El calvario de Emilio Álvarez, profesor del Conservatorio Profesional de Vigo, comenzó hace dos años. ¿Cuál fue su pecado? Que los inspectores de la Xunta de Galicia detectaron que un acta oficial del centro estaba redactada en español.

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"Recibimos una auditoría de una empresa privada contratada por la Consejería de Educación hace dos años. Nos dijeron que a partir de entonces toda la documentación del centro debería escribirse sólo en gallego, nos prohibieron el uso del español", cuenta el profesor en conversación con EL ESPAÑOL.

- ¿Cómo se lo prohibieron?

- El equipo directivo llamó a la inspección para que me pusieran en vereda, para que me "explicaran la política lingüística de la conselleria". Me dijeron que el español estaba prohibido en la documentación, en particular en los informes del alumnado. Pedí explicaciones por escrito al inspector-jefe del Servicio Territorial de Inspección Educativa.

- ¿Y qué le respondió?

- Me dijo que el español sólo lo puedo usar con carácter excepcional, siempre de una manera justificada. Si no aceptaba, me dijeron que propondrían medidas correctoras a la jefatura territorial.

- ¿Cuál fue su reacción?

- Mi reacción inicial fue de perplejidad. Luego protesté y envié un primer recurso de alzada al inspector-jefe. Lo que hacían era ilegal, inconstitucional.

Desde mayo de 2018, cuando recibió la advertencia, hasta la actualidad ha llovido mucho. Casi mil días. Entre medio, reuniones con la Valedora del Pueblo de Galicia, cartas remitidas a la Consejería que no obtenían respuesta… hasta que, finalmente, ha recurrido a la vía contencioso-administrativa.

En esta cruzada para "poder usar el español", Emilio Álvarez ha contado con el apoyo de la asociación sin ánimo de lucro Hablamos Español, que denunció en su día la prohibición de la Xunta a través de un vídeo y puso el equipo jurídico a disposición del profesor.

- ¿Cómo lleva todo lo que le ha sobrevenido por escribir un acta en español?

- Estoy ya muy cansado. Solo quiero que esto acabe cuanto antes, que este sea el primer y último juicio. Yo ni soy ni pretendo ser un abanderado en una lucha o una causa lingüística de ningún tipo. Yo no me levanté con ánimo de polemizar ni arremeter contra la Xunta.

Sin comerlo ni beberlo, se encontró en medio de una batalla que nunca imaginó que podría librar: "Yo nunca había tenido ningún problema lingüístico. Soy gallego y hablo gallego desde niño, es la lengua de mi padre".

Los tribunales

Todo se remonta a 2003, cuando el profesor Álvarez empezó a trabajar como funcionario docente en Galicia, después de haber vivido fuera de su tierra durante años: "Nunca había tenido problemas de tipo lingüístico en el conservatorio. Cada uno escribía sus documentos en la lengua que quisiera, con respeto mutuo y normalidad. Lo que no podía imaginar es que me pudiera meter en problemas por decantarme por el español".

Cuando se produjo la visita del inspector, en febrero de 2018, Emilio pidió aclaraciones por escrito al inspector-jefe de Pontevedra. Su respuesta le dejó estupefacto.

Contestación del inspector jefe de Pontevedra. Cedida

El inspector-jefe le transmitía en la carta que "la administración educativa en Galicia y sus centros sostenidos con fondos públicos utilizan con carácter general la lengua gallega para fomentar su uso oral y escrito".

El castellano sólo se utilizaría, según Manuel Torres Vizcaya, en caso de que fuera necesaria "la comunicación con otras comunidades autónomas y con órganos de la Administración del Estado radicados fuera de Galicia".

"El escrito no cumplía con los formalismos necesarios de una resolución", denuncia Álvarez. Pero el "disparate" se encuentra en la segunda página de la misiva, cuando el inspector jefe le dice que "en el caso de que, por alguna circunstancia excepcional y debidamente justificada, hubiese de utilizar el castellano, deberá realizarse la traducción pertinente".

- ¿Y cuáles son las circunstancias justificadas?

- Jamás me lo explicó.

Contestación del inspector jefe de Pontevedra (página 2). Cedida

- ¿Siguió insistiendo?

- En este punto, yo me tomé un par de meses de descanso. Volví a empezar el proceso con todas las formalidades y pedí un reconocimiento directamente a la jefatura territorial de Pontevedra de mi derecho a utilizar la lengua española en mi trabajo de cara a redactar informes o documentos. Para mi sorpresa, su respuesta fue un cortapega del papel que recibí un año antes, sin ninguna formalidad y sin pie de recurso.

Fue entonces cuando el profesor del Conservatorio Profesional de Vigo decidió presentar un nuevo recurso de alzada a la Consejería de Educación de Galicia. En diciembre, llegó una respuesta firmada por la jefa de servicios jurídicos de la Consejería.

En ésta, para sorpresa de Álvarez, le avisaban de que no seguirían respondiendo a sus quejas: "Me dicen que ellos ya han cumplido su obligación de resolver este asunto y que, por un criterio de eficiencia, no pueden gastar más recursos humanos y económicos en tratar mis reclamaciones".

"A partir de entonces, me tratan como un abanderado de una causa estéril", denuncia Álvarez. La Xunta se remite al escrito -"una lista de despropósitos", a juicio del maestro del Conservatorio- y le niegan la posibilidad de cualquier reclamación posterior: "Me avisaron de que podía acudir a la vía contencioso-administrativa". Y así fue.

Este martes 22 de junio, Emilio Álvarez tendrá el que espera sea su "primer y último" juicio. "Van a intentar que el juez inadmita este recurso. Quieren dejarme en una situación de indefensión. Aún sigue vigente la amenaza de la inspección educativa, y tengo que convivir con ella", lamenta el profesor gallego.

Nacionalismo en Galicia

- ¿Había tenido antes problemas por el uso del castellano en la administración gallega?

- No. Yo entiendo que hay un límite, soy un funcionario público. Yo siempre tengo que respetar el derecho de opción lingüística de los usuarios del centro. Siempre lo he hecho. Por ejemplo, cuando unos padres vienen a una tutoría. Si me lo piden, me dirigiré a ellos en la lengua de su elección.

- ¿Cómo ha penetrado el nacionalismo en la educación?

- El nacionalismo está metido en la educación hasta el tuétano, basta con ver los libros de Lengua Gallega de 2º de Bachiller.

- ¿Se parece la situación a la que se vive, por ejemplo, en Cataluña?

- Es desproporcionado prohibir la lengua oficial del Estado. Esto no pasa ni en Cataluña. Ahí se saltan las leyes, pero al menos están bien redactadas. Aquí están escritas de una manera capciosa para cometer abusos.

- ¿El nacionalismo está presente en la Administración gallega?

- Muy presente. El PP de Galicia es nacionalista, por más que lo nieguen.

Desde mayo de 2018, Emilio Álvarez no puede escribir en español mientras ejerce su trabajo. "Ya no escribo en castellano ni una palabra", lamenta.