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Las claves

León XIV inició este sábado su primer viaje oficial a España, haciendo gala de su condición de Papa misionero.

En la ceremonia de bienvenida ofrecida por los Reyes en el Palacio Real, animó a la "reconciliación" entre los españoles y mostró su rechazo a la "cultura del enfrentamiento", las "narrativas polarizantes" y las ideologías "identitarias" que "pueblan el mundo de fantasmas y enemigos".

Por la tarde, en su primer acto multitudiario, reunió a más de medio millón de jóvenes en la Plaza de Lima de Madrid. Entabló un diálogo con ellos y les instó a desconfiar de las redes sociales para ser "libres de las modas y discípulos de la verdad".

Entre ambos actos, visitó el Centro de Emergencias gestionado por Cáritas en Madrid, donde escuchó el testimonio de varios inmigrantes. Mostró así su inquietud por el fenómeno migratorio, que a partir del jueves le llevará a visitar las islas de Gran Canaria y Tenerife.

Poco después de las 10 de la mañana, el Pontífice había llegado a bordo de un avión de la compañía Ita Airways al aeropuerto de Barajas, donde fue recibido por los Reyes Felipe y Letizia, el presidente Pedro Sánchez y otras autoridades.

Desde allí, la comitiva se trasladó al Palacio Real. Los Reyes le recibieron con honores militares en la Plaza de la Armería, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Tras las 21 salvas de cañón, Felipe VI y el Pontífice pasaron revista a la Guardia de Honor.

Ya en el interior, León XIV pronunció su primer discurso, en el que anunció que llega a España para "inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio", pero también "una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación".

La Historia de España, indicó, "sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad".

Citó a San Ignacio de Loyola (que "prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos"), San Juan de la Cruz y Teresa de Ávila.

También su reciente encíclica Magnifica humanitas: "Evitemos las palabras que humillan o enfrentan".

Lo hizo para expresar su preocupación ante un mundo dominado por las nuevas tecnologías, en el que "los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte".

El Papa también mencionó a los filósofos Averroes y Maimónides para evocar los siglos de dominación islámica, en los que "no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos".

León XIV apela así al diálogo entre las tres religiones, siguiendo el camino que abrió en Asís Juan Pablo II, el Papa peregrino, en 1986.

A la ceremonia en el Palacio Real asistieron todos los expresidentes del Gobierno, salvo José Luis Rodríguez Zapatero, y todos los presidentes autonómicos, salvo el lehendakari Imanol Pradales.

Entre los 14 ministros presentes, la vicepresidenta Yolanda Díaz, única representante de Sumar. Aunque habían sido invitados representantes de todos los partidos, sólo acudieron los del PP (Alberto Núñez Feijóo), Vox (Santiago Abascal) y UPN (Cristina Ibarrola).

Todos los socios de Pedro Sánchez dieron plantón al Papa, quien el lunes acudirá al Congreso para pronunciar un discurso ante los diputados, de nuevo en presencia de los Reyes Felipe y Letizia.

Tras la recepción oficial, dos citas de marcado carácter social. León XIV celebró un encuentro con enfermos y personas con discapacidad en la Nunciatura, donde se alojará durante su estancia en Madrid, y visitó el Centro de Emergencia y Atención Integral (CEDIA) 24 horas, gestionado por Cáritas, para conocer su obra social.

Según las cifras de la Delegación del Gobierno, 130.000 personas acudieron a saludar al Pontífice, a lo largo del recorrido del Papamóvil por las calles de Madrid.

Pero el acto más emotivo de la jornada fue la Vigilia con los jóvenes en la Plaza de Lima de Madrid. Allí evocó su labor como misionero durante 12 años de Perú, antes de convertirse en obispo en Chiclayo (2015-2023).

Fue un diálogo sobre la fe con los jóvenes, a los que instó a "buscar la Justicia", con una "vida honesta y recta". "Las ideologías pasan, mientras la verdad permanece", advirtió.

De nuevo, mencionó a dos santos españoles, entre las voces que inspiraron su vocación. El fraile agustino Tomás de Villanueva, que "por su sabiduría se ganó la estima del emperador Carlos V" y como obispo de Valencia promovió la reforma de la Iglesia.

"Su ardiente caridad, por la que fue conocido como el obispo de los pobres, me ha alentado en los momentos de prueba", confesó el Pontífice.

Y Toribio de Mogrovejo, que en el siglo XVI fue misionero en Perú, donde "se dedicó con gran celo a la evangelización", al estudio de las lenguas de los indígenas y "al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época".

Ambos perfiles, y su experiencia de dos décadas en Perú, han moldeado el carácter del Papa, que este sábado removió las conciencias de los jóvenes en Madrid: "Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo".

"Ante la violencia de la guerra y la mentira, sed chispa de una humanidad nueva", añadió.

Los Reyes Felipe y Letizia asistirán este domingo a la multitudinaria Misa que el Papa oficiará, a partir de las 10 de la mañana, en la Plaza de Cibeles de Madrid.