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El presidente Pedro Sánchez ha tomado la palabra, por sorpresa, para poner fin al debate parlamentario sobre los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno.

Y lo ha hecho para amenazar de forma velada a los diputados que voten no (es decir, los del PP, Vox, Junts y UPN).

"Los bulos, las ambigüedades y las excusas absurdas terminan aquí", ha dicho el presidente, "ahora ustedes tienen que demostrar si su preocupación por el bienestar de los ciudadanos es mayor que su deseo de dañar a este Gobierno".

"Hagan lo correcto, porque si no", ha advertido, "la Historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan".

Una expresión ("antes de lo que creen") que podría sugerir la intención de Sánchez de anticipar las elecciones generales, si decaen los dos decretos en la votación que se está celebrando en el Congreso.

Sánchez: "Hagan lo correcto o la historia les juzgará antes de lo que creen"

Si la Cámara tumba ambos decretos, ha señalado Sánchez, "el daño a nuestro país será inmenso, afectará a la vida cotidiana de millones de españoles, pero también al crecimiento de nuestra economía, nuestra imagen internacional y la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas".

"Si se produce ese daño", ha recalcado, "esta vez la culpa no la tendrá la Troika, ni la prima de riesgo, ni los bancos, sino aquellos que voten no desde su escaño".

Para que todo resulte más evidente, la Mesa del Congreso ha aceptado la petición del PSOE y Sumar de que la votación se realice por llamamiento: cada diputado tendrá que pronunciar en voz alta el sentido de su voto.

El presidente del Gobierno ha provocado risas, cuando ha pedido a todos los diputados que "se olviden por un momento del cálculo político, del argumentario de su partido, de las presiones que les llegan de arriba".

"Piensen en la gente de a pie que más necesita el amparo de lo público", ha dicho dirigiéndose a la bancada de la oposición, "en los millones de jóvenes que no pueden independizarse, las familias angustiadas porque no pueden pagar el alquiler, los jubilados que se enfrentan a la vejez con pavor porque no son propietarios".

Para tocar la fibra sensible de los diputados, Sánchez ha mencionado también a "los miles de niños que mañana podrían ver su ropa, su mochila y sus juguetes tirados en la acera porque sus padres han sido desahuciados".

"Son nuestros compatriotas, voten lo que voten", ha dicho, "sus vidas dependen en buena medida de lo que ustedes voten hoy aquí".

Sánchez ha asegurado que los decretos que se están votando en estos momentos incluyen "medidas ambiciosas, pero sobre todo necesarias, razonables, equilibradas, diseñadas a través del diálogo" con todos los grupos (salvo el PP y Vox, a los que el Gobierno no ha convocado para negociar).

"En ellas no hay extremismos, sino meses de análisis técnico y negociación", ha añadido, aunque en realidad el Gobierno negoció el texto con sus socios en cuatro días.

Ha sido el colofón a un debate mucho más cargado de emotividad que de argumentos.

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha señalado que cada diputado debe elegir entre "la gente o los fondos buitre".

Frente a ese mito, el vicesecretario económico del PP, Juan Bravo, le ha recordado que el 92% de los pisos en alquiler están en manos de pequeños propietarios.

Bravo ha denunciado que los dos decretos impulsados por el Gobierno harán que resulte más difícil acceder a una vivienda: reducirán la oferta de pisos de alquiler y los propietarios exigirán más avales, garantías y sueldos más altos a los inquilinos.