Durante la concentración del 13-J contra los indultos, se le comenzó a dibujar una sonrisa a Pedro Sánchez al ver algunos huecos en la plaza. Y cuando se percató cómo las palabras de Isabel Díaz Ayuso implicando al Rey en la supuesta "complicidad con los indultos" de los condenados por el 1-O, se llevaban a titulares incluso más grandes que los del acto en sí, Moncloa vio la luz: el mensaje es desde entonces, el siguiente, que el Gobierno "condena" las palabras de Ayuso porque, según María Jesús Montero, "es un despropósito implicar políticamente al Rey".

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El entorno del presidente había con prevención la manifestación. Tanta que se empeñó en decir muchas veces "Colón" para ver si calaba en la opinión pública que aquello era "una nueva reunión de la derecha con la ultraderecha". Y ahora en lo que insiste es en que el PP ha metido al Monarca "en la foto de Colón" y que Pablo Casado, además, no se atreve a rectificar expresamente a la presidenta madrileña.

Lo cierto es que con toda esta polémica, el Ejecutivo tiene la munición que necesitaba para desviar la atención del mal último mes de Sánchez: el ayusazo electoral, los indultos, las encuestas, los indultos, la crisis de Ceuta, los indultos, el paseíllo de Biden, los indultos... y darle la vuelta para señalar al PP. 

"No se puede ir a una plaza, hipotéticamente, a defender la Constitución y que ahí mismo, un dirigente del PP le pida al Rey que no la cumpla", espetó María Jesús Montero. "Es un mundo de locos y no se entiende que el presidente del PP no lo pare... es muy fácil, se reconoce el error y punto".

Porque, en caso de no hacerlo a la portavoz sólo le queda una duda, si Ayuso lo hizo "por desconocer la ley" -que la Jefatura del Estado incluye en sus actos debidos la sanción a los decretos del Consejo de Ministros- o "por abusar de la figura del Rey". Y en ambos casos, aclaró Montero, "al Gobierno no le parece bien. Lo que debemos hacer es dejar al Rey fuera de los asuntos políticos".

El desastre

Ésta es la dimensión de la polémica causada por Ayuso: que el Gobierno que está preparando 12 indultos a 12 políticos que lideraron una sedición contar el orden constitucional que mereció el primer discurso a la nación de Felipe VI de carácter extraordinario ha logrado aparecer ahora como el defensor de la Corona. Y el partido que ataca al presidente por impulsar esas medidas de gracia parece que está dañando a la Monarquía.

Cada martes, la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros no es sólo la manera de medirle el pulso al Gobierno, sino un combate entre a portavoz y los periodistas. Ella trata de destacar las buenas noticias y, sobre todo, de esconder las verdades incómodas. Ellos de buscarle las vueltas a las primeras y, esencialmente, de destapar las segundas.

Montero comparecía para dar cuenta del recurso del Ejecutivo ante el Constitucional contra la ley catalana de Vivienda. Y para evitar que esto abriera el debate sobre el retraso de la que Sánchez prometió para febrero y cuatro meses después sigue provocando peleas entre el ala socialista y la de Unidas Podemos.

También para lucir el acuerdo con EEUU y la OTAN para que España sea sede de la cumbre de la Alianza Atlántica en 2022, coincidiendo con el 40º aniversario de nuestro ingreso.

Pero tratando de que no se agite -más allá de la nota de prensa del "rechazo firme" de Izquierda Unida- la molestia que esto supone a la ministra Ione Belarra, líder de Podemos, y a la vicepresidenta Yolanda Díaz, cabeza morada de la coalición... y más que nada, buscando enmarañar en el ruido de la fanfarria multilateral el ridículo bilateral del paseíllo de Sánchez siguiendo a Biden en Bruselas.

Y todo eso lo logró sin problemas la portavoz que, por primera vez en cinco semanas, pasó una rueda de prensa de los martes sin tener que defenderse.