Alberto Núñez Feijóo volverá este sábado a Cerdedo‑Cotobade (Pontevedra), para abrir el curso político del Partido Popular en el que se juega buena parte de su futuro camino de la Moncloa.
El PP cumple su ritual gallego en la Carballeira de San Xusto para lanzar una larguísima campaña electoral, con todas las encuestas apuntando a un vuelco en La Moncloa y a unas “generales clave para España” que llegarán "en cualquier momento", y siempre en menos de un año.
Ceuta será el hilo conductor del primer discurso del curso, después de que Feijóo interrumpiera dos veces sus vacaciones para visitar la ciudad autónoma en plena crisis migratoria.
"Será un curso político diferente, con unas características especiales", resumen fuentes de la dirección del PP, que presentan la intervención en Cotobade como el arranque formal de "la última etapa antes del cambio".
En Génova confirman que Feijóo utilizará ese escenario para fijar las prioridades de un año en el que se encadenarán municipales y autonómicas en mayo con unas generales "de fecha incierta".
El líder popular usará Ceuta como "síntoma" más completo del diagnóstico que lleva meses defendiendo: el Gobierno está agotado y es ya más perjudicial que inoperante.
El curso que comienza este sábado es el más decisivo, en todo caso, de la carrera política de Feijóo.
El acto de Cotobade, con su sucesor en la Xunta Alfonso Rueda como anfitrión, pretende proyectar la imagen de un PP unido y fuerte que abre curso desde Galicia, como ya hiciera Mariano Rajoy en los años de mayoría absoluta.
La dirección quiere subrayar la continuidad de ese rito y, al mismo tiempo, la ruptura con una etapa que consideran agotada en el Gobierno de Sánchez.
Feijóo enmarcará ese inicio de curso en un calendario apretado, con las elecciones municipales y autonómicas de mayo en las que el PP se enfrenta al reto de revalidar, o no, un inmenso poder territorial.
Y con un PSOE "desgastado, cercado por la corrupción, e inoperante".
El objetivo declarado es consolidar al PP como alternativa y preparar una mayoría con Vox, según el escenario que dibujan los últimos sondeos.
Antes que Sánchez
El líder popular también pondrá el foco en que su discurso se produce antes de la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso, exigida por la oposición desde el estallido de la crisis, a finales de julio, pero demorada por las largas vacaciones del presidente del Gobierno.
La cita para dar explicaciones sobre la gestión de la crisis de Ceuta, definitivamente, está prevista para el 3 de septiembre. El PP sostiene que esa comparecencia ha sido "forzada" por sus iniciativas y que el presidente llega tarde y obligada, "y no por petición propia".
En Cotobade, Feijóo desarrollará el relato sobre Ceuta que ha construido en las últimas semanas, en las que ha llegado a hablar de "invasión" y "ocupación" de la ciudad.
Culpará a Marruecos de haber "consentido o alentado" la entrada masiva de migrantes y señalará al Gobierno por actuar con más dureza contra quienes la han sufrido que contra quienes la han ocasionado.
El discurso incluirá la exigencia de convocar la Comisión de Secretos Oficiales por el "desbarajuste de versiones" entre Margarita Robles y Fernando Grande‑Marlaska sobre los avisos del CNI antes de la crisis.
Feijóo presentará esa petición como prueba de que "alguien no dice la verdad" en el Gobierno y de que falta transparencia en la gestión.
650 millones frente a 15
El líder del PP profundizará en Cotobade también sobre la Proposición no de Ley registrada por su grupo, con un plan de reactivación para las ciudades autónomas españolas en el norte de África.
Los populares reclaman una "respuesta de Estado", con siete puntos, algunos de los cuales ya han sido asumidos, de hecho, por el Gobierno, como la declaración de situación de interés para la Seguridad Nacional.
También exigen la activación de retornos y expulsiones, la reorientación de la relación con Marruecos, el despliegue de Frontex, las reformas legales en Extranjería y asilo para evitar otro asalto, un reconocimiento europeo para Ceuta y Melilla; y el citado plan económico de 650 millones.
Frente a ese plan de reactivación estructural, Feijóo criticará el programa del Gobierno, centrado en ayudas temporales por unos 15 millones, basadas en rebajas fiscales, cotizaciones y subvenciones directas para comercio y turismo.
El PP sostendrá que se trata de un paquete compensatorio, no de una transformación del modelo económico ceutí, y que llega tarde respecto al Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico aprobado en 2022.
Falta saber si el tono de Feijóo cargará también explícitamente sobre Marruecos, denunciando las "cesiones secretas" a Rabat y el incumplimiento del compromiso de reabrir plenamente las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla.
Hasta ahora, lo ha mencionado como muestra de una actitud marroquí que asfixia económicamente a las dos ciudades y de una respuesta "débil" del Ejecutivo, que ha evitado protestar de forma contundente para no molestar al socio magrebí.
Con todo ello, el PP intentará convertir la imagen de Feijóo bajo los carballos de Cotobade en la foto de inicio de un curso político que sus dirigentes describen ya como la antesala de "unas generales clave" para un eventual cambio en La Moncloa.
