Paula del Toro
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Las claves

Casi un mes después del comienzo de la crisis migratoria de Ceuta, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha pactado con Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autonómica, la creación de un mando único para gestionar las consecuencias de la entrada masiva de personas desde Marruecos. También se ha decretado la situación de "interés para la seguridad nacional".

Estas medidas, que el Ejecutivo consideró innecesarias durante el mes de agosto, Vivas las llevaba reclamando desde finales de julio. Un cambio de estrategia política que deja en evidencia la inacción del Gobierno durante las vacaciones de Sánchez y sus ministros y que da la razón al presidente ceutí tras tres semanas de agonía.

Ante la desesperación por un evidente desborde de los recursos de la ciudad autónoma y los oídos sordos de Sánchez desde La Mareta, Vivas solicitó de manera incansable medidas "excepcionales y urgentes", expresando que Ceuta no aguantaría mucho más sin ellas. Incluso amenazó al Gobierno con acudir al poder judicial si la situación no cambiaba en las próximas semanas.

Sus reclamaciones no se circunscribían únicamente al ámbito político: también pedía refuerzos para los servicios que estaban absorbiendo las consecuencias de la llegada masiva de migrantes.

Ahora, con apenas datos oficiales sobre la situación en Ceuta un mes después de que 80.000 personas cruzaran la frontera española, el Gobierno de Sánchez ha dado luz verde a unas medidas de emergencia que reforzarán las que ya se estaban llevando a cabo en el territorio aunque fueran inasumibles con los pocos recursos con los que se ha contado.

El cambio llega, además, después de que el Ejecutivo haya defendido durante buena parte del mes de agosto que la situación estaba encauzada y bajo control. La estrategia pasaba por mantener los dispositivos existentes y reforzar determinadas áreas de manera puntual.

Marlaska ha hablado de una "relativa normalidad" en la ciudad africana y Robles ha asegurado que es algo que no se va a volver a repetir, palabras que chocaban con los testimonios que llegaban desde diferentes sectores de la ciudad mientras Vivas advertía de que la situación se iba agravando según pasaban los días.

El -desbordado- personal sanitario ha advertido de la posible propagación de enfermedades infecciosas graves mientras niñas y jóvenes han sido agredidas sexualmente o violadas en las calles por migrantes o se preparaba un nuevo cruce masivo por redes sociales, entre otras circunstancias que mostraban de manera clara un descontrol de la situación.

La sucesión de episodios había incrementado además la preocupación entre los vecinos, que reclamaban una mayor presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Vivas tenía razón

A pesar de que el Ejecutivo ha querido mirar para otro lado durante el mes de agosto, solo ha hecho falta una reunión con Vivas para conceder todo aquello que llevaba rogando desde el 29 de julio, un hecho que refuerza la figura del 'popular' como mandatario.

La decisión de activar ahora mecanismos extraordinarios contrasta con el discurso que ha mantenido el Gobierno de Sánchez durante las últimas semanas y supone un reconocimiento implícito de que la respuesta ordinaria no era suficiente para afrontar las consecuencias de la crisis.

Vivas formará parte de este mando único junto a la Delegación del Gobierno, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, con el asesoramiento técnico del Departamento de Seguridad Nacional. Por parte del Ejecutivo central será el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quien lidere las actuaciones.

El Ejecutivo central contribuirá en la gestión con el envío de personal administrativo, sanitario y de seguridad, entre otros.

La estructura pretende centralizar la información y facilitar que las decisiones se adopten de forma coordinada entre las diferentes instituciones que intervienen en la gestión de la crisis.

El nuevo escenario abre ahora la incógnita sobre la eficacia real de estas medidas y sobre si serán suficientes para aliviar la presión acumulada durante las últimas semanas.

La crisis también se ha convertido en uno de los principales focos de enfrentamiento político entre el Gobierno y el PP. Alberto Núñez Feijóo se desplazó hasta Ceuta para conocer sobre el terreno la situación y cargó contra la gestión del Ejecutivo, al que acusó de actuar con mayor dureza contra quienes están sufriendo las consecuencias de la crisis que contra quienes la han provocado.

Lo cierto es que, tras 26 días del comienzo de la crisis, Pedro Sánchez aún no ha comparecido para ofrecer la versión del Gobierno sobre la crisis que atraviesa la frontera con Marruecos.