El PSOE no cree en las encuestas. Pedro Sánchez y Ángel Gabilondo, en su último mitin de campaña, han dicho estar "tocando la victoria". Se la dará una "participación masiva". Ese ha sido el eje de sus últimos discursos antes del 4-M, que han tenido lugar en el barrio de Entrevías (distrito de Vallecas).

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El presidente del Gobierno ha comparado a Isabel Díaz Ayuso con Donald Trump y ha animado a los madrileños a votar para conseguir en la Comunidad un cambio parecido al que se ha producido en Estados Unidos.

Sánchez no ha pronunciado el nombre de "Vox". En todo momento ha hablado de la "ultraderecha machista y xenófoba". Algunos teloneros -entre ellos la ministra Reyes Maroto- también han dedicado al PP el calificativo de "ultraderecha".

El secretario general del PSOE -en el 142º aniversario de su partido- ha asegurado que un gobierno de Ayuso con Vox será "el principio del fin de la democracia". José Manuel Franco, antes delegado del gobierno en Madrid y ahora presidente del Consejo Superior de Deportes- incluso ha llamado "fascistas" a los de Pablo Casado.

Ese ha sido el clima del cierre de campaña socialista. Sánchez ha echado el resto hasta quedarse sin voz: "¡Somos el PSOE, somos la izquierda y vamos a ganar las elecciones el 4 de mayo!".

Ha hablado de todos esos jóvenes que "aún no conocen un gobierno en Madrid distinto al del PP". Les ha animado al "cambio" para evitar un gobierno del PP que "destruye a martillazos la Memoria Histórica" y que "roba con las dos manos".

El discurso de clase también ha estado presente: "La recuperación económica no se concentra en la calle Serrano". Franco, antes, había hablado de Ayuso como una presidenta que sólo gobierna para "unos cuantos apellidos".

Sánchez ha traído consigo "la receta": "¿La veis? Es esta papeleta. ¡La papeleta del PSOE! Podemos poner fin a una etapa de corrupción e injusticia social (...) Hoy se da la espalda a la gente pobre. No hay tiempo que perder".

Gabilondo: "Lo bueno por conocer"

Gabilondo ha recuperado su perfil moderado en este último mitin de campaña. No ha habido rastro del argumentario contra la "ultraderecha" cocinado por Iván Redondo en La Moncloa. De hecho, él ni siquiera ha empleado esa palabra.

"Las gracias que uno tiene son las gracias que uno da. El amor sólo se tiene si se da. También ocurre con la palabra. Yo os doy la mía. No os voy a fallar". Ese ha sido el tono de su discurso.

Gabilondo, al estar "devaluado" el término "histórico", ha hablado de "momento crucial": "Ha llegado la hora. Es ineludible elegir. Nosotros somos un partido que reivindica la razón, la ciencia y el conocimiento".

El filósofo, de vuelta a la metafísica, ha huido de los nombres propios y ha preferido metáforas sobre la "libertad, igualdad y fraternidad". Con algo de ironía, ha dicho: "Hemos sido un país impermeable a la Ilustración".

Ha cargado contra Ayuso, también con sarcasmo, por el trato que brinda la presidenta a los "mayores": "A nosotros nos manda una carta que pone 'seguridad'. A los jóvenes les envía una con la palabra 'libertad'. ¿Qué idea tiene de nosotros? ¿Se piensa que somos temerosos y sin coraje? ¡Yo también amo la libertad!".

También le ha recriminado no haberse referido en su discurso del 2 de Mayo a la "desigualdad, la pobreza y la desprotección": "Pero, ¿qué idea de la Comunidad de Madrid tiene?".

Gabilondo, emocionado, ha dicho que el PSOE le ha dado "la oportunidad de ser mejor": "En las urnas cabemos todos. Son espacios de democracia. No excluyamos a nadie, somos socialistas y humanistas. Nosotros no queremos excluir, pero hay algunos que se excluyen solos".

"Me propongo como presidente de la Comunidad de Madrid. Si los madrileños votamos al PSOE, cambiaremos Madrid. Vamos a gobernar, vamos a ganar. Creyeron que no podríamos, que estábamos aburridos. Somos lo bueno por conocer. Estamos tocando la victoria", se ha despedido.