"Hasta aquí hemos llegado", sentenció Alberto Núñez Feijóo este miércoles antes de desarrollar un plan específico para revitalizar Ceuta, que presentó con un tono claramente presidencial.
Durante su segunda visita a la ciudad en menos de un mes, el líder del PP expuso un proyecto de siete puntos que inspirarán su acción de Gobierno si, según dijo, llega a La Moncloa.
Su programa para Ceuta incluye un cambio de discurso con Marruecos, basado en el "respeto y reciprocidad" y varias líneas rojas.
En su comparecencia junto al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, acusó sin medias tintas a Rabat de haber tolerado, "por acción o por omisión", la invasión del 30 de julio.
"España no busca enemigos, no busca conflictos, no amenaza a nadie. Pero España no va a admitir amenazas ni chantajes", advirtió.
España no busca enemigos, no busca conflictos ni amenaza a nadie. Pero tampoco va a admitir amenazas ni chantajes. pic.twitter.com/HgNlR6BTB7
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) August 20, 2026
Y ahí denunció la "diplomacia secreta" de Sánchez con Mohamed VI: "Este Gobierno lleva años de diplomacia secreta con Rabat, y hoy Ceuta es el resultado visible de su política exterior. Este Gobierno ha subcontratado la llave de la frontera sur de Europa a la buena voluntad de Marruecos, y eso es inadmisible".
"La seguridad de una ciudad española no puede depender de ninguna nación extranjera", añadió.
Feijóo dijo que su deseo es mantener "la mejor de las relaciones" con Marruecos, porque esa "es la relación inteligente para el pueblo marroquí y para el pueblo español", pero advirtió a Rabat de que la "integridad territorial no se cuestiona ni en Ceuta, ni en Melilla, ni en las aguas españolas".
"Lamentablemente hay declaraciones de ministros y altos cargos marroquíes que no ayudan en nada, al contrario, están perjudicando la vecindad, la amistad, la lealtad y la confianza, y por tanto quiero decirles que la españolidad de Ceuta y Melilla no es negociable", insistió.
También denunció las cesiones de Sánchez tras el viraje de la política con Rabat en 2022.
Fue ese año cuando el presidente del Gobierno admitió el plan de autonomía de Marruecos sobre el Sáhara, en contra de la posición tradicional de España, sin pasar por el Congreso y con la oposición de sus socios de Sumar.
El cambio coincidió, además, con el espionaje del móvil de Sánchez y de varios ministros con el programa Pegasus, que el Gobierno nunca ha aclarado.
"Frontera inviolable"
Para defender Ceuta y Melilla, el presidente del PP promete utilizar "todos los medios y aliados" y plantea un plan de protección de las fronteras que refuerce su "inviolabilidad".
"La frontera tiene que ser inviolable. Esta frontera se bordeó nadando, y no se protege con una barrera de boyas instaladas un fin de semana y que se averiaron a las 48 horas. Una boya no es una frontera", sentenció.
Su propuesta contempla aumentar los "medios humanos" y la "tecnología", implantar nuevos sistemas de "vigilancia permanente marítima y costera" que detecten aproximaciones irregulares a la frontera, y la presencia continua del Frontex.
También plantea "la prolongación del perímetro fronterizo mar adentro, empezando por el espigón del Tarajal, que es por donde se entró" el 30 de julio, que Feijóo promete "blindar". Se trata del tramo de la frontera más próximo a la localidad marroquí de Castillejos.
La propuesta recupera, en buena medida, un plan que ya presentó en 2014 el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en una comparecencia en el Congreso tras la muerte de 15 inmigrantes que intentaban alcanzar Ceuta.
El Gobierno de Mariano Rajoy denunciaba entonces que la frontera marítima de Ceuta estaba dotada de una única valla de seis metros de altura que se adentraba en el mar entre cuatro y cinco metros, dependiendo de las mareas, y que en ocasiones llegaba a ser "practicable a pie, sin necesidad de nadar".
El plan contemplaba ya entonces prolongar la valla otros 45 metros mar adentro, manteniendo la misma altura sobre el nivel de las aguas, para lo que se utilizarían diferentes materiales, entre ellos cemento y una valla metalizada, lo que impediría bucearla y también asaltarla.
Doce años después, Feijóo recupera la propuesta porque, asegura, "España merece una frontera de verdad, no una frontera de plástico".
Aunque Fernández Díaz presentó aquel plan en el Congreso, acabó guardado en un cajón, como también ocurrió, años después, con el plan de defensa de la frontera que presentó el entonces jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo.
El coste podría financiarse con fondos europeos: "Todo existe y está disponible y nadie los ha pedido", dijo.
Comité de las Regiones
Feijóo también propone reformar la Ley de Extranjería para que los rechazos en frontera puedan aplicarse a quienes lleguen por vía marítima, así como modificar la legislación de asilo, para que éste no se conceda cuando se pide "tirando la puerta abajo".
Además, quiere incluir a Ceuta y Melilla en el Comité de las Regiones de la Unión Europea y que reciban el tratamiento de región "ultraperiférica". "Es una decisión que depende sólo de España y para la que no hay excusa", apostilló.
Plantea, por otra parte, un "plan de reactivación" para la ciudad autónoma que permita invertir 650 millones de euros durante los próximos seis años para "consolidar una nueva economía".
Feijóo remarcó que los migrantes que entraron los días 30 y 31 en Ceuta "han de regresar todos", y que no pueden permanecer en España "ni mayores, ni menores".
En ese sentido, se opone al envío de 500 niñas a la Península, como anunció por la mañana la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego.
"El Gobierno no contesta a una pregunta: ¿Qué está pasando en Ceuta para que el Gobierno considere esta mañana, no antes, que se deben enviar a la Península 500 niñas? ¿Qué situación excepcional estamos viviendo en Ceuta?", preguntó.
En ese punto, pidió poner el foco en los ceutíes: "Hay otra pregunta que convendría responder: ¿Y las niñas que nacieron en Ceuta, viven en Ceuta y son españolas, ¿quién las protege?". "No conviene distraernos en esta situación y lo que conviene es devolver a los menores a sus familias o al Estado del que dependen para que los tutele", zanjó.
Por último comparó cómo han afrontado Sánchez y Vivas la crisis: "El señor presidente del Gobierno está en chanclas en la playa, el señor Vivas no se ha quitado las botas en las últimas tres semanas".
