Vicenç Vidal, diputado de Més per Mallorca —formación integrada en el grupo parlamentario de Sumar—, ha lanzado una sorprendente petición a sus compañeros de filas: que no visiten las islas Baleares durante las vacaciones.
"Os invitaría a Mallorca pero no lo voy a hacer", ha asegurado con rotundidad durante la reunión de coordinación interna del espacio político.
Vidal ha advertido a la dirección del grupo que el modelo turístico en las islas "ha llegado a nuestro colapso", recordando que el archipiélago recibe mensualmente una presión cercana a los dos millones de visitantes.
"Ni Japón", ha añadido el diputado para ilustrar la presión turística que, a su juicio, soporta Baleares.
Sin embargo, Japón recibe un volumen muy superior de turistas en términos absolutos: el país asiático registró más de 42 millones de visitantes internacionales en el último año, con una media superior a los tres millones al mes.
"Tenemos más desigualdad que nunca", ha aseverado respecto a la situación de las islas.
En este sentido, el representante mallorquín ha alertado de que, por primera vez, existe "gente con trabajo que es pobre", por lo que ha instado a sus compañeros de filas a dirigirse prioritariamente a este sector social para ensanchar y recuperar sus bases de apoyo.
Sumar se reivindica
El encuentro de cierre de curso ha servido para calibrar la salud de la coalición. Los intervinientes han coincidido en defender la permanencia de Sumar en el Consejo de Ministros a pesar del "momento complicado" y "crítico" que miembros del Ejecutivo, como el titular de Derechos Sociales Pablo Bustinduy, admiten estar atravesando.
En el análisis de los últimos escándalos políticos, se han hecho evidentes distintos matices de discurso. Mientras el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha achacado las sucesivas crisis al "lawfare", el líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, se ha mostrado mucho más tajante al exigir castigo "a quienes han ensuciado y se han servido de las instituciones".
Por su parte, Bustinduy ha querido reivindicar la gestión y la marca de su espacio frente a las turbulencias del socio mayoritario, el PSOE, sobre cuyos casos de corrupción se ha pasado muy por encima.
"Somos limpios, honrados y eficaces", ha rematado el ministro tratando de marcar distancias con el PSOE. "Abandonemos toda la resignación", ha añadido justo antes de reclamar al grupo parlamentario que vuelque toda su energía política en la negociación de las cuentas públicas.
Unos Presupuestos Generales que, según ha remarcado Antonio Maíllo, deben servir para "castigar a los que quieren bloquear" y que tendrán como eje prioritario y reto absoluto las políticas de "vivienda, vivienda y vivienda".
En esta reunión estratégica de fin de ciclo han participado también la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García; la portavoz parlamentaria y nueva coordinadora ejecutiva de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero; Alberto Ibáñez (Compromís) y Aina Vidal (Comuns), entre otros dirigentes clave de la coalición.
