Las dos partes lo saben, y no lo ocultan: es urgente tomar "medidas más estrictas en la Comunidad de Madrid", epicentro europeo de la pandemia del coronavirus. Las dos partes son el Gobierno de la nación y el autonómico: ambas responsables directas de la situación (659,41 casos por cada 100.000 habitantes) y con herramientas políticas y administrativas para ponerle remedio.

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Y las dos partes se enviaron sendas cartas en la tarde noche de este jueves, pero ni Pedro Sánchez ni Isabel Díaz Ayuso toman medidas. ¿Por qué? La respuesta hay que buscarla en la idea que lanzó el presidente a la vuelta del verano: "Estados de alarma 'a la carta' y por regiones". Esa fue su propuesta el pasado 25 de agosto, cuando compareció -con rostro bronceado y gesto preocupado- tras la reunión del primer Consejo de Ministros después del veraneo.

En Moncloa y en la sede del Palacio de Correos son conscientes de que a ambas partes les conviene evitar la vuelta al cierre, el confinamiento general y la brocha gorda. Según ha podido saber este periódico de fuentes gubernamentales, Sanidad cree un error plantearse el confinamiento por barrios o áreas sanitarias, y el Gobierno avala, desde ya, que Madrid decrete medidas como la restricción de conductas concretas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa tras el primer Consejo de Ministros después del verano.

Ni a Sánchez ni a Ayuso, ni a sus dos partidos -el PSOE y el PP- les conviene hacerse cargo del estigma de que la capital y su provincia de uno de los grandes países de la Unión Europea recaiga. Así que ambas partes juegan dos juegos a la vez, el de hablar y acordar cosas entre bambalinas -para salvar los muebles- y escenificar un enfrentamiento público -para salvar la imagen ante sus respectivos electores-.

El ejemplo catalán

Este viernes está prevista una reunión de las autoridades políticas madrileñas para tomar decisiones trascendentales. EL ESPAÑOL ha podido corroborar que éstas irán, de acuerdo entre Moncloa y Correos, por una vía muy similar a las ya aplicadas en las dos Castillas y en los peores momentos de Aragón y, sobre todo, Cataluña.

Salvador Illa, ministro de sanidad confía en que el cierre de las barras de los bares, la limitación de los aforos en locales y terrazas y, especialmente, "los cribados sistemáticos" en los barrios de mayor incidencia, sirvan para frenar el avance de la Covid.

El contacto entre las dos Administraciones, la nacional y la regional, es constante. Y ambas partes coinciden en que se formen equipos mixtos, formados por personal sanitario y de servicios sociales, y peinen los domicilios de los barrios y municipios con mayor índice de incidencia por coronavirus.

Según las fuentes citadas, Madrid debe decidir este viernes que en los lugares donde se hayan diagnosticado más casos y se detecte mayor hacinamiento, estos técnicos deriven a los afectados a hoteles. El objetivo, descongestionar las zonas de Covid.

Porque lo que se busca, ya dialogado entre las dos administraciones, es evitar un estado de alarma sobrevenido y regional. Pretenden lograrlo mediante el refuerzo de la atención primaria con más medicos y, sobre todo, con una apelación pública muy seria de las autoridades de la comunidad: "Si no, llegamos al estado de alarma", explica esta fuente del Gobierno central.

Y es que el problema del plan que propuso Sánchez hace ahora tres semanas es que se han dado las circunstancias que lo impulsarían mucho antes de lo previsto. Nadie esperaba que Madrid u otro Gobierno regional debiera pedirle al de la nación que lo confine, que éste lo decrete y luego lleve al Congreso las posibles prórrogas.

Pero, sobre todo, es que quiere asumir el coste político de esa responsabilidad. Y así, Moncloa y el Palacio de Correos juegan a ver quién tensa más la cuerda en público y hace caer al otro en pronunciar por primera vez desde la desescalada la fatídica expresión: "Estado de alarma".

Las dos Castillas

Lo cierto es que la epidemia se ha descontrolado en Madrid. Desde finales de agosto, Salvador Illa pidió a los consejeros de Sanidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León que se quedaran al final de los encuentros semanales del consejo interterritorial. Así lo confirman desde el Ministerio, como muestra de la iniciativa de Illa y su preocupación.

Desde entonces, y según ha podido confirmar este periódico, se han celebrado al menos cuatro reuniones en este formato. En todas ellas, las dos Castillas reclamaban y Madrid prometía. Pero luego, según fuentes de la Consejería de una de las dos regiones vecinas -que prefieren mantener el anonimato-, "Madrid luego no cumplía".

Así se explica la explosión verbal de Emiliano García-Page, presidente castellano-manchego que acusó a Madrid de ser "una bomba radiactiva vírica", y la tensión política que siguió a estas declaraciones. Las dos Castillas exigían controlar los movimientos, que la frontera con Madrid dejase de ser tan porosa: "Si Madrid no hacía lo mismo, de nada servían nuestras medidas de confinamiento selectivo, nuestras restricciones de actividad", explica un miembro del otro de los dos gobiernos regionales.

El flujo entre Madrid y sus dos regiones limítrofes es tal que no sólo muchos trabajan en una y viven en la otra, sino que por ejemplo Castilla y León ha registrado un enorme flujo de nuevos residentes: "Nos han llegado hasta 100.000 nuevos habitantes, si lo medimos por las tarjetas sanitarias nuevas que hemos tramitado... y un porcentaje muy alto de ellas es de madrileños que se han empadronado aquí".

