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Las claves

Javier Ortega Smith ha decidido marcar perfil propio frente a la dirección nacional de Vox en un momento en el que los de Santiago Abascal llevan un tiempo enseñándole la puerta de salida.

El portavoz del partido en el Ayuntamiento de Madrid y diputado en el Congreso acudirá este jueves a la misa funeral que se oficiará en la Catedral de la Almudena en homenaje a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba).

Su presencia podría ser anecdótica si no fuera porque la cúpula de Vox ha optado por lavarse las manos, dejando la decisión "a título personal" de cada cargo.

"Los diputados de Vox en la Asamblea y el Comité Ejecutivo Provincial no irán como tales. Si alguno quiere ir, será a título particular", explican fuentes de Bambú a EL ESPAÑOL.

La presencia de Ortega Smith en la Almudena no es un gesto menor.

Llega unas horas después de que, en el pleno de este martes, el diputado fuera defenestrado al gallinero y apenas dos semanas después de que Abascal culminara su ostracismo orgánico apartándolo también de la portavocía de Justicia en el Congreso, tras haberlo sacado previamente de la Ejecutiva Nacional.

Un nuevo movimiento que confirma que el que fuera uno de los fundadores del partido y su secretario general durante siete años está completamente alejado de las directrices de Bambú.

Ortega Smith ha ido marcando distancias desde hace meses. Acudió al desfile del 12 de octubre cuando la cúpula de Vox lo boicoteó, participó en actos del think tank impulsado por Iván Espinosa de los Monteros y ha discrepado en público sobre la política internacional del partido, especialmente en relación con el apoyo sin matices a Donald Trump.

Esta misma semana, además, redobló el pulso.

"Estoy en plena disposición para repetir", aseguró al postularse como candidato a la Alcaldía de Madrid en 2027, retando abiertamente a la Ejecutiva nacional a impedirlo.

Ahora, su presencia en la misa de la Almudena se interpreta como un nuevo capítulo de esa rebelión silenciosa: un gesto simbólico para recordar que, guste o no guste a Bambú, sigue teniendo voz propia.

Más ausencias

La de Vox será una ausencia sonada, con lío interno incluido, pero no la única.

Desde Más Madrid también han decidido no acudir. La formación que lidera la ministra de Sanidad, Mónica García, considera que "no está bien instrumentalizar el dolor de las víctimas para ganar protagonismo político".

Acusan a Ayuso de haber actuado "motu proprio" sin consenso previo con los familiares. El partido ha asegurado que acudirá al homenaje de Estado "cuando toque y cuando se consensúe", y no antes.

En la bancada socialista, la cosa tampoco está tan clara. Tal y como ha podido confirmar este diario, solo la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, ha asegurado su presencia en la misa funeral.

En la Asamblea por Madrid, donde el ministro Óscar López tiene mucho más poder que en el Ayuntamiento, dan la callada por respuesta y se refugian en que sí acudirá Francisco Martín, el delegado del Gobierno en la región.

Pero lo que no explican estas fuentes es que Martín no acude como representación de los socialistas madrileños, sino por su cargo institucional. Lo hace, además, como ya ocurrió en otras misas similares, como la de la dana celebrada en la Almudena el pasado 19 de noviembre.