Un nuevo Ciudadanos para un nuevo catalanismo. La sacudida que el procés ha provocado en el espectro político catalán obliga a los partidos a redefinir conceptos -caducos o apropiados por el nacionalismo- y a buscar nuevas fórmulas después de más de siete años de polarización y sin permeabilidad entre bloques que ha llevado a la política catalana en un callejón sin salida.

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La operación no es sencilla y cada formación tiene sus propias servidumbres y reticencias, pero desde sectores del catalanismo moderado, liderados por Lliga Democrática, han mantenido contactos con altos cargos del partido naranja en Madrid para crear una gran candidatura común que sirva para desbancar el independentismo en las próximas elecciones catalanas.

“Con Inés Arrimadas, Ciudadanos no es el mismo que con Albert Rivera. Vemos con buenos ojos un acercamiento del espacio del centroderecha catalán que tenga como objetivo crear una alternativa en Cataluña después de tantos años de gobiernos nacionalistas”, explican fuentes de la Lliga a EL ESPAÑOL.

La cúpula de Ciudadanos en Cataluña niega que esta posibilidad esté sobre la mesa, pero algunos de sus cuadros intermedios ya se han significado a favor de explorar esta vía. También Francesc de Carreras, fundador del partido y que se dio de baja tras la negativa de Rivera de pactar con el PSOE, es conocedor de esta operación. 

El caso más relevante en el seno de la formación es el del portavoz del grupo municipal de Ciudadanos en Salou, Pere Lluís Huguet. El también expresidente del Consell de l'Advocacia Catalana fue de los pocos candidatos naranja que resistieron a la caída que sufrió el partido en los últimos comicios municipales y públicamente ha abogado por este giro al “centro” de Cs.

En un reciente artículo en Diari de Tarragona esgrimía que “hay un partido, Ciudadanos, que puede liderar esa nueva catalanidad desde el centro, para impulsar las reformas que nuestra sociedad requiere, puede regenerar democráticamente".

La corriente de fondo es recuperar el Ciudadanos “en su versión moderada que alcanzó 57 diputados” en las elecciones de abril de 2019. De momento, el partido en la región se resiste, pero son pocos los que confían que Lorena Roldán pueda repetir los buenos resultados que logró Arrimadas en los últimos comicios autonómicos.

Desde Lliga Democrática creen que si encuentran una fórmula atractiva, con figuras de la sociedad civil que en los años más duros del procés se significaron en su contra y con representantes de estas distintas sensibilidades, pueden dar una un vuelco al tablero político catalán.

En este amalgama de siglas no se sumarían ni el PP de Alejandro Fernández ni el PSC de Miquel Iceta. “No se trata de un espacio transversal que siga la lógica del procés de constitucionalistas frente a independentistas sino de diseñar un nuevo catalanismo de centroderecha donde cabe Ciudadanos pero no el PP de Casado”, abundan las fuentes consultadas.

Este planteamiento se enmarca en la estrategia de la Lliga de superar la política de bloques nacionalistas y mantener interlocución y explorar posibles alianzas con las distintas fuerzas políticas centristas a fin de reconstruir ese espacio sin oferta política y en el que podría haber hasta 600.000 electores huérfanos.

Un espacio concurrido

La eclosión del Partido Nacionalista de Catalunya por un lado, y la propuesta de Albert Batlle (teniente de alcalde de Seguretat del Ayuntamiento de Barcelona) para representar un catalanismo de “centro” que compita con el independentismo son una señal más de los movimientos que se están produciendo en la región.

El PNC aboga por la “vía escocesa” a la independencia. Es decir, descartando la unilateralidad. Este posicionamiento a favor de la independencia, sin embargo, ha enfriado la posibilidad de que Lliga Democrática (liderada por Astrid Barrio y Josep Ramon Bosch) y Lliures (por Antoni Fernández Teixidó) se sumen al proyecto.

Por otro lado, el proyecto de Batlle (y su partido Units per Avançar) se moverían en la órbita del PSC. Y el concejal del Ayuntamiento de Barcelona, Manuel Valls, ha descartado la posibilidad de concurrir en las autonómicas, según señalan fuentes a este medio.

Esta sopa de siglas se irá concretando a medida que avance el calendario electoral. El objetivo principal es desbancar la aparente moderación de ERC y la posibilidad de un nuevo tripartito en la región. Y pasar página del procés definitivamente.