Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, ha acordado con Unión del Pueblo Navarro (UPN) una coalición para concurrir juntos en Navarra a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre.
Según confirman a EL ESPAÑOL fuentes de la negociación, el preacuerdo quedó cerrado el pasado sábado.
La candidatura se presentará con el nombre de UPN-PP, para conservar la independencia de las siglas de las dos formaciones. El pacto permitirá a populares y regionalistas volver a compartir candidatura después de haber competido por separado en las generales de 2023.
La alianza comprende las listas al Congreso y al Senado. La presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, y el secretario general del PP, Miguel Tellado, han llevado las conversaciones.
Según las fuentes consultadas, todavía no se ha hablado de los puestos en las listas.
UPN ha convocado a su dirección este martes por la noche para confirmar el acuerdo con los populares. El plazo para comunicar la constitución de la coalición a la Junta Electoral termina este viernes, 16 de octubre.
Por parte del PP, Feijóo cuenta con poderes especiales para cerrar estas alianzas desde la Junta Directiva Nacional del pasado jueves, 8 de octubre. La delegación evita reunir de nuevo al máximo órgano del partido entre congresos cada vez que haya que autorizar una coalición.
El acercamiento se concretó el sábado con una reunión presencial entre Ibarrola y Tellado en la sede nacional del PP, en la calle Génova de Madrid.
La ratificación en UPN corresponde a su Consejo Político, el máximo órgano entre congresos y el encargado de decidir las alianzas electorales. Los regionalistas lo han convocado este martes en Pamplona, a las 20.00, después de una reunión del Comité Ejecutivo prevista a las 19.15.
La presentación de la coalición no exige cerrar ahora los nombres de los candidatos. Las listas deberán estar elaboradas para el 26 de octubre,
¿Fórmula 2011 o 2015?
Lo que está confirmado es que ambos partidos irán juntos al 29-N. La incógnita es si se repetirá la fórmula de 2011, que daba más protagonismo al PP, o la de 2015, más favorable a UPN.
En 2011, UPN encabezó la lista al Congreso y se quedó también con el tercer y el cuarto puesto, mientras que el PP ocupó el segundo y el quinto. En el Senado, los foralistas se reservaron el primer y el tercer puesto, y los populares, el segundo.
En 2015, en cambio, UPN ocupó los dos primeros puestos de la lista al Congreso y el cuarto, y el PP pasó al tercero y al quinto. En el Senado la fórmula se invirtió: los populares se quedaron con los dos primeros puestos y UPN, con el tercero.
La negociación entre Ibarrola y Tellado también aborda las condiciones políticas de la alianza. Entre ellas figuran los asuntos en los que UPN conservará libertad de voto, los compromisos de apoyo al PP y la posibilidad de que sus representantes mantengan voz propia en el Grupo Mixto.
En 2011, los diputados de UPN se integraron en el Grupo Mixto y el partido se comprometió a apoyar la investidura y los Presupuestos del Gobierno del PP.
En ese sentido, el pacto de 2015 fue similar: voz propia de UPN en Madrid y compromiso de votar la investidura del candidato popular.
A cambio, el PP se comprometió a suprimir la disposición transitoria cuarta de la Constitución, la que abre la puerta a la incorporación de Navarra al País Vasco, si se reformaba la Carta Magna.
Deshielo UPN-PP
El pacto para el 29-N deja atrás la crisis abierta en 2022, cuando Sergio Sayas y Carlos García Adanero desobedecieron la disciplina de voto de UPN en la reforma laboral y terminaron expulsados del partido regionalista.
En enero de 2023, ambos ficharon por el PP de Feijóo.
La ruptura impidió reeditar la coalición en las elecciones del 23 de julio, seis meses después, y ambos partidos se presentaron por separado por primera vez desde 1982.
Ahora, las fuentes de la negociación se muestran "muy contentas" de que esta vez sí se haya logrado el pacto.
Paradójicamente, Sayas, uno de los protagonistas de aquel divorcio, llega al frente del PP navarro justo cuando populares y regionalistas parecen estar en mejor sintonía.
Las señales de ese deshielo se vieron en los últimos Sanfermines. El pasado 7 de julio, tras la corrida de toros, Feijóo se fue de cañas al bar La Olla con la plana mayor del PP navarro, con García, Sayas y García Adanero, y con la de UPN, encabezada por Cristina Ibarrola y la expresidenta Yolanda Barcina.
Al día siguiente, tras ver el encierro desde un balcón de la calle Estafeta, Feijóo volvió a coincidir con Ibarrola y Javier Esparza en el tradicional Baile de la Alpargata.
"Nunca hemos estado en contra de formar una pareja de baile para frenar al independentismo y al sanchismo, y para eso estamos dispuestos a bailar sin duda", afirmó el líder popular en una entrevista en Diario de Navarra.
¿Más alianzas?
Lo que UPN ratificará este martes es un acuerdo exclusivamente para las generales. Para las forales de mayo de 2027, la idea es que regionalistas y populares vuelvan a concurrir por separado.
La razón es puramente electoral. Navarra reparte solo cinco diputados en el Congreso, y en una circunscripción tan pequeña dividir el voto sale caro.
Lo habitual es que el centroderecha se quede con dos de esos cinco escaños, tanto cuando ha ido en coalición como en 2023, cuando concurrió por separado.
El techo está en el año 2000, cuando UPN-PP logró tres. Esa es la cifra que ambos partidos tienen ahora en la cabeza.
En el Senado, la división del centroderecha tuvo un coste aún mayor.
En la Comunidad Foral se eligen cuatro senadores, y el sistema suele dar tres a la candidatura más votada y uno a la segunda.
En 2023, los socialistas ganaron tres escaños y la regionalista María Caballero, el restante.
Si PP y UPN hubieran sumado sus votos, la lista conjunta habría superado al PSN y previsiblemente se habría llevado tres senadores.
¿Y en las elecciones forales y municipales? En las forales el escenario es diferente. El Parlamento de Navarra tiene 50 escaños y los partidos solo necesitan el 3% de los votos para entrar. En 2023, UPN logró 15 parlamentarios y el PP, tres.
