Defensa ha comenzado a dotar con esprays de gas pimienta a los militares desplegados en Ceuta después de autorizar patrullas en las que sólo uno de cada cuatro efectivos llevaba un fusil o una pistola con munición real. El aerosol se incorpora como medio de autodefensa ante agresiones y resistencias violentas.
La medida llega tras semanas de tensión en la ciudad autónoma y de quejas por el modelo inicial de patrulla. Desde comienzos de septiembre, el Ejército tenía autorización para usar armas de fuego en legítima defensa, pero sólo un militar de cada grupo de cuatro o cinco podía llevar un arma cargada.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) considera que el reparto de aerosoles no resuelve la contradicción de fondo. Su portavoz, Marco Antonio Gómez, cuestiona que Defensa limite el porte de armas reglamentarias y, al mismo tiempo, distribuya un instrumento de corto alcance para afrontar agresiones.
"Se dio la orden de portar los esprays y comenzó su distribución", explica Gómez sobre el pasado miércoles. Según ATME, los botes empezaron a llegar al personal antes de que existiera una difusión efectiva de las instrucciones que regulan su uso.
"La falta de instrucciones los primeros días provocó muchas preguntas entre los soldados hasta que este viernes comenzó la distribución de las órdenes por escrito", afirma el portavoz. ATME añade que no puede asegurar que el documento haya llegado a todos los militares desplegados que pueden portar el aerosol.
El desfase tiene importancia porque la propia instrucción, a la que ha tenido acceso este diario, condiciona la autorización. "Queda autorizado el empleo una vez transmitidas estas instrucciones a todo el personal que por su puesto táctico y misiones encomendadas le corresponda portar este material”, dice el apartado sexto.
Sin embargo, ya se habían reportado casos de uso de los esprays, e incluso algún incidente.
No para todos y compartidos
Los esprays no se entregan como un equipo individual a todos los soldados desplegados en Ceuta. "No lo portarán todos, si acaso el personal de patrullas y los de plantón", explica Gómez, en referencia a quienes permanecen apostados en accesos a locales, tiendas o instalaciones.
El portavoz sostiene que el sistema tampoco funciona como el de las armas reglamentarias, en que cada uno tiene la suya. "En este caso, los esprays se van pasando de militar a militar según se van relevando de los puestos", señala.
Las instrucciones examinadas se titulan Instrucciones empleo spray Fitodefensa A-50. Regulan el aerosol proporcionado a unidades de la Comandancia General de Ceuta y transferido al Mando Operativo Terrestre para la operación CM-26.
Se trata de un aerosol presurizado de 30 mililitros y oleorresina de Capsicum al 5%, el compuesto irritante conocido como gas pimienta. Tiene un alcance eficaz de cuatro metros y permite unas seis descargas aproximadas de un segundo.
El documento advierte de "irritación en la piel, irritación ocular severa y posibles afecciones respiratorias". También recoge pautas de primeros auxilios, como proporcionar aire fresco, lavar la piel con agua y jabón o enjuagar los ojos con agua corriente sin frotar.
Las reglas del Fitodefensa A-50
Las órdenes autorizan el uso ante "conductas agresivas contra militares, acciones violentas o resistencias que pongan en riesgo" a las fuerzas propias o el cumplimiento de la misión. También permiten usarlo para "proteger bienes nacionales", propiedades de la fuerza e infraestructuras o servicios esenciales requeridos por las autoridades.
La finalidad fijada es "hacer cesar la agresión" y neutralizar al agresor. El documento contempla asimismo el "desbloqueo de acciones violentas o resistencias complejas e intensas" y, cuando proceda, la práctica de retenciones.
El aerosol debe utilizarse bajo los principios de "legítima defensa, necesidad y proporcionalidad". Las reglas lo encuadran además en un empleo "progresivo" de los medios.
La instrucción añade advertencias simples, como la prohibición de proyectarlo sobre fuentes de fuego, como "bengalas", o usarlo en locales cerrados. También impide que el difusor entre en contacto directo con la persona afectada.
Una vez cumplido el objetivo operativo, el militar debe "prestar asistencia" al afectado siempre que sea posible para reducir las consecuencias del producto.
La duda sobre los menores
Pero las instrucciones no incorporan un apartado específico sobre menores ni detallan el sistema de parte, registro o revisión posterior de cada empleo.
ATME considera que las órdenes resuelven sólo una parte de las dudas. Gómez pregunta qué criterio deberán seguir los militares si quien pone en peligro al patrullero es menor de edad.
"Al hablar de menor la gente piensa en un niño de 10 o 12 años, pero la mayoría son chavales hechos y derechos con 17 años. ¿Y si vienen en grupo, o armados con piedras?", plantea. La asociación recuerda las emboscadas y agresiones denunciadas contra efectivos, algunas de ellas con militares heridos y evacuados a la Península.
El documento no concreta, en sus páginas disponibles, una pauta diferenciada para menores o personas especialmente vulnerables.
Y tampoco explicita una garantía de "cobertura jurídica" o asistencia letrada para el militar que use el aerosol conforme a las instrucciones.
Del Congreso a Ceuta
La distribución de los esprays de pimienta coincidió con la polémica del Congreso por la diputada del PP Ana Belén Vázquez. La parlamentaria exhibió un bote de gas pimienta que presentó como símbolo de la inseguridad que, según dijo, lleva a mujeres, profesoras y escolares ceutíes a portar aerosoles.
Francina Armengol ordenó su expulsión por exhibir lo que consideró "un arma".
Después, la manipulación del bote provocó molestias respiratorias y oculares que requirieron atención, supuestamente, a 12 personas y el cierre de varios baños, según las informaciones distribuidas por la Presidencia del Congreso.
Gómez contrapone aquel episodio al reparto entre los militares: "Me dicen que no puedo llevar mi arma... pero que lleve un espray que esta semana provocó la expulsión de una diputada del Congreso, precisamente, por ser un arma".
Más fusiles, sin anuncio
Además, el reparto de los esprays pretende paliar la sensación de indefensión que se produjo tras el modelo inicial de una sola arma cargada por patrulla. Las primeras unidades de cuatro militares con un único fusil comenzaron a operar el 2 de septiembre después de varios ataques denunciados contra soldados en Ceuta.
Gómez asegura que la situación ha mejorado en los últimos días. "Ya hay algunos casos de patrullas en las que todos van armados; lo que pasa es que no se ha comunicado públicamente", sostiene.
EL ESPAÑOL no ha podido verificar de forma independiente el alcance de ese cambio ni las órdenes que habrían permitido ampliar el número de militares armados. Y es que para ATME, el esquema inicial obligaba a uno de los cuatro efectivos a tomar una decisión crítica por todos sus compañeros.
"Obligas a uno de los cuatro a decidir cuándo hay peligro para la vida o la integridad propia o de sus compañeros", afirma Gómez. "Nosotros somos personas entrenadas para saber usar las armas y cuándo hacerlo, no locos que van pegando tiros".
La asociación reclama que los militares sean reconocidos como agentes de la autoridad y que la profesión militar sea considerada de riesgo. Gómez resume su crítica: "¿Para qué me mandan patrullar si no puedo ofrecer seguridad a nadie, al no ser agente de la autoridad y no llevar un arma que disuada e infunda respeto?".
