La nueva posición de Pedro Sánchez respecto al Sáhara, el incremento del presupuesto del Ministerio de Defensa, la falta de medidas contra la subida del precio de la energía... Acaba de salir del grupo parlamentario de Unidas Podemos la primera diputada que se rebela contra las imposiciones de la parte socialista del Gobierno: la diputada por Canarias, Meri Pita. 

La parlamentaria ha anunciado que se integra en el grupo mixto por su desilusión con el proyecto de Podemos, a cuya dirección acusa de haber "perdido su rumbo". Podemos Canarias la ha suspendido de militancia y le ha instado a dejar el acta del Congreso, pero no lo va a hacer. Meri Pita deja Podemos, pero no el Congreso porque quiere defender "el programa que presentamos a las elecciones y que la gente voto".

La "brújula está rota", insiste en una conversación telefónica con EL ESPAÑOL horas más tarde de abandonar el grupo parlamentario. "Debemos obedecer a nuestro propio programa y no al del Partido Socialista", asegura. 

Hace caso así a Gabriel Rufián (ERC), que reprochaba esta semana a los diputados de Podemos el tragar "demasiado sapos" con tal de mantener su pacto de Gobierno con los socialistas. Pero Pita tiene más argumentos, y acusa también de centralismo y "excesiva verticalidad", a su partido. 

La ya diputada del grupo mixto evita contestar a la pregunta de si ha perjudicado a Podemos entrar en el Gobierno: "Hemos sacado cosas importantes, pero no todo vale".  

La marcha de Pita llega en un momento en el que el grupo parlamentario de Podemos ha visto sacudidos sus cimientos ideológicos por el giro del Ejecutivo sobre el Sáhara y el anuncio de seguir incrementando el presupuesto del Ministerio de Defensa.

"¿La ley de vivienda es lo que queríamos?", "no convocamos a nuestros militantes sobre cuestiones centrales como la elección del Constitucional" (Pita se desmarcó de este acuerdo), "el Gobierno ha entregado al pueblo del Sáhara", hemos incrementado el incremento del presupuesto del Ministerio de Defensa, "como cuando se inyectó dinero a la banca en 2008". Esos son sólo algunos de los temas que Pita va enumerando como las traiciones de Podemos a sus votantes.

Centralismo

En ocasiones, Pita habla de Podemos como si siguiera siendo su partido y no para de preguntarse en qué momento se perdió el rumbo. No señala culpables, aunque sí desvincula a Yolanda Díaz del proyecto. "No es del partido".

Lo hace mientras acusa al grupo parlamentario de Unidas Podemos de estar "en las manos de la dirección de Podemos" tomando decisiones de forma "vertical". "No es el lugar que presumía ser".

"Podemos ha perdido la consulta, la horizontalidad… Se ha convertido en un partido más". Pita asegura que la decisión la ha ido "postergando" por la Covid-19 y que habló con la secretaría general del grupo para transmitir su malestar. Condición que, según sus propias palabras, "no sólo está en Canarias, sino en muchos otros territorios" por la "intervención directa de Madrid en muchas cuestiones".

Critica que la dirección nacional esté llevando las riendas del partido hasta en aspectos locales. Recuerda el pleno del martes 15 de marzo de 2022. En él, la diputada del grupo parlamentario Mixto, Ana Oramas solicitó un plan de recuperación económica en La Palma que, desde Unidas Podemos, defendió la asturiana Sofía Castañón. 

Pita no nombra directamente a Castañón (mano derecha de Ione Belarra en el grupo parlamentario), pero sí recuerda que ella, la única diputada por Canarias de Unidas Podemos, no defendió la postura de su grupo ante un tema tan local."No hemos ido a Madrid como canarios para que hablen por nosotros". 

"Hace tiempo que vemos que Podemos, como organización, con su dirección al frente, no lleva los principios que nos trajeron a la política", dice Pita en plural, pues la diputada y otros 11 cargos de Canarias han abandonado la formación.

Lo han hecho en una carta muy agresiva en la que han acusado a Podemos de no ser "una organización ni democrática ni mucho menos plurinacional". "La deriva orgánica está ahí con sus individualidades, sus miserias, sus manipulaciones, su sectarismo, sus cobardías y, cada vez más, sus proyectos biográficos, mucho más que políticos, lejos (muy lejos) en cualquier caso, de los principios que nos trajeron a la lucha política", reza su misiva.

Ahora, el reto de la nueva integrante del grupo mixto es "recomponer el espacio que deja Podemos". Por eso insiste en que va a defender los compromisos electorales por los que consiguió 140.000 votos de canarios. Los mismos electores que, desde el Consejo de Coordinación de Podemos Canarias, aseguran que "no representa" puesto que "no era ni cabeza de lista". La acusan de tránsfuga, pero ella hace oídos sordos. 

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