La grave crisis de Ceuta ha dejado al aire las "costuras" del Gobierno. Es decir, problemas de coordinación, fallos de estructura y discrepancias internas entre sus miembros.
También la inquietud en el Gobierno y el PSOE por la apariencia de fin de ciclo y de impresión de que Pedro Sánchez ha sido superado por los acontecimientos.
Sobre todo, ha sido visible la posición de la ministra de Defensa, Margarita Robles, diferenciada de la del resto de miembros del Gobierno, especialmente, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Robles fue la única de todos los ministros que han desembarcado en Ceuta en los últimos 50 días que aceptó acercarse a ciudadanos de a pie para consolarles, darles explicaciones y pedirles disculpas por lo que estaba ocurriendo.
En el resto de casos no ha habido contacto de los ministros con los ciudadanos de Ceuta, quedando a salvo gracias a los despliegues policiales.
El episodio más notable fue su comparecencia en el Congreso a finales de agosto, cuando se desmarcó de sus compañeros de Gobierno en tres puntos: hacer autocrítica, apuntar de alguna manera a Marruecos y, sobre todo, establecer el marco de que hubo avisos previos de servicios de seguridad e inteligencia, empezando por el CNI.
"Cosas de Margarita, que siempre mira sólo por ella, sin importarle nada el trabajo en equipo. Para salvar a los militares", aseguraban miembros del Ejecutivo esos días.
Robles logró quedarse al margen de las críticas casi unánimes que recibía el Gobierno por la gestión de la crisis, pero a cambio de ser desautorizado por el propio Sánchez y quedar en una situación difícil en el Consejo de Ministros.
La desclasificación
El siguiente episodio fue también visible, porque ella se encargó de que quedara muy claro su resistencia a la desclasificación de documentos secretos de los días previos a la entrada masiva de migrantes a Ceuta.
Mientras el presidente del Gobierno anunciaba en la tribuna del Congreso que se harían públicos esos documentos y los ministros aplaudían, Robles se cruzó de brazos y visibilizó su contrariedad.
De hecho, fuentes de Moncloa explican que en esos días la ministra de Defensa intentó que se excluyeran de la desclasificación algunos documentos, en especial uno del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas), que, en realidad, fue emitido cuando se había iniciado el asalto a la frontera.
El día de la desclasificación tuvo que aceptar, mostrando su disgusto en Moncloa, una insólita nota del CNI admitiendo que no hubo un aviso concreto previo a los hechos del 31 de julio.
Pero no frenó los gestos, como su visita este viernes a la sede del CNI, incluida en su agenda oficial del Ministerio de Defensa, como muestra de respaldo al centro.
Como antes estuvo en una foto difundida por la Casa Real con el Rey y la cúpula militar para tratar la situación de Ceuta.
Otros miembros del Gobierno recuerdan que Robles se ha desmarcado en más ocasiones del resto del Gabinete y del propio presidente. Por ejemplo, en lo referido al gasto militar y en relación al boicot comercial a Israel por el genocidio de Gaza.
Y recuerdan otro episodio relacionado con la inmigración: en 2020, cuando se acumularon varios miles de migrantes, Defensa provocó malestar en otros ministros porque se resistió a ceder terrenos militares para albergarlos.
