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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha defendido este jueves en el pleno de la Asamblea la concesión de la Medalla Internacional de Madrid a Estados Unidos en el 250º aniversario de su independencia y ha negado que se trate de un gesto de respaldo a Donald Trump.
"No se le da a un Gobierno, se le da a una nación", ha subrayado, en plena polémica con la izquierda que ha acusado a Ayuso de estar del lado del "ICE" por haber dado esta conmemoración al país que, actualmente, gobierna Donald Trump.
En respuesta a una pregunta de la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, Ayuso ha cargado contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez por su política exterior y ha acusado al Gobierno de "aislar ante el mundo" a España y de "solamente llevarse bien con Hamás".
"No se pueden romper los puentes entre naciones porque un Gobierno ahora mismo, que ni siquiera da explicaciones en el Congreso de los Diputados, haya decidido aislarnos ante el mundo", ha afirmado.
La presidenta madrileña ha insistido en que la distinción se concede "a una nación compuesta por votantes republicanos, por votantes demócratas o por no votantes". "Quiero que quede claro que esa medalla va a una nación, esté en un gobierno o en el otro", ha remarcado.
"A pesar de los gobiernos, la vida sigue", ha continuado Ayuso, quien ha diferenciado entre los ciudadanos y los ejecutivos "que van y vienen".
"Es como si el resto de los españoles tuviéramos que ir por el mundo pidiendo perdón por Pedro Sánchez", ha espetado.
Por ello, ha defendido que desde la Comunidad de Madrid no van a "romper los puentes atlánticos" con Estados Unidos, un país con el que España "siempre se ha entendido" y con el que, ha asegurado, lo seguirá haciendo.
La oposición ha convertido la medalla en el eje del choque político. Bergerot ha sostenido que "no hay Medalla que tape sus problemas" y ha advertido a Ayuso de que con la denominada 'Ley Quirón' —el anteproyecto impulsado por el Ministerio de Sanidad para limitar la colaboración público-privada— se le "va a acabar su modo de vida".
Del mismo modo, la portavoz socialista, Mar Espinar, ha acusado a la presidenta madrileña de "arrastrar siempre al lado inmoral del mundo" a los madrileños y le ha preguntado quién es su "faro en el mundo libre", mencionando a Trump, Jeffrey Epstein o los agentes del ICE "que detienen a niños de 16 años".
También le ha instado a elegir entre Bad Bunny y Kid Rock, en referencia a la batalla cultural que ha aterrizado esta semana en la política nacional.
Bad Bunny, referente del PSOE
Porque la polémica de la medalla se ha entrelazado con otro fenómeno: el giro del PSOE hacia Bad Bunny como icono político y cultural.
La portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, recomendó ver la actuación del artista puertorriqueño en la Super Bowl.
El portavoz parlamentario socialista, Patxi López, citó en inglés una de sus frases en el Congreso —"The only thing more powerful than hate is love"— y el propio Pedro Sánchez apeló al cantante en la sesión de control frente a Santiago Abascal: "Menos odio y más amor".
Y es que, durante la jornada de este miércoles en el Congreso, el PSOE presentó a Benito Antonio Martínez como un "símbolo" frente al trumpismo y contra "el odio de la extrema derecha", en una estrategia para conectar con el voto joven.
En ese contexto, la izquierda madrileña ha propuesto incluso que la Medalla Internacional se conceda al cantante en lugar de a Estados Unidos.
La presidenta madrileña, sin embargo, ha querido separar planos: "No se puede romper puentes porque el Gobierno haya decidido solamente llevarse bien con Hamás". O lo que es lo mismo, si España no es Pedro Sánchez, Estados Unidos no es Donald Trump.
