Ciudadanos afronta las elecciones más delicadas desde su nacimiento. Aunque no sea así en público, varios dirigentes emplean en privado la palabra "supervivencia". Dicho de otro modo: la desaparición en la Comunidad de Madrid podría desencadenar el principio del fin.

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Con un clima cada vez más polarizado, no es la batalla ideológica la que preocupa a la dirección de Inés Arrimadas, sino la de la "utilidad". Las fuentes consultadas por este diario aseveran que la "catalanización de la política madrileña" subraya "cada vez más" la "necesidad del centro". Sin embargo, en Ciudadanos son conscientes de que muchísimos de sus votantes de 2019 no terminan de comprender de qué serviría reeditar su apoyo a la organización liberal.

"Bal o Monasterio. Esa es la cuestión. Ese debe ser nuestro lema", sintetiza un importante miembro del partido. Edmundo Bal y su equipo se han percatado de que la respuesta a la menguante "utilidad" pasa por contar a los votantes que sólo la entrada de Ciudadanos en la Asamblea puede alejar a Vox del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

¿Y eso cómo se sostiene? No hay ni una sola encuesta -reseñan en Ciudadanos- que discuta la victoria electoral de Isabel Díaz Ayuso. Pero los propios sondeos tampoco vaticinan una mayoría absoluta, por lo que al PP le haría falta una suma con Vox... o con Ciudadanos. Los de Abascal rondarían, según los pronósticos, los trece escaños, por lo que -de no estar Bal- serían la alternativa obligada para Ayuso.

También son conscientes de ello en la formación de Pablo Casado. Un integrante de su dirección reconoce a este periódico que la mayoría absoluta es "muy difícil". De ahí que en Ciudadanos apostillen: "Ese es el escenario que debemos dibujar. Los votantes deben saber que, si desaparecemos, será Vox quien ostente la vicepresidencia".

La estrategia -conciben las fuentes consultadas- tiene mucho recorrido. El "Edmundo Bal o Rocío Monasterio" se puede transformar en otras disyuntivas que pueden reactivar a los electores del centro.

Las preguntas clave

"¿Quién quieres que gestione la consejería de Educación? ¿Vox o Ciudadanos? ¿Y la de sanidad? ¿Vox o Ciudadanos?", insiste uno de los dirigentes más cercanos a Inés Arrimadas.

Se trata de la segunda parte de una estrategia que iniciaron los liberales poco después del descalabro murciano, casi en cuanto Ayuso anunció el adelantamiento de las elecciones. Tras el acuerdo con el PSOE en esa región, PP y Vox transmitieron que el pacto, inevitablemente, "iba más allá".

Consciente de ello, Arrimadas corrió a explicitar que no pactará con la izquierda en Madrid. Reiteró que su opción prioritaria es "reeditar el acuerdo de 2019 con el PP". Ángel Gabilondo intentó impulsar una mayoría PSOE-Más Madrid-Ciudadanos, pero recibió de los naranjas un "no" por respuesta.

Bal y Arrimadas no hacen distinciones entre Más Madrid y Unidas Podemos. A los primeros, de hecho, los llaman "Más Podemos". La izquierda, a tenor de las encuestas, se encuentra lejos de sumar suficiente. Y, si lo hiciera, saben que no podrían contar con Ciudadanos.

Por tanto, insisten los dirigentes naranjas consultados, la pregunta es esa: "¿Quién quieres que sea el vicepresidente de la Comunidad de Madrid? ¿Edmundo Bal o Rocío Monasterio?".