Durante algo más de un mes, José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís alternarán la gestión con los enfrentamientos de campaña. La vicealcaldesa de Madrid, igual que el alcalde, cerrará la lista autonómica de su partido. A tenor de las fuentes consultadas por este diario, ambos jugarán un papel central en el camino hacia el 4-M.

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Es tradición que los últimos puestos de las listas tengan ese carácter simbólico. Desde hace años, las formaciones colocan ahí a esos pesos pesados que, por distintas cuestiones, no pueden ocupar un lugar de preeminencia. En este caso, por su papel de máximas autoridades municipales.

Igual que hizo Ayuso con Almeida, la dirección nacional de Ciudadanos -según ha contrastado este periódico- pidió a Villacís que diera ese paso al frente para apoyar a Edmundo Bal. Ella dio el sí quiero y, precisamente, será la telonera de su compañero -junto a Inés Arrimadas- en el acto de presentación de campaña.

Begoña Villacís fue una de las dirigentes más críticas con la estrategia seguida por Ciudadanos en los últimos meses. Así lo manifestó en distintas reuniones de la Ejecutiva. Incluso en Twitter, cuando pidió una cumbre para intercambiar opiniones acerca del terremoto murciano.

Al contrario que Toni Cantó, la vicealcaldesa de Madrid -también Juan Marín- quedó satisfecha con la remodelación interna y cerró filas con Inés Arrimadas. Hoy, es una de las dirigentes con más fuerza estratégica dentro de Ciudadanos. Una realidad que quedó cristalizada con su inclusión en el núcleo duro naranja, que recibe el nombre de Comité Permanente.

Sucede con Villacís lo mismo que con Almeida. Según las encuestas manejadas por PP y Ciudadanos, alcalde y vicealcaldesa son dos de los dirigentes mejor valorados. Disfrutan de un amplio nivel de conocimiento entre la gente y han trazado una relación muy estrecha con los afiliados. La gestión municipal genera una conexión con la calle difícilmente replicable en otros ámbitos.

La relación entre ambos

La coalición en la ciudad de Madrid no ha tenido nada que ver con la de la Comunidad. Frente a las estocadas que se lanzaban Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís han mostrado una relación de lealtad.

La hemeroteca de las discrepancias es muy reducida y sólo ha generado contenidos en situaciones excepcionales, como por ejemplo la borrasca Filomena. Ni siquiera la pandemia les ha enfrentado públicamente. Discuten y debaten, pero lo hacen en privado.

En los últimos meses, sin embargo, esa relación se ha agriado a temporadas. Villacís detectó una operación del PP para captar a concejales y cargos municipales de Ciudadanos, lo que no le gustó un pelo. Transmitió su queja a Almeida y también lo hizo a través de los medios.

Al igual que en el resto de España, Ciudadanos sufre en la capital la operación de absorción lanzada por el PP. Villacís, tal y como contó este periódico, fue una de las dirigentes naranjas tanteadas por los conservadores. En una entrevista reciente con La Sexta, negó tajantemente que su liberalismo pueda difuminarse. Y reiteró que su futuro ni está ni estará en el Partido Popular.

Está por ver cómo influye la campaña en esa relación de lealtad que hace dos años empezaron a construir Almeida y Villacís. Los dardos en los mítines y el incremento de los encontronazos -todavía mayores en una campaña tan ideologizada como la madrileña- situará a alcalde y vicealcaldesa en bandos enfrentados, con la gestión en medio.