D. Barreira
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Las claves

La coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández, ha decidido abandonar la formación antes de la celebración de su asamblea general y tras archivarse la investigación interna por presunto acoso laboral, que ha calificado como una "campaña de desprestigio" en su contra.

Hernández ha denunciado que ha sufrido desde hace cuatro meses, cuando se abrió la investigación, una serie de "mentiras", "calumnias" e "injurias" que al final se han demostrado falsas.

No obstante, ha optado por dimitir de todos sus cargos en el partido y renunciar a presentarse a la reelección en el cargo en la próxima cita congresual de Sumar, convocada el 11 de julio.

Esta mañana ya había trascendido que su nombre no figura en la única candidatura formalizada para renovar la nueva dirección que encabezan la portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez.

Según fuentes de la formación, a Hernández se le había ofrecido la posibilidad de que tuviera un hueco en la ejecutiva.

La todavía líder de Movimiento Sumar, que lleva poco más de un año al frente de partido, deja la formación tras meses cuestionada por una mayoría de compañeros que querían un relevo en la dirección y que reclamaron para ello la celebración de una asamblea extraordinaria.

En la rueda de prensa ha reconocido que lo ha pasado "muy mal" en los últimos meses y ha precisado que deja Movimiento Sumar pero no la política, ya que pretende construir desde donde se le pida para trabajar "en la recomposición a fondo de un espacio de izquierdas" en España.

Crisis interna en Sumar

La renuncia de Hernández supone un episodio más en la crisis interna de Movimiento Sumar, desatada tras la dimisión de la exsecretaria de Organización Laura Moreno entre duras acusaciones contra la ya excoordinadora general, desvelando que había una investigación interna que pesaba sobre ella sobre presunto maltrato a un grupo de trabajadores.

La apertura del protocolo antiacoso se abrió a raíz de la denuncia de un grupo de dirigentes de Sumar que relataban comportamientos supuestamente vejatorios por parte de Hernández a unos cinco empleados. No obstante, estos trabajadores han comunicado que no ratifican la renuncia y, por tanto, la investigación ha quedado archivada, como ha explicado la propia Hernández.

Desde su irrupción en política, Movimiento Sumar ha sufrido una sucesión de renuncias, como la exeurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop, el exportavoz parlamentario Íñigo Errejón tras ser denunciado por presuntos abusos sexuales, el exsecretario de Comunicación David Comas o la escritora Elizabeth Duval, que se mostró estos días muy crítica con Lara Hernández y dijo haber sido testigo de comportamientos inadecuados por parte de ella hacia trabajadores.

La formación se ha movido en la inestabilidad desde que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, renunciara tras los comicios europeos al cargo de coordinadora general, del que también dimitió el diputado Carlos Martín en agosto del año pasado y que dejó a Hernández como la máxima referente de Movimiento Sumar hasta la fecha.

Estas turbulencias internas se producen justo cuando Movimiento Sumar ha revalidado la alianza electoral con Más Madrid, IU y Comunes para forjar una nueva coalición amplia de izquierdas de cara a las próximas generales, que de momento carece de candidato y marca electoral.

Sin reproches a Díaz

Durante su comparecencia pública en Madrid para comunicar su decisión, La Hernández ha evitado cargar contra dirigentes de su formación al entender que no es el momento "de hacer sangre ni entrar en el barro".

Respecto a si se ha sentido defraudada por Yolanda Díaz, quien ha evitado pronunciarse sobre el conflicto interno y tomar partido por algún bando, ha asegurado que no le ha decepcionado "en absoluto" y que la vicepresidenta decidió hace tiempo apartarse de la vida orgánica. De hecho, ha podido conversar en tono cordial con la también ministra de Trabajo para explicarle su dimisión.

La ya excoordinadora ha pedido perdón "con el corazón en la mano" a la ciudadanía por el "espectáculo" que ha dado su partido en esta crisis y que durante este periodo lo ha pasado "muy mal", al tener que defenderse de una campaña "brutal" de desprestigio, con una ruptura de la confidencialidad durante el proceso que la ha condenado "públicamente sin poder defenderse".