El vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias, coprotagonizó en una semana dos de los mayores choques parlamentarios que se han producido con la oposición -PP y Vox- desde el inicio de la legislatura.

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Posteriormente, desde Moncloa, se disculpó por “caer en la provocación” de los de Santiago Abascal y aseguró que la “crispación es un mecanismo político que sirve para controlar la agenda” y, en consecuencia, no se hable de las medidas que está ejecutando el Gobierno, como el Ingreso Mínimo Vital.

Más allá de los roces con Vox, en distintas ocasiones desde el estallido de la pandemia por la Covid-19, la formación de Iglesias ha liderado iniciativas de confrontación con el fin de reforzar la “política de bloques” y alternando su rol más institucional como partido de gobierno con la movilización partidista

1. Cacerolada al Rey

En el momento más duro de la pandemia, el vicepresidente segundo justificó la cacerolada secundada por diversos colectivos por los presuntos negocios opacos del rey Juan Carlos, al considerar que responde a la "indignación" provocada en mucha gente.

Iglesias defendió la iniciativa a la misma hora que Felipe VI pronunciaba en televisión su mensaje institucional sobre la crisis del coronavirus. "Cuando la gente quiere manifestar cívicamente, respetando, por supuesto, las condiciones del estado de alarma, su indignación ante situaciones que han molestado a muchos ciudadanos, este Gobierno siempre va a defender la libertad de expresión", argumentó.

2. Contra los jueces

La condena a la dirigente de Unidas Podemos, Isa Serra, por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid por los delitos de atentado, lesiones leves y daños a la autoridad durante un desahucio desencadenó la crítica del vicepresidente a la condena.

Para no vincular su crítica son su posición en el Gobierno, se escudó en que daba voz a “mucha gente” que así se "siente": “Las sentencias se acatan (y en este caso se recurren) pero me invade una enorme sensación de injusticia. En España mucha gente siente que corruptos muy poderosos quedan impunes gracias a sus privilegios y contactos, mientras se condena a quien protestó por un desahucio vergonzoso”, dijo a través de Twitter.

El Ministerio de Justicia, dirigido por Juan Carlos Campo, declinó responder las palabras del vicepresidente, mientras que los jueces le pidieron "moderación, prudencia y mesura", así como a la "responsabilidad institucional para evitar la utilización política de la Justicia".

3. “Lawfare” contra el 8-M

La crítica de Iglesias a una resolución no resultó ser una cuestión puntual, sino que se apuntaron a la desacreditación sistémica del Poder Judicial.  Enrique Santiago, líder del PCE y quien protagonizó el segundo choque con Vox en la Comisión para la Reconstrucción, fue uno de los primeros en emplear el término Lawfare hace años. Y el portavoz del partido en el Congreso, Pablo Echenique, utilizó la expresión para desacreditar la investigación sobre las concentraciones feministas del 8 de marzo.

El juicio a la exasesora del partido, Dina Bousselham, en la investigación sobre el caso Villarejo también sirvió a Podemos para vincular el poder judicial con la “cloacas policiales” del Estado.

4. La Guardia Civil

El vicepresidente segundo sugirió en sede parlamentaria que el Partido Popular llamaba “a la insubordinación de la Guardia Civil” y de la Policía después de que su secretario general, Teodoro García-Egea, afirmara que Laurentino Ceña prefirió dejar su puesto de director adjunto operativo del instituto armado antes que asumir “una orden injusta”.

“¿Está usted llamando a la insubordinación de la Guardia Civil?”, preguntó. Y posteriormente afirmó que “lo que está en juego es la democracia”.

5. Teoría golpista

El secretario general de Unidas Podemos también acusó a Vox de “querer” dar “un golpe de Estado”, pero no “atreverse” durante su comparecencia en la Comisión para la Reconstrucción.

Lejos de rectificar, como le pidió el presidente de la Comisión, Patxi López, el vicepresidente de Derechos Sociales insistió en esta acusación.

En la misma línea, Iglesias ha dejado entender en distintas entrevistas en medios internacionales la existencia de una campaña de la derecha para derrocar al gobierno por métodos golpistas.

Como avanzó El Confidencial, Iglesias aseguró en sendas entrevistas a La Stampa y Expresso que eran “conscientes de los ataques de una ultraderecha política y mediática dispuesta a romper los consensos y asumir formas de golpismo".

6. Contra el Ejército

Además de la Guardia Civil y la Policía Nacional, la ministra de Igualdad, Irene Montero, dijo en una entrevista en TVE que Vox llevaba “semanas llamando a la insubordinación del Ejército".

La ministra de Defensa, Margarita Robles, tuvo que salir al paso de las declaraciones de Montero e Iglesias sobre las Fuerzas Armadas para asegurar que no había “ningún riesgo de insubordinación”.

7. Votación IMV

Los ataques de Echenique contra el PP no cesaron ni siquiera cuando el partido de Pablo Casado anunció que ofrecería su apoyo para que se aprobara el Ingreso Mínimo Vital.

Lejos de celebrar que esta medida pueda salir adelante con el mayor consenso posible, el portavoz morado se mofó en redes sociales que aceptaran “la paguita boliviarana”. “Bienvenida al socialcomunismo”, remachó. 

La aplicación del Ingreso Mínimo Vital ha sido una de las propuestas estrellas de Unidas Podemos. Y aunque cuenta con el apoyo de otras formaciones, Echenique se enrocó en la confrontación sobre esta cuestión. Priorizando la división a la unidad lograda.

8. Empresarios “irresponsables”

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también logró irritar a los empresarios y a la CEOE cuando sostuvo que una “minoría irresponsable”, con un “comportamiento socialmente inaceptable”, optaba por el despido en lugar de otras fórmulas para afrontar la crisis por la pandemia del coronavirus.

Pese a ser la titular de Trabajo, muchos empresarios criticaron que no actuaba como la "ministra de todos" y le pidieron no lanzar acusaciones sin pruebas.