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Las claves

Juan Jesús Vivas ha invitado formalmente a Ursula von der Leyen a visitar Ceuta a través de una carta institucional a la presidenta de la Comisión Europea, con una idea que recorre toda la misiva: la ciudad autónoma no es el extremo meridional de Europa, sino "uno de los territorios en los que la Unión comienza".

De hecho, así concluye el presidente de la ciudad autónoma su misiva, remitida este jueves a la jefa del Ejecutivo comunitario, en Bruselas.

El mensaje busca trasladar a la Unión Europea que el ataque híbrido sufrido por Ceuta no afecta sólo a España. Vivas sostiene que, cuando la frontera ceutí es sometida a una situación excepcional, también lo es una frontera exterior de la UE.

EL ESPAÑOL ha tenido acceso a la carta, enviada después del discurso sobre el Estado de la Unión en el que Von der Leyen afirmó que "Ceuta es España, Ceuta es Europa" y que la UE está junto a sus ciudadanos.

Vivas agradece expresamente esas palabras y celebra el anuncio de un nuevo Marco Europeo de Respuesta de Emergencia, anunciado por la presidenta, para habilitar una suspensión limitada y temporal de los procedimientos ordinarios cuando los flujos migratorios sean "orquestados e instrumentalizados" como arma de presión.

Ceuta, como Groenlandia

La presidenta de la Comisión recordó además que Bruselas ha concedido a España 114,7 millones de euros en financiación de emergencia para hacer frente a las consecuencias del asalto masivo procedente de Marruecos.

Von der Leyen hizo estos anuncios en Estrasburgo, nueve días después de viajar a Nuuk.

Allí, en la capital groenlandesa anunció un paquete de 200 millones de euros para 2026 y 2027, centrado en conectividad, energía y materias primas, y defendió que "el futuro de la isla corresponde a sus habitantes y a Dinamarca, a nadie más", en referencia a las ansias de EEUU por su soberanía.

El paralelismo entre ambos movimientos europeos es relevante para el Ejecutivo ceutí. Groenlandia es un territorio autónomo bajo soberanía danesa y fuera de la UE; Ceuta y Melilla pertenecen a España y a la Unión, aunque tengan singularidades fiscales y aduaneras.

Fuentes del Gobierno ceutí explican que la invitación pretende que Bruselas aplique a Ceuta una lógica semejante de respaldo político. La Unión, sostienen, debe defender los territorios vinculados a sus Estados miembros ante agresiones externas a su integridad, su seguridad o sus fronteras.

Ése es uno de los trasfondos de la iniciativa, anticipada por este periódico la pasada semana. En el entorno de Vivas consideran que la crisis exigía una señal europea de apoyo y disuasión frente a quienes, a su juicio, utilizaron la entrada masiva de personas como instrumento de presión contra España.

Tono institucional

La carta, sin embargo, no menciona a Marruecos, no habla de agresores ni utiliza el término "guerra híbrida". Su tono es institucional y evita una confrontación bilateral: se apoya en la "responsabilidad común" sobre las fronteras exteriores, la "solidaridad" entre Estados miembros y la protección de los derechos fundamentales.

Vivas recoge la frase de Von der Leyen de que "Ceuta es España, y Ceuta es Europa". Y define la ciudad como una de las fronteras exteriores "más sensibles" de la Unión, donde confluyen la gestión de la migración, la seguridad, la cooperación con terceros países y la defensa del espacio europeo común.

"No puede considerarse exclusivamente un problema local, ni siquiera únicamente español", expone Vivas. Y advierte de que, cuando se aplica "una presión excepcional" sobre Ceuta, también se somete a presión a una frontera europea.

La misiva recoge también la advertencia de Von der Leyen sobre movimientos masivos de personas deliberadamente provocados e instrumentalizados. El presidente ceutí considera que Europa necesita mecanismos para identificarlos, anticiparse y responder de forma coordinada.

La utilización de seres humanos como herramienta de presión, sostiene, es "incompatible" con los principios que sustentan la Unión. Por ello, reclama una reacción edificada sobre la "unidad, solidaridad y determinación europea".

Trabajar con Bruselas

Situaciones excepcionales, como la que vive su ciudad desde hace ya 48 días, "requieren una solidaridad excepcional", resume la carta.

Ceuta ofrece su experiencia para participar en el diseño del nuevo marco comunitario y para aportar conocimiento sobre los efectos humanos, económicos, sociales y de seguridad de una crisis en un territorio reducido.

Vivas plantea que la ciudad puede "contribuir" al debate europeo desde la experiencia directa. La carta defiende que una ciudad europea que gestiona una frontera exterior bajo presión dispone de una "perspectiva útil" sobre las necesidades operativas, la respuesta institucional y la preservación de los derechos fundamentales.

La invitación incluye un compromiso expreso de cooperación con la Comisión Europea, sus instituciones y sus agencias. Vivas quiere convertir el respaldo expresado por Von der Leyen en una colaboración "cada vez más estrecha y eficaz", incluso creando grupos de trabajo conjuntos.

La iniciativa se produce después de las reuniones mantenidas por el presidente ceutí en Bruselas el pasado 8 de septiembre con el comisario de Interior y Migración, Magnus Brunner, y la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, responsable de las relaciones con Marruecos.

Ambos se mostraron dispuestos a visitar Ceuta, según fuentes del Gobierno autonómico, aunque esos desplazamientos requieren una invitación expresa del Gobierno de España. Brunner ya había manifestado públicamente en los primeros días de la crisis: "Estoy dispuesto a viajar al escenario de los hechos para trabajar en su resolución".

Como ahora en la carta, Vivas ya les trasladó la necesidad de reforzar la presencia de las agencias europeas y de disponer de más instrumentos materiales, humanos, jurídicos y financieros para la gestión de la frontera.

"Comunidad de convivencia"

Vivas quiere que Von der Leyen conozca sobre el terreno la frontera, la realidad social y económica de la ciudad y el trabajo de quienes la protegen y gestionan.

La visita permitiría a la presidenta dialogar con los profesionales que afrontan diariamente esas tareas y comprobar las particularidades de una de las fronteras exteriores más singulares de Europa.

Pero la carta añade otra dimensión: Ceuta se presenta como una comunidad de convivencia entre culturas y tradiciones religiosas. El presidente subraya en el texto que personas de distintas confesiones, culturas y orígenes han convivido durante generaciones y que esa pluralidad integra la identidad colectiva de la ciudad.

El presidente describe esa diversidad como uno de los "principales activos" de Ceuta. Su intención es ofrecer a la presidenta de la Comisión una ciudad en la que la diversidad cultural y religiosa no es una fuente de división, sino "un patrimonio compartido que estamos decididos a preservar".

Según le explica Vivas, esa convivencia "conecta a Ceuta con valores europeos de integración, respeto mutuo, tolerancia y cohesión social". La visita tendría así un sentido que iría más allá de la frontera: permitiría conocer una ciudad que trata de encarnar esos principios en su vida cotidiana, explica.

La invitación, por tanto, tiene un doble objetivo. Busca que Bruselas visualice el carácter europeo de una frontera sometida a presión y proyectar a Ceuta como una ciudad española, plural y comprometida con el proyecto de la Unión.

Vivas termina la carta con la misma idea con la que trata de ordenar toda su estrategia institucional. Ceuta no reclama atención por hallarse en los márgenes de Europa, sino porque considera que en esa frontera española "Europa empieza".