Pedro Sánchez intenta ahora arrancar su precampaña para las elecciones generales y animar a los suyos con una agenda que se ha visto alterada por la grave crisis de Ceuta.
Lo hará con un mensaje claro que expuso este lunes ante los diputados, senadores y europarlamentarios del PSOE: evitar que gobierne la ultraderecha. Será su principal palanca electoral.
El presidente del Gobierno tenía previsto arrancar este curso, que acabará con elecciones generales y también con municipales y autonómicas, con un impulso para intentar dar la vuelta a las encuestas y al ambiente de pesimismo de la izquierda.
El desastre de Ceuta le ha obligado a alterar esa previsión y, en el inicio del periodo de sesiones, ha tenido primero que intentar dar la vuelta a la imagen de inoperancia de su Gobierno y comparecer en el Congreso.
Ante sus parlamentarios explicó que se lanza a la tarea complicada de arruinar los pronósticos electorales sin abandonar la búsqueda de soluciones para Ceuta.
De hecho, exhibió un pretendido optimismo para asegurar que su proyecto “no acaba en 2027″, es decir, que aún puede gobernar una legislatura más y llegar más allá de 2030. Es Sánchez contra la imagen y vaticinios de fin de ciclo.
Y en ese camino, según dejó claro, el mensaje fundamental será el freno a la ultraderecha, como ya hizo en 2023.
Ahora las encuestas muestran que la suma de PP y Vox supera los 200 escaños y que el PSOE está estancado, pero esta vez con previsiones desastrosas para los partidos de su izquierda, con los que tendría que pactar.
Además, Vox está ahora en coalición con el PP en varios gobiernos de coalición y, por tanto, la acción del PSOE y el Gobierno se encaminará a hacerles oposición para hacerles aparecer como peligrosos para España.
Y en ese mensaje tuvo este lunes respaldo en los resultados de las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt (Alemania) en las que ha arrasado la ultraderecha radical de AfD (Alternativa para Alemania).
Eso le sirvió para presentarse como el freno de la ultraderecha en Europa y en el mundo en general, precisamente en un momento de presencia minoritaria de la socialdemocracia en la política internacional.
Por eso dijo que el Gobierno de coalición progresista que él preside "es hoy más necesario que nunca".
El 'voto útil'
"El mundo nos mira. Somos la vanguardia del avance frente a los reaccionarios, somos la punta de lanza de las políticas progresistas que están permitiendo crecer, crear empleo, fortalecer el Estado del Bienestar y dar una respuesta justa a las transformaciones digital y ecológica. Por tanto, no olvidemos que cada día de avance, cada política aprobada en estas Cortes Generales, es un día y un derecho más ganado", señaló.
Añadió un paralelismo entre Alemania y España para asegurar que estamos ante "la alianza de una involución entre una derecha cada vez más ultra y una ultraderecha cada vez más crecida". En su opinión PP y Vox buscan "fracturar la convivencia".
Sánchez no hizo referencia a los casos de corrupción que le afectan. De hecho, en Moncloa se considera que el efecto de esos procesos judiciales ya está descontado, como prueba que en las encuestas el PSOE no sufra grandes caídas.
Según los sondeos, los socialistas recuperan voto útil procedente de otros partidos de izquierdas, por temor de los electores a la alianza entre PP y Vox.
Por eso, el PSOE considera que el miedo a la ultraderecha es buena bandera porque moviliza y agrupa voto para, como mínimo, frenar la caída y obtener un resultado que no sea catastrófico.
Los sucesos de Ceuta han modificado en parte esa estrategia, al situar en primer plano de la agenda política el debate sobre la inmigración y por poner en cuestión la capacidad de gestión del Gobierno.