Con 1.613 casos notificados en las últimas 24 horas, según los datos oficiales, Madrid acumula un tercio de los contagios diarios en España. Una tendencia creciente desde que comenzó la segunda ola. Y tras el desliz del viceconsejero Zapatero, un técnico de prestigio que anticipó un miércoles "confinamientos selectivos" que ningún político por encima de él había discutido, Moncloa ha visto la ocasión: la carta de Sánchez a Ayuso [léala aquí en PDF] pretendía desarmar a la presidenta madrileña, gran bastión de resistencia popular frente al "Gobierno social-comunista".

Intervengan

Desde el Ministerio se entendió perfectamente el mensaje que envió el jueves por la mañana Ignacio Aguado (Cs), vicepresidente madrileño: "Es imposible parar una pandemia como ésta desde una Comunidad Autónoma, necesitamos la acción del Gobierno central". Fuentes oficiales del departamento de Illa respondían, a preguntas de EL ESPAÑOL, que si lo que estaba haciendo Madrid es pedir ayuda, "basta con que lo haga oficialmente, y aquí encontrará todo el apoyo".

Los técnicos de la Consejería de Sanidad madrileña y del Ministerio se están reuniendo "cada día o casi" desde hace semanas, explican las mismas fuentes, y la sensación en el Ejecutivo central es que el virus va más rápido que las medidas de contención.

Pedro Sánchez, recibido por Quim Torra en Pedralbes.

En su carta, el presidente Sánchez se ofrecía incluso a ser él quien se acercara a la sede del Ejecutivo madrileño, rompiendo el protocolo como ya lo hizo cuando se bajó del coche en Pedralbes ante Quim Torra. La misiva encerraba, en buenas palabras, una carga de profundidad que mereció una respuesta pública a la altura de parte de la presidenta madrileña. Otra carta [léala aquí en PDF], en letras corteses y llena de reproches velados.

Seis cartas de Ayuso

Lo que no decía en el papel de Ayuso -escrito, como el de Sánchez, más para ser reproducido en los medios que para su destinatario- sí que lo revelaban fuentes de la Comunidad a este periódico. Por ejemplo, que ésta no era la primera misiva enviada por la presidenta a Sánchez, sino "la sexta durante el último año". Y que "cuatro de ellas" fueron mataselladas durante la pandemia "solicitando una reunión para abordar la situación y diseñar una estrategia conjunta". De ahí el tuit de la presidenta: "La Comunidad de Madrid ha estado demasiado tiempo sola..."

Las citadas fuentes del Gobierno regional detallaban, además, las peticiones y sugerencias trasladadas por Ayuso a Sánchez en las 16 conferencias de presidentes celebradas en los últimos meses:

Una estrategia nacional para el regreso a las aulas (24 de mayo), medidas alternativas a la separación de las mesas para los alumnos (7 de junio), un Fondo Extraordinario no reembolsable para Sanidad, Educación y Políticas Sociales... que Madrid alega que pidió el 29 de marzo, por el que insistió el 5 de abril y que el 2 de mayo se convirtió en el anuncio estrella del presidente en una de sus teleconferencias de Moncloa.

Además, mesas de diálogo con Madrid para el reparto de dicho fondo, un plan para el aeropuerto de Adolfo Suárez-Madrid Barajas, que los ayuntamientos pudieran usar el remanente de tesorería en gastos contra la Covid... que aún provoca divisiones dentro del propio Ejecutivo, una estrategia "clara" para el desconfinamiento, protocolos más estrictos para evitar concentraciones, un plan nacional de movilidad...

"Deslealtad"

La realidad es que Madrid se queja de que la "deslealtad" del Gobierno central, que ofrece ayuda y, a la vez, azuza huelgas de sanitarios y profesores, y manifestaciones frente a los centros de salud y de enseñanza. Así lo sugiere una fuente cercana a la Presidencia de Ayuso.

Y que, en todo caso, la Comunidad anunciará "nuevas medidas de restricción a la movilidad y de reducción de la actividad", tal como anticipó el consejero Ruiz Escudero. Las medidas irán por las restricciones en los bares, en el ocio nocturno y los recintos cerrados, además de los citados cribados sistemáticos. Se prevé, asimismo, tal como revelaron fuentes de Sanidad a este diario, que se concierten reuniones con líderes vecinales para implicarse incluso a nivel de barrios.

Y eso que el consejero puso mucho cuidado en evitar la palabra maldita: "confinamiento", un término que suena a "estado de alarma" y sobre el que Madrid argumenta que no tiene competencias.

"Eso no es así", explica el miembro de un Gobierno de las dos Castillas que sí confinó localidades en los últimos meses de nueva normalidad. "No hemos tenido ni un problema judicial con las medidas, son un engorro jurídico pero se puede". Claro, que acaso ocurre lo que en el Ministerio decían entender, que la Comunidad de Madrid esté pensando no en confinar grandes urbes como Fuenlabrada (193.000 habitantes) o distritos de la capital como Puente de Vallecas (227.000), sino la región entera.

...efectivamente, confinar toda la Comunidad de Madrid se llamaría "estado de alarma".