La Delegación del Gobierno en Ceuta ordenó verbalmente el 5 de agosto a la Policía Local que interrumpiera el operativo de las denominadas "salidas voluntarias" hacia Marruecos de las personas que habían entrado en la ciudad durante el asalto masivo de finales de julio.
La instrucción obligó a los agentes municipales a dejar de buscar, orientar y acompañar a migrantes hasta el perímetro fronterizo.
La orden fue comunicada a uno de los mandos por parte de sus homólogos del Cuerpo Nacional de Policía y no quedó formalizada por escrito.
Tres fuentes independientes y que conocen directamente las comunicaciones entre la Delegación y la ciudad autónoma, confirman la existencia, el contenido y el efecto inmediato de la directriz.
La justificación trasladada fue el riesgo de que mantener aquel mecanismo desencadenara problemas jurídicos: "Las ONG nos pueden denunciar", fue la advertencia recibida por los responsables locales. "Y hay demasiados medios de comunicación ya".
Así lo confirman otras fuentes del mando de seguridad de Ceuta, fuentes de la Policía Local y otras cercanas a la Vicepresidencia del Gobierno de Ceuta.
La única discrepancia entre estas fuentes, que han hablado bajo condición de anonimato, afecta a la fecha precisa.
Una de ellas sitúa la orden el 7 de agosto, otra el día 5 y una última, "entre los días 4 y 5". Esta última descarta que se emitiera el día 6 porque el entonces superintendente de la Policía Local estaba fuera de Ceuta por un asunto personal.
Precisamente, Interior había dejado de informar públicamente de los regresos diarios dos días antes.
El 2 de agosto fue la última jornada en la que el Ministerio difundió un balance de las "salidas voluntarias" hacia Marruecos, tras comenzar a comunicarlos desde el 31 de julio, aún con "la invasión" en marcha pero ya con algunos asaltantes de regreso.
A partir de esa fecha, el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska concentró sus comunicaciones en un posible conato de entrada en Melilla y en la instalación de la barrera flotante en el espigón del Tarajal.
Ese dispositivo marítimo de 500 metros fue presentado como un nuevo refuerzo del control fronterizo.
El operativo
La interrupción de los partes diarios no acredita por sí misma la orden posterior, pero coincide con el cambio de fase que describen las fuentes.
El martes 4 o el miércoles 5 de agosto, la Delegación comunicó a los responsables locales que debían detenerse las actuaciones de "acompañamiento e incentivo a abandonar territorio español".
Hasta ese momento, la Policía Local participaba junto a la Policía Nacional y miembros de las Fuerzas Armadas en un operativo desplegado por playas, lomas, montes y distintos puntos de la ciudad.
Los agentes explicaban a quienes acababan de entrar que no obtendrían permiso para permanecer en Ceuta ni serían trasladados a la Península.
Fuentes del departamento de Seguridad de la Ciudad Autónoma señalan que, cuando los migrantes aceptaban regresar, "se les acompañaba ordenadamente" hasta el puesto fronterizo.
El objetivo era evitar que miles de personas se dispersaran por una ciudad sin capacidad para acogerlas y sin recursos propios para sostener una emergencia de esas dimensiones.
También se comunicó a los responsables de Ceuta que los agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y los miembros del Ejército dejarían de intervenir en actuaciones equivalentes, según fuentes del mando de seguridad de la Ciudad Autónoma.
Este periódico no ha podido confirmar qué órdenes internas recibieron directamente ambos cuerpos ni cuál fue la cadena de mando empleada.
Vivas: "Algo pasó"
Juan Jesús Vivas ha vinculado ese cambio con una modificación más amplia de la estrategia del Gobierno. El presidente ceutí recordaba este jueves en Onda Cero que Pedro Sánchez había calificado el 31 de julio la entrada masiva como "un ataque" y una "violación de la integridad territorial de España".
Vivas sostiene que la reacción de Moncloa llegó tarde, después de una semana de avisos por su parte, desde Ceuta.
En las dos semanas anteriores, la ciudad había pasado de estar acogiendo a 180 menores extranjeros no acompañados a 800, mientras las entradas a nado superaban las 150 personas diarias.
Según su relato, tras la visita de Sánchez "se reforzó el despliegue" de Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas.
Y fuentes presentes en reuniones de alto nivel corroboran esta versión y vinculan ese dispositivo con el regreso a Marruecos de más de 73.000 personas durante los primeros días, una cifra atribuida por Vivas a los balances manejados entonces por el Gobierno.
Pero el ministro del Interior abandonó Ceuta el 1 de agosto, pese a haber anunciado que permanecería hasta "normalizar" la situación. Y ese mismo día, Óscar Puente celebró en redes sociales lo que definió como "otra crisis resuelta por Pedro Sánchez", lamentan fuentes del equipo de Vivas.
Para el presidente ceutí, la paralización de las salidas alteró por completo la respuesta inicial. "Algo pasó, porque si hubieran seguido impulsando o incentivando las salidas voluntarias, hoy en Ceuta no estaríamos como estamos", afirmó en su entrevista en Más de uno.
Ese algo lo sitúa Vivas en "los días 7 y 8 de agosto", aunque las fuentes que han confirmado la orden sitúan su efecto operativo antes, "entre el 4 y el 5".
Mismo Sánchez, otra actitud
La diferencia separa el momento en que se paralizó el operativo local y la fase posterior en la que el Gobierno "reformuló públicamente su estrategia".
El 25 de agosto, después de casi tres semanas sin balances diarios de Interior sobre las salidas, Moncloa creó un mando único , atendiendo la demanda de Vivas de un mes antes, pero para gestionar la "crisis migratoria en Ceuta", dirigido por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.
El Gobierno también declaró una situación de interés para la seguridad nacional, inicialmente prevista hasta el 31 de diciembre.
La nota oficial amplió el foco hacia la acogida, la sanidad, los servicios públicos, la actividad económica y la "coordinación institucional".
Para fuentes del Gobierno de Ceuta, ese cambio en la actitud de Sánchez "consolidó una gestión prolongada de la presencia de migrantes" mediante los procedimientos de la Ley de Extranjería. El presidente, días después, advirtió de que Ceuta debía acostumbrarse a esta "realidad estructural".
Fuentes del departamento de Seguridad local comparan lo ocurrido con el asalto masivo de mayo de 2021.
En aquel precedente, "el despliegue militar permitió contener el flujo" junto a la frontera y facilitar el retorno inmediato de quienes lograban entrar antes de dispersarse por la ciudad, tal como confirmó el entonces jefe de la Policía Local, Sebastián Vega.
