Hay saltos de los que sólo se sale con el paracaídas abierto a tiempo. Y los indicios invitan a pensar que eso es lo que estaría buscando el ministro de Justicia en el caso de Los Rocho, el clan con el que contactaron las cloacas del PSOE para amenazar a la juez Beatriz Biedma, la instructora del caso del hermano de Pedro Sánchez.
Bolaños ha ido modulando su posición a medida que crecía el escándalo. Si en otros casos puso la mano y se la quemó -véase con Santos Cerdán-, ahora evita respaldar al PSOE.
Ese cambio de actitud se vio ya el martes en el Senado. La portavoz del PP, Alicia García, le apremió a pedir "perdón" a la juez Biedma después de que esta se personase como acusación en el asunto de las cloacas al considerar "comprometida su seguridad personal".
Bolaños optó por salirse por la tangente y hablar de los dos decretos de vivienda. Ni una palabra de respaldo explícito a la juez ni una explicación sobre las acusaciones que se estaban formulando contra el Gobierno.
No era, sin embargo, la primera vez que el ministro se desmarcaba del tono empleado por otros dirigentes socialistas.
La semana pasada, al poco de estallar el escándalo, Bolaños reclamaba: "Dejemos trabajar a la Justicia, que se esclarezcan los hechos y, quien tenga que pagar, que lo pague".
Una posición que chocaba con la de su portavoz parlamentario, Patxi López, que había calificado de "bulo terraplanista" la información.
Bolaños incluso se zafaba de las acusaciones de Ester Muñoz asegurando que consideraba a la portavoz de Feijóo como "honorable y honesta", y que no tenía pruebas de lo contrario.
"Por eso no la acuso de las cosas que no hace", añadía, en una respuesta con la que se desvinculaba de cualquier relación con las rebajas que, según las informaciones publicadas, se habrían prometido al clan si amenazaban a Biedma.
"Abogado de la mafia"
Este miércoles, el PP ha tratado de llevar un paso más allá la presión sobre el ministro.
Mientras Bolaños admitía que "lamentablemente tenemos casos de corrupción" y afirmaba que a él le "duelen más los casos del PSOE", los populares lo acorralaban para saber quién dio la orden de negociar con Los Rocho.
El ministro de Justicia trató de zafarse y optó por defender los decretos de vivienda que se votarán este viernes.
Entre los populares llamó especialmente la atención ese silencio del ministro y que no desvinculase a Sánchez del caso, dejando todo en una nebulosa.
Esa situación fue aprovechada por Cayetana Álvarez de Toledo: "¿Está implicado en el acoso a una juez o quiere saltar del barco?".
La pregunta resume la posición en la que se ha colocado Bolaños. El ministro evita asumir cualquier responsabilidad por el caso, pero tampoco aprovecha sus intervenciones para cerrar filas con el PSOE ante las acusaciones del PP.
Más tarde, Ester Muñoz retomaba esa intervención y le preguntaba: "¿Cómo es posible que el ministro de Justicia no haya tenido ni una sola palabra de apoyo a la jueza Biedma?" y "lamentaba que hubiese "preferido ser abogado de la mafia que ministro".
Todo mientras el silencio de Bolaños dejaba más enigmas que certezas.
