Los servicios de la legación diplomática de Afganistán en Madrid siguen operando con relativa normalidad pese al cambio de gobierno que ha sufrido el país: "De momento, esta embajada sigue en pie porque obedece al Gobierno oficial, que es el de la República Islámica de Afganistán", sostiene un funcionario del país asiático contactado por este periódico, que prefiere guardar el anonimato.

"Los terroristas que han tomado el poder no han establecido ningún gobierno reconocido internacionalmente ni legítimo por el momento, sólo han entrado a la fuerza en el país. Si se hacen con el control, entonces ya veremos qué ocurre", explica a EL ESPAÑOL.

La embajada de Afganistán en Madrid se encuentra a la espera de que el nuevo gobierno insurgente del país ordene su cierre inmediato, según ha podido saber EL ESPAÑOL. Durante toda esta semana, sus puertas se han mantenido cerradas, sin permitir la entrada o salida de nadie ajeno a la representación diplomática del país, y sin atender medios de comunicación. 

Sólo atienden consultas de sus nacionales que se encuentren en nuestro territorio, o de aquéllos que estén tratando de llegar a nuestro país en busca de asilo político antes de que se instaure "oficialmente" el Emirato Islámico en el país, un régimen fundamentalista radical. 

El embajador, Humayoon Rasaw, permanece en España, protegido por su estatus de diplomático. Sabe que en caso de legitimarse el gobierno talibán, muy probablemente no podría volver a su país. Hace sólo dos meses se reunía con la ministra de Defensa, Margarita Robles, para valorar el fin de la la misión de la OTAN en Afganistán, en la que España estaba involucrada. 

Margarita Robles junto al embajador de Afganistán en España, Humayoon Rasaw. Defensa.com Defensa.com

Fuentes diplomáticas explican que este hermetismo "es lo que suele suceder ante problemas de reconocimiento de gobiernos. Las embajadas sólo obedecen órdenes. ¿A quién? Eso es lo complejo. Antiguamente se solía obedecer a quien estaba en el poder, sin entrar en debates sobre si es legítimo o no. Con Afganistán no está sucediendo así", explica un exembajador español.

Agentes afganos que también continúan en España confiesan que nadie del Ejecutivo de Pedro Sánchez les ha llamado desde que el domingo cayera Kabul: "No ha habido ningún tipo de relación entre la embajada de Afganistán ni el Gobierno de España durante esta semana", afirman.

Incertidumbre

El emblema tricolor afgano, que ya se ha convertido en un símbolo de resistencia contra los nuevos ocupantes del país, todavía sigue ondeando en la embajada, pese a que desde el domingo pasado, los talibanes imponen su bandera es blanca con inscripciones negras en idioma pastún. 

Preguntado por este detalle, el oficial afgano responde que "es lo lógico mantener la bandera de la República Islámica, ya que es el Gobierno reconocido internacionalmente por la ONU, y las embajadas tienen que ser representaciones del Ejecutivo de cada país".

De momento, no pretenden cambiar la enseña por la de los insurgentes si finalmente se asientan en el poder. Ellos mismos desconocen qué será de su trabajo si esto ocurre. O cuando ocurra.

El Gobierno español coordina la evacuación de nacionales y colaboradores afganos desde Kabul sin contacto alguno con la representación oficial del país. El llamado grupo interministerial -que huye de la terminología de "gabinete de crisis" expresamente- reúne a seis ministros más el presidente y la vicepresidenta segunda del Gobierno.

Las operaciones se desarrollan con enorme dificultad, como reconoció este viernes la titular de Defensa, Margarita Robles. Según dijo la ministra, si no se ha repatriado un número mayor del personal que España tenía desplegado en el país asiático -como son los empleados de la embajada, traductores y personas que han colaborado con nuestra misión en las últimas dos décadas y que ahora encontrarán asilo aquí- "es porque la situación es dramática" en torno al aeropuerto de Kabul

Una situación cambiante

Este domingo se cumplirá una semana desde el día en que 33 de las 34 capitales de Afganistán fueron finalmente tomadas por los talibanes. El nuevo régimen ya es prácticamente irrevocable. El Gobierno "legítimo" no opuso ninguna resistencia, y casi todos sus miembros abandonaron el país inmediatamente después de entrar los combatientes. Estados Unidos ha retirado ya a prácticamente la totalidad de sus tropas, y la misión de la OTAN sobre el terreno se dio por finalizada en mayo. 

"Es complicado hacer ningún tipo de predicción sobre qué va a pasar en los próximos días. En estas situaciones tan complicadas, un paso en falso puede costarte muchas vidas humanas o errores políticos muy graves", explica la fuente diplomática española, que vivió crisis parecidas en alguno de sus destinos. "Espero que se tomen directrices a nivel internacional por parte de Naciones Unidas en los próximos días y, así, los países más importantes del mundo vayan todos a una".

El embajador español en Afganistán, Gabriel Ferrán, por su parte, permanece en Kabul, pese a estar en funciones tras su cese del pasado 3 de agosto. Desde allí, coordina con el Gobierno la repatriación de los españoles. Su decisión de quedarse hasta que la misión de repliegue esté completada ha sido muy aplaudida en todos los medios, incluidos partidos de la oposición. 

 

El ejemplo de Ferrán difiere mucho del de otros altos representantes nacionales. El embajador estadounidense, el sueco, el holandés... salieron de inmediato hacia sus países de origen.

Noruega y Dinamarca han anunciado que cerrarán las suyas indefinidamente hasta que la situación se pacifique. Por su parte, Alemania, Finlandia y la ONU tienen previsto mantener la diplomacia sobre el terreno, aunque han retirado a su personal no imprescindible temporalmente. 

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