado. Con esa mayoría, PP y Vox podrían renovar un tercio del Tribunal Constitucional y la mitad del CGPJ.
De esos 267 senadores, 58 los designan los parlamentos autonómicos, donde el PP tiene 23 y Vox, cinco. Ambos partidos necesitan, por tanto, 133 de los 209 senadores que se eligen en las urnas.
PP y Vox mantienen desde hace semanas un pacto tácito de no agresión en la precampaña. Ninguno quiere repetir lo ocurrido en julio de 2023, cuando sus desencuentros dieron oxígeno a Sánchez en la recta final.
En esas elecciones generales, los candidatos de Vox al Senado superaron los 2,7 millones de votos pero el partido se quedó sin un solo senador de elección directa.
Abascal ya había dejado caer el sábado, en X, que Vox actuaría "con altura de miras" en esta ocasión.
Lo hizo nada más conocerse la candidatura Senado de Progreso, con la que PSOE y Frente Amplio concurrirán juntos en 47 provincias. Los socialistas cederán a sus socios uno de sus tres nombres en cada una.
La fórmula en estudio pasa por que Vox no presente candidatura a la Cámara Alta en las provincias donde la fragmentación pueda dar la victoria a la izquierda. A cambio, colocaría a algunos de sus candidatos en la lista del PP.
Según la proyección de SocioMétrica publicada este lunes por EL ESPAÑOL, la clave está en 19 circunscripciones, entre ellas Valencia, Sevilla, Asturias, Badajoz, Cádiz, Zaragoza y las tres insulares.
Si Vox se retira en todas ellas, el PP subiría hasta 155 senadores y Vox conservaría siete: 162 en total, uno por encima del listón.
La otra vía son las listas 2+1, con un candidato de Vox en la papeleta del PP. En Murcia, Almería y Ceuta, Vox iría por su cuenta.
