"No hay más que ver cómo ha empezado todo", explican desde sectores del PSOE cercanos a Moncloa, "para entenderlo". El lado socialista del Gobierno, no ve a Pablo Iglesias de número dos en un Ejecutivo autonómico de Ángel Gabilondo: "Uno está cómodo en la agitación, y el otro en el sosiego". Y por eso, animan al candidato en la Comunidad de Madrid a que se aleje del líder morado y favorezca una mayoría transversal y centrada con el partido de Íñigo Errejón y, si entra en la Asamblea, lo que quede de Ciudadanos.

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Los socialistas saben que la salida de Iglesias revitaliza a Unidas Podemos en la Comunidad de Madrid. Además, han analizado que la batalla que abren los morados a su izquierda con Más Madrid consolida al candidato del PSOE como "la centralidad". Y eso le viene bien "a las izquierdas, ocuparemos más espacio y nos da una opción para sumar más que las derechas".

Pero para eso, en el equipo de Pedro Sánchez, que es el que llevará la campaña de Gabilondo como se hizo con Salvador Illa -de hecho, ambas estarán cortadas por el mismo patrón-, se va a privilegiar a Mónica García, la candidata de Más Madrid.

Gabilondo y Pedro Sánchez, en la presentación de la campaña.

La lista del partido de Errejón lo reúne todo para disputarle los "marcos mentales" a la de los morados: ella es mujer (feminismo), es médico (sanidad pública), y es la líder joven del partido que fundó el examigo de Iglesias (revancha): en enfoque contra el mesianismo de Iglesias que se fomentará desde Moncloa.

Los socialistas tienen claro que el empuje de Iglesias, que capta todo el foco mediático, podría desdibujar a los de Errejón. Es más, los titulares de prensa ya han evidenciado lo que tanto él como la presidenta que opta a la reelección, Isabel Díaz Ayuso buscan: una batalla entre el "no pasarán" y el "comunismo o libertad", un cara a cara polarizado y crispado que a ambos parece convenir.

Gabilondo, al centro

Y por eso ya han posicionado a Gabilondo en el justo medio, haciendo de la necesidad virtud y mostrando al "soso, serio y formal" como "el antídoto de tanta bronca". Los sondeos que maneja el PSOE colocan a Ayuso disparada... mientras radicalice su mensaje hacia la escora de Vox; y dudan de que Ciudadanos sobreviva, incluso tras el desembarco de Edmundo Bal. Todo eso abre un espacio "de centralidad" a Gabilondo que precisaría de que Unidas Podemos no logre adelantar a Más Madrid.

Por eso no es sólo que convenga lanzar el mensaje de que Iglesias no encaja en un Ejecutivo regional del profesor universitario... es que, de verdad, no lo quieren ahí. Y harán lo posible para que sea Mónica García la que capitalice el voto a la izquierda del PSOE.

No es novedad. Errejón preside la comisión anticorrupción del Congreso por expreso deseo del PSOE. Y siempre que han podido, los socialistas han "cuidado" a Errejón, dándole un peso "exagerado", según sus socios morados, a su condición de "único diputado de Más País".

Y aunque, según las fuentes consultadas, el candidato socialista no parece dispuesto a un gesto explícito que marque distancias con Iglesias, en Unidas Podemos saben que eso es lo que busca el aparato del PSOE, tal como confiesan fuentes del entorno de Iglesias.

El comentario de Pedro Sánchez, poniendo como ejemplo de la "gestión" del vicepresidente su trabajo "en las residencias de ancianos" durante la pandemia, se ha tomado como un regalo envenenado. Sobre todo, porque cualquier reacción a ese comentario sería autoinculpatoria.

En las reuniones de los cargos morados se señala a los "tentáculos mediáticos" de Moncloa como "las horas que se le dan a Más Madrid en las televisiones y lo que se esconde a Unidas Podemos".

En el entorno de Iglesias no entienden por qué las principales cadenas, "públicas y privadas, tapan que Errejón se está saltando sus propios estatutos al negar las primarias para elaborar las listas, al colocar cargos orgánicos para ahorrarse sueldos de partido con dinero público"... Y desesperan porque a Mónica García se le dan más minutos que al propio Iglesias, "que es vicepresidente del Gobierno". 

Amortizado

En Moncloa no atienden a estas quejas. Pero lo cierto es que al líder de Unidas Podemos se le da, en realidad, por amortizado: saben que le queda un mes en el Consejo de Ministros, y que -en ese tiempo- su beligerancia se verá incrementada ejerciendo su doble papel de vicepresidente segundo y candidato, pero que tiene fecha de caducidad.

Íñigo Errejón posa para su móvil en su escaño del Congreso de los Diputados. Dani Pozo El Español

¿La ley de Vivienda? No se prevé cerrar antes de su salida, lo que le dará combustible de campaña a Iglesias. Pero menos que si, efectivamente, se lleva al Consejo de Ministros sin su plan de intervenir el mercado del alquiler incluido.

¿El anuncio de Carmen Calvo de una ley contra la prostitución sólo dos días después de que el Ministerio de Irene Montero iniciara "sus trabajos de una ley contra la trata"? Otro desafío socialista a los morados y "demasiada casualidad", responden fuentes del entorno de la ministra de Igualdad.

¿Y no teme Moncloa que la nueva vicepresidenta morada, Yolanda Díaz, arme un circo como los de Iglesias? "Dependerá de su actitud, la de Iglesias siempre ha sido exagerar hacia fuera lo que ocurre dentro", explica un ministro a este periódico, "hasta ahora, todo ha ido bien con ella, veremos cuando asuma sus nuevas responsabilidades".

"Es un activista"

Cuando llegue la fecha de caducidad de Iglesias, "en unos pocos días", tal como comprometen fuentes del entorno del líder de Unidas Podemos, tocará medirse con Díaz. Y, si ella no cambia radicalmente, el ambiente en el Consejo de Ministros será menos tenso: "Es su manera de entender la política, la de la confrontación, la de exagerar las diferencias, él es un activista".

Y es por esa razón por la que en Moncloa "no vemos a Iglesias como vicepresidente de Gabilondo, no".

En el seno socialista del Ejecutivo consideran que la salida del socio tiene más que ver con otros factores que no con su compromiso político. Fuentes del Gobierno la atribuyen a la supervivencia de Unidas Podemos -"hay que recordar que su partido estaba en una situación muy arriesgada y que con él de cabeza de lista lo salvan"- y, sobre todo, a que "estar en un Gobierno es muy incómodo".

¿Qué quiere decir esto? Que los 14 meses en los que Iglesias ha sido vicepresidente han sido un suplicio para él, en opinión de algunos de sus compañeros del Consejo de Ministros, que lo vieron "muy contento" en la cita del martes pasado, la primera tras su anuncio. Y que varios de los ministros socialistas están convencidos de que no sólo ellos descansarán con la salida de Iglesias, que él también lo hará.

"Gobernar es muy cansado, y muy ingrato", explica una fuente del Gobierno, que parece animar a Iglesias a volver a la calle: "Él es más un activista, un agitador... lo cual es necesario, también se hace política así".

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