La gestión del delegado del Gobierno y secretario general del PSOE de Ceuta, Miguel Pérez Triano, ha abierto una brecha en el socialismo ceutí.
El máximo responsable del PSOE de la ciudad no acudió este domingo a la masiva manifestación en la que la ciudadanía denunciaba "el abandono" que sienten por parte del Gobierno de Sánchez.
Sí participaron, en cambio, dos de los tres diputados socialistas en la Asamblea y el secretario de Organización del partido: Melchor León y Salvador Guerrero.
En la militancia la brecha es aún mayor: las bases piden en este momento estar del lado de una ciudadanía que ven "desmoralizada, cabreada y vulnerable".
Las últimas cifras hablan de 28 millones en pérdidas económicas, más allá de la suspensión de las fiestas patronales y de los problemas diarios de seguridad. Por eso exigen más responsabilidad al Gobierno central.
"No es coherente, no hay mayor incongruencia, y que el cabeza visible no dé la cara", aseguran militantes del PSOE ceutí donde lamentan que la ciudadanía "está cabreada con razón".
La división quedó patente en la multitudinaria manifestación celebrada este domingo. Los diputados León y Guerrero, participaron en la marcha apartidista, que evitaron corear proclamas contra el delegado del Gobierno o contra Pedro Sánchez.
Melchor León es, además, la principal autoridad institucional del PSOE en la Asamblea de Ceuta. Aunque los socialistas se encuentran en la oposición, ocupa el cargo de vicepresidente primero de la Cámara autonómica.
La fractura también alcanza a la dirección del partido. El secretario de Organización en Ceuta, Antonio Coronil, acudió igualmente a la manifestación después de enviar una carta a los militantes en la que reconocía la existencia de "opiniones diferentes dentro de nuestra organización sobre la conveniencia de asistir a esta manifestación".
"Una ciudad indignada"
Coronil justificaba su decisión porque Ceuta es, a su juicio, una ciudad "herida, preocupada e indignada" y los ceutíes "necesitan sentirse acompañados".
El dirigente socialista pidió a los militantes que acudieran a la marcha, pero que no corearan proclamas contra Sánchez ni contra el delegado del Gobierno. "No las compartiremos pero tampoco nos marcharemos", sentenciaba en su misiva.
El líder de los socialistas en la ciudad, Pérez Triano, decidió no acudir a la protesta en la que sabía que iba a ser diana de los manifestantes.
Su ausencia se produjo en un contexto de creciente malestar en la ciudad con su gestión. En privado, alegó que estaba centrado en su trabajo como delegado y que necesitaba una dotación especial de policía para ir.
Este mismo lunes, Pérez Triano se reunió con el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, en un encuentro en el que ambos exhibieron sintonía y donde se volvió a evidenciar el seguidismo ante el Gobierno de Sánchez.
La crisis llega, además, en un momento especialmente delicado para el PSOE ceutí. Días antes de la última oleada de entradas en la ciudad, Pérez Triano fue designado candidato socialista a las elecciones municipales de 2027.
La carta de Coronil deja patente la preocupación existente dentro de la organización. "Si hoy no somos capaces de acompañar a los ceutíes cuando nuestra ciudad está herida, mañana no estaremos legitimados para pedirles que confíen en nosotros, que nos escuchen o que nos acompañen cuando seamos nosotros quienes necesitemos su apoyo", advertía.
Aunque fuentes del PSOE ceutí niegan la división interna, varios cargos cuestionan la gestión del líder y lamentan que esta vaya a ser su balance ante los ceutíes en los comicios del próximo año.
De ahí que duden de la idoneidad de su candidatura y alertan de que varias voces le advirtieron de los peligros de compaginar la candidatura y secretaría general con ser delegado del Gobierno, en una plaza complicada como la ciudad autónoma.
Todo mientras ven que el presidente Juan Jesús Vivas está "capitalizando" el descontento con el Gobierno mientras trata de unir a las cuatro religiones de Ceuta.
La estrategia de Sánchez de promocionar a Pérez Triano con la Delegación de Gobierno no es un hecho aislado. También la ha puesto en práctica en Murcia o Cantabria con los secretarios generales autonómicos.
Fractura en la Asamblea
La crisis del PSOE ceutí viene, además, de lejos. El partido ya ha sufrido una profunda fractura durante esta legislatura. De los seis diputados que obtuvo en las elecciones de 2023, la mitad ha abandonado el grupo socialista y ha pasado al de no adscritos.
Dos de ellos, Mohamed Navil Rahal Abdelkrim y Fidda Mustafa Hossain, fueron expulsados del PSOE después de romper la disciplina de voto y apoyar una modificación de crédito impulsada por el Gobierno del PP que los socialistas rechazaban.
Ambos se negaron posteriormente a entregar el acta de diputado que les reclamaba el partido.
Un año después, Hikma Mohamed decidió abandonar unilateralmente el grupo parlamentario socialista y pasar también al de no adscritos por sus discrepancias con la dirección de Pérez Triano.
El PSOE afronta ahora la recta final de la legislatura con una representación muy mermada en la Asamblea de Ceuta: tres diputados, uno menos que Vox, y los mismos que Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC).
Y de los tres diputados que tienen, dos han estado en la manifestación de este domingo.
