Carlos Frías Alberto D. Prieto

"Sigo militando activamente en el PCE y trabajo con la dirección del PCE". Estas han sido las palabras de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en conversación con EL ESPAÑOL tras las informaciones publicadas sobre la posibilidad de que abandonase Izquierda Unida para poner rumbo hacia la dirección de Unidas Podemos.

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Díaz cursó su baja como militante de IU en el diciembre pasado por discrepancias políticas con la dirección. Pero, afirma, sigue trabajando con la dirección del PCE. En la cúpula de Izquierda Unida, con la que afirma haber tenido discrepancias, está su colega en el Gobierno Alberto Garzón, aunque fuentes del entorno de Díaz afirman que con Garzón no tiene ningún problema personal.

Díaz ha evitado hacer pública la renuncia antes "por respeto a la organización" en la que sigue militando, en un intento de que no trascendieran sus desavenencias con la dirección de Garzón, quien mantuvo una posición distinta a la del líder de Podemos, Pablo Igleisas, durante la negociación con el PSOE en la investidura fallida de Pedro Sánchez, según informa Efe.

Según publicaba El Confidencial este miércoles, "Yolanda Díaz se da de baja de IU y abre la puerta a liderar Podemos". Fuentes cercanas a la actual ministra niegan la mayor y afirman que la protagonista esta centrada en su actual cartera, "donde tiene mucho trabajo" y que no se plantea dirigir Podemos ni Unidas Podemos en el futuro: "Ella es del PCE". El mismo digital, curiosamente, entrecomillaba que "no tiene aspiraciones de liderar Podemos".

El peso de Díaz dentro del Ejecutivo ha ido en aumento. El 13 de enero, cuando los miembros del primer Gobierno de coalición de España prometieron el cargo ante la Constitución y en presencia del Rey Felipe VI, nadie apostaba por que Yolanda Díaz, flamante ministra de Trabajo, fuese a tener un peso importancia en el gabinete. Seis meses y una pandemia después, los más suspicaces han tenido que emprender retirada.

Su papel ha sido fundamental a la hora de negociar los algo tan fundamental como los ERTE, que han dado un balón de oxígeno a empresarios y trabajadores durante los meses de confinamiento, aunque todavía no esté muy clara su evolución y desarrollo en los próximos meses.

Sucesión en Podemos

La idea de que Díaz pueda suceder a Pablo Iglesias al frente de Unidas Podemos es un runrún que ha sonado en los mentideros periodísticos en las últimas semanas. La afirmación del propio Pablo Iglesias de que le sucedería una mujer al frente de la formación morada y el buen papel de Díaz durante la pandemia han avivado esa idea. 

Hace unas semanas, Díaz llegó al Senado junto a la ministra de Igualdad, Irene Montero. Una instantánea las retrató caminando al unísono, las dos al mismo paso. La fotografía, con un fuerte impacto visual, corrió por las redes. Los usuarios destacaban el "empoderamiento" que las dos mostraban. "Gimma tha power", tuiteó Iglesias, en alusión a la canción de Molotov.

Pero desde su círculo cercano niegan toda posibilidad, y subrayan que la ministra está centrada en su ministerio y en todo el trabajo que tiene por delante los próximos tres años, con una crisis que todas las instituciones vaticinan peor que la de 2008.

Pese a militar en IU, Díaz siempre ha sido considerada muy cercana a Pablo Iglesias, y, de hecho, fue Podemos quien la propuso como ministra en enero, y no IU, que no la reconoció como su "cuota" dentro del Ejecutivo.

Iglesias trabajó en 2012 como asesor de la campaña de Díaz, candidata entonces de la coalición de izquierdas en la que se integró Esquerda Unida.