"Yo no soy el portavoz del señor Zapatero". Con esa frase, pronunciada este martes durante la rueda de prensa de balance del curso político, Pedro Sánchez ha marcado un cambio de estrategia en su defensa del expresidente. Al menos todo lo relativo al caso de las joyas.
Hace apenas un mes, el jefe del Ejecutivo sí salió en su auxilio y llegó a justificar que Zapatero conservara unas joyas valoradas en 1,3 millones de euros halladas en la caja fuerte de su despacho en Ferraz.
El pasado 19 de junio, preguntado por esta cuestión, Sánchez sostuvo que "cuando uno viaja al extranjero recibe regalos de los que no tiene constancia hasta que regresa a Madrid".
También defendió que en 2007 "no existía una legislación" que regulara este tipo de obsequios, aunque desde 2005 ya existía un Código de Buen Gobierno, impulsado por el propio Zapatero, que obligaba a rechazar o entregar al Patrimonio del Estado los regalos que excedieran los usos habituales de cortesía.
Carrusel de versiones
En aquellos días, el entorno del expresidente sostenía, a través de TVE, que las joyas eran un regalo del rey Abdalá bin Abdulaziz de Arabia Saudí durante su visita oficial a España en 2007.
Era ya la quinta versión ofrecida sobre el origen de las alhajas, después de que previamente se hablara de una herencia familiar, de unas joyas tasadas en apenas 50.000 euros o incluso se negara que procedieran de Arabia Saudí.
En la entrevista concedida el pasado jueves a TVE, el propio Zapatero ofreció una nueva explicación y definió las joyas como una "cortesía personal", "un regalo de cortesía".
Insistió en que "no tenían ni uso ni destino, ni afán patrimonial" y que le producen una "alergia profunda", aunque volvió a aplazar cualquier explicación detallada sobre su origen hasta su comparecencia ante el juez.
Con ese carrusel de versiones, Sánchez ha preferido este martes apartarse del debate sobre las joyas y emplazar al expresidente a dar él mismo las explicaciones.
"Sobre las joyas, quien tiene que dar las explicaciones oportunas es el expresidente. Yo no soy el portavoz del señor Zapatero", ha afirmado.
En el resto de asuntos, sin embargo, el presidente ha mantenido intacto su respaldo al expresidente.
Preguntado por su imputación en el caso Plus Ultra, ha reclamado respetar su "presunción de inocencia" y ha subrayado que la investigación judicial se encuentra todavía en una "fase inicial".
Sánchez también ha evitado dar credibilidad a la declaración de Julio Martínez, amigo de Zapatero y uno de los principales investigados en la causa, quien aseguró ante el juez que el expresidente habría cobrado una comisión del 1% del préstamo público concedido a la aerolínea.
"Esa es su versión", ha respondido el jefe del Ejecutivo, antes de rechazar entrar a valorar "versiones y estrategias de defensa".
Además, ha reivindicado que el expediente de Plus Ultra es "intachable", ha insistido en que fue revisado "por activa, por pasiva y por perifrástica" y ha defendido que la ayuda concedida a la compañía fue "un préstamo" y "no un rescate".
En esa línea, Sánchez ha querido "romper una lanza" a favor del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), al asegurar que permitió preservar "60.000 puestos de trabajo" y sostener a miles de empresas durante la pandemia.
Las joyas y los socios
Las joyas se han convertido, de hecho, en el frente más incómodo para el PSOE y sus socios. Para ERC, Sumar y PNV, el expresidente todavía no ha explicado su origen.
Tras la entrevista en el programa de Javier Ruiz, Gabriel Rufián ironizó con que "un regalo de cortesía es una cesta de Navidad".
También la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, lamentó que el expresidente "no ha aclarado nada".
"Seguimos en la misma situación que antes de la entrevista, tendremos que esperar a lo que se produce en el juicio", advirtió Vaquero.
Y en representación de Sumar, el diputado de Compromís Alberto Ibáñez reconoció que las explicaciones de Zapatero en TVE "no" le habían convencido.
