Alberto D. Prieto Ana I. Gracia

La sesión de control del aniversario de la pandemia, el confinamiento y el primer estado de alarma se abrió con un intercambio entre el presidente y el líder de la oposición que más fue una subida al ring del campeón contra un sparring.

Pedro Sánchez, de hecho, dio por ganado el combate en su primera respuesta, y ni siquiera le dio la réplica a Pablo Casado después de un directo a la mandíbula humillante: "Debe decidir entre la moderación y la perdición, deje de ser el aperitivo del plato fuerte que viene después en cada sesión de control".

No darle el gusto a Casado de recuperar la palabra después tenía como objetivo visualizar esto mismo: el que subió su micrófono de inmediato fue Santiago Abascal. Al presidente de Vox, de hecho, le espetó: "El aperitivo normalmente a uno le gusta cuando el plato principal se le atraganta".

El líder del PP había tratado de golpear a Sánchez por las cifras de paro, del hundimiento económico y de "las colas del hambre". Casado quiso calificar de inútil a Sánchez por su gestión de la epidemia y como gobernante en general: "La pobreza infantil y el paro ya eran mayores en enero de 2020 que cuando llegó usted al Gobierno".

El jefe de la oposición aprovechó su intervención en la sesión de control para volver a pedir al presidente del Gobierno la destitución de Pablo Iglesias, esta vez por votar a favor de Carles Puigdemont en Bruselas: "Sólo por eso debería cesar hoy mismo a su vicepresidente", le dijo.

El 8-M volvió a ser el arma arrojadiza del pleno. El líder de la oposición culpó a Sánchez de "ocultar la pandemia" el 8 de marzo de 2020 "mientras ponía en riesgo la vida de miles de mujeres", incluida la de "su ministra de Sanidad".

Casado cifró en un 62% el número de contagios que se podrían haber evitado si las medidas restrictivas se hubieran puesto en marcha el 7 de marzo, siete días antes de decretar el estado de alarma. 
"Ahora, el drama sanitario va a dar paso al drama social", vaticinó el presidente del PP, que prevé que "España se va a la ruina" mientras el Ejecutivo "solo se dedica a pelearse entre sí".

El presidente, con esa suficiencia que da el cinturón de campeón, recordó que "la Humanidad ha vivido su mayor calamidad en 100 años" y, entretanto, "ustedes se dedican cada miércoles a venir aquí a soltar una colección de improperios, muchas veces mezclados con insultos". Según Sánchez, su Gobierno hizo "lo mismo que el resto de gobiernos del mundo, cerrar la economía para poder bajar la curva". Y que como aquí dependemos del turismo y de la hostelería, "por eso la caída es de dos dígitos".

Pero claro, como todo lo que pasa le conviene al ganador, el presidente tenía guardado un golpe maestro... porque este viernes hay un Consejo de Ministros extraordinario para atender con 11.000 millones de euros de ayudas (más o menos) directas para atender precisamente a esos sectores.

Según Sánchez, más allá de las cifras terribles cantadas por Casado, su gestión ha servido "para evitar que la caída sea del 25% en el PIB" y que no se hayan perdido "tres millones de empleos". Al contrario, como el gobernante tiene el BOE, en él publicó los ERTE, los créditos ICO y varios decretos de ese llamado "escudo social" que, dijo, "han contenido el paro en el 15,5%".

Ante eso, recordó Sánchez, "el PP ha votado en contra de los decretos, los Presupuestos, el estado de alarma...". Y así, con un Casado tambaleante, el presidente terminó: "Tiene usted que ser útil, aquí sigue la mano tendida"... se supone que para levantarlo de la lona.

Eso sí, mientras, en Murcia su partido negociaba una moción de censura contra el Gobierno del PP en la región y la capital... de la mano de Ciudadanos, hasta hoy socio de los populares.