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A cuatro días de que se cierre el plazo para inscribir las coaliciones de cara al 29-N, el Frente Amplio todavía no sabe qué partidos lo compondrán, aunque todo apunta a una guerra fratricida.

La coalición está hoy conformada por IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar. A sus espaldas, Irene Montero (Podemos) ha sellado un pacto con Gabriel Rufián (ERC).

Podemos no se presentará en Cataluña y, a cambio, Rufián hará campaña a favor de Irene Montero en varios mítines por el resto de España.

El acuerdo supone una pinza sobre los Comuns como partido de referencia en Cataluña del Frente Amplio, pese a que, como recuerdan en la formación catalana, en las generales de 2023 fueron los segundos en votos en esta comunidad, por delante de ERC.

En respuesta al paso dado por Rufián y Montero, IU y Movimiento Sumar han acordado sumarse a Más Madrid y los Comuns para proponer a la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno.

Este movimiento deja en el aire las primarias que IU había convocado para el 14 de octubre y la propuesta del Movimiento Sumar, que apostaba por su líder, Verónica Martínez Barbero, para encabezar la coalición.

Finalmente, Colau encabezará la candidatura del Frente Amplio en la provincia de Barcelona. La misma circunscripción en la que Rufián será el cabeza de cartel de ERC. El futuro de la izquierda alternativa se dirimirá en buena medida, por tanto, en las urnas de Barcelona.

Una de las condiciones que puso Ada Colau para liderar el proyecto era precisamente que Podemos se integrase, pero su confirmación como cartel electoral llega justo cuando más lejos parece estar el pacto.

De ahí que, en un comunicado conjunto, los partidos que conforman el Frente Amplio dedicasen un párrafo a "invitar" a Podemos: "Es la hora de que todas las organizaciones expresen con claridad su voluntad de contribuir a la unidad". Y añadían: "Aquí no sobra nadie".

Sólo unas horas antes, los Comuns se habían despachado contra Rufián, obviando que la otra parte del acuerdo es Podemos.

Acusaron al candidato de ERC de "hacer todo lo posible por dividir a las izquierdas" y mostraron su "decepción" con el portavoz republicano. Ni una palabra, sin embargo, sobre los morados.

El escollo de Mónica García

Pero también se están produciendo movimientos en otros territorios.

En Madrid, la candidatura más problemática, Mónica García ha renunciado a encabezarla para que sea Emilio Delgado quien ocupe el primer puesto. A cambio, la ministra de Sanidad irá de número dos.

La propuesta contempla además que Tesh Sidi y Eduardo Rubiño formen parte de la lista, en un gesto hacia IU y hacia Podemos, que, en caso de integrarse, exige puestos de salida.

La incógnita es cómo encajaría Podemos en una lista en la que García, antigua adversaria de los morados y procedente de la escisión errejonista, ocuparía el segundo puesto. Más aún después de que en 2021 rechazara concurrir de forma conjunta con Pablo Iglesias a las elecciones a la Asamblea de Madrid.

El tiempo se agota. El plazo para registrar las coaliciones termina el próximo viernes 16 de octubre y, a estas alturas, la izquierda alternativa todavía negocia quién estará dentro, y, sobre todo, si habrá una sola papeleta o varias a la izquierda del PSOE.