Uno dice que las protestas de la madrileña calle Nuñez de Balboa "han sido 100 pijos del barrio de Salamanca por no poder ir al club de golf". Otro que son "manifestaciones de la clase alta, golpeando señales de tráfico con palos de golf". La primera frase la firma Gabriel Rufian. La segunda Pablo Echenique. Uno socio del Gobierno de Pedro Sánchez, el otro integrante del mismo. Ambos creando estereotipos y estigmatizando un deporte, ambos haciéndolo desde una mentira construida en las redes sociales para la que los políticos de izquierdas se han convertido en altavoz sin siquiera contemplar por un segundo la imagen de la que hablan.

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Muchos son los motivos para criticar las concentraciones que estos días están teniendo en la calle Núñez de Balboa y alrededores, incluida la inacción de las fuerzas del orden ante protestas en las que no se observa la más mínima intención por respetar la distancia de seguridad entre personas en tiempos del coronavirus. Sin embargo, la conciencia de clase y el clasismo prevalecen, también en los políticos de izquierda y la turba tuitera que los jalea.

En las concentraciones hay banderas de España, cacerolas, gritos, pancartas... y hasta un tipo destrozando el mobiliario urbano al golpear una señal de tráfico con un objeto estrecho y alargado en cuya parte superior se ensancha. Un palo que al final tiene una cabeza más contundente.

Las redes sociales, movilizadas contra el comportamiento incívico, rápidamente han bautizado a este individuo como 'El Pijo Manteca' (en referencia al mítico Cojo Manteca que en las manifestaciones de estudiantes de Madrid de los años 80 utilizaba una de sus muletas -le faltaba una pierna- para destrozar el mobiliario urbano) y han sentenciado, desde el error del inicio y propagando el estereotipo y la estigmatización, que aquello con lo que golpeaba no era ni más ni menos que un palo de golf.

Todo encaja en la imagen idealizada. Residente del barrio de Salamanca presente en las protestas que piden la dimisión de Pedro Sánchez por su gestión de la crisis del Covid-19 y que se ensaña contra lo público con uno de los juguetes preferidos de la clase alta.

El individuo de Núñez de Balboa golpeando con su cepillo.

Simplemente perfecto.

Por desgracia, una mínima revisión de la actitud sancionable del individuo deja ver a las claras que el 'arma' de su protesta no es un palo de golf sino un simple cepillo. Un cepillo normal y corrientes, de los de barrer las migas y limpiar la casa. Una herramienta muy lejos teóricamente del ideario y los usos y costumbres de la clase alta.

En la Comunidad de Madrid, según datos de la Federación Madrileña de Golf, existen hoy en día en torno a 82.000 jugadores federados, lo que convierte al golf en el tercer deporte por número de federados del territorio sólo por detrás de la caza y el fútbol y por delante de prácticas tan populares como el fútbol sala, el baloncesto, el balonmano...