El presidente del Gobierno quiere extender los pactos de reconstrucción de España a las comunidades autónomas y todos a los ayuntamientos del país, "gobierne quien gobierne". Con este movimiento, Moncloa busca neutralizar las críticas que reciben día a días por parte de dirigentes autonómicos del Partido Popular y presionar así a su presidente, Pablo Casado, que señala en cada intervención que la mala gestión del Gobierno ha incidido negativamente en la expansión de la pandemia. 

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La comunidad que los socialistas han elegido para extender primero estos pactos PSOE-PP ha sido Madrid, la autonomía con la que el Gobierno central mantiene la mayor fricción desde que estalló la pandemia. El portavoz socialista en la Asamblea regional, Ángel Gabilondo, ofreció este miércoles a la presidenta Isabel Díaz Ayuso (PP) la negociación de un pacto para la reconstrucción de Madrid, la región más castigada por el coronavirus. "Renunciaremos a todo lo que haga falta. Vamos a colaborar por el bien de España y de Madrid a buscar salida a esta situación", adelantó Gabilondo en una entrevista. 

El Gobierno busca acercarse al PP de todas formas posibles para evitar la propagación de las críticas y que cale en la sociedad la idea de que la causa de que España lidere el ránking mundial en el número de muertes es porque no se previó con antelación la dimensión de la tragedia. Esta es precisamente la táctica más efectiva desplegada por Génova: el PP apoya con sus votos al Gobierno para extender el estado de alarma mientras que aprovecha la tribuna de oradores para arremeter duramente contra su gestión y enumerar uno a uno todos los errores acumulados.  

Reconstruir el país

Fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el que aprovechó el pleno donde pedía la tercera prórroga del estado de alarma para brindar el apoyo del PSOE en aquellas autonomías pilotadas por el PP. El objetivo final, insistió machaconamente el jefe del Ejecutivo, es reconstruir el país. 

El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, ahondó en la idea de que lo más importante es la "predisposición", la "actitud" y el "nivel de compromiso" entre todas las fuerzas políticas, los agentes sociales y los territorios para empezar a abordar el debate de la reconstrucción. El secretario de Organización del PSOE se apoya en que en un país descentralizado como España, "es de pura lógica que comunidades autónomas y ayuntamientos, que son las administraciones más próximas a los ciudadanos, tengan una participación activa en el difícil camino de la reconstrucción". Para los que valoren desechar la oferta del Gobierno, Ábalos advirtió de que esta crisis "golpea a todos los territorios". Los conservadores, de momento, no se han pronunciado sobre la propuesta lanzada desde el Gobierno, que se queja amargamente de las "salidas de tono" que acostumbran a tener líderes autonómicos del PP para dejar en evidencia constantemente la gestión del mando único. 

Fricción con Madrid

Desde que estalló la pandemia, Madrid señala cada vez que puede hacia el Gobierno central para culparle de la mayor parte de sus errores. Lo hizo con el reparto de material a los sanitarios y con la compra y posterior distribución de test para comprobar el número de contagios. La tensión entre ambas administraciones se multiplicó cuando la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, preguntó a Casado desde la tribuna del Parlamento por qué la región más castigada por el coronavirus era la gobernada por Isabel Díaz Ayuso. A las pocas horas, la presidenta de Madrid envió un desmentido pidiendo al Gobierno la rectificación inmediata de sus calificaciones del Diario de Sesiones.

En todas las videoconferencias de presidentes que Sánchez mantiene con los líderes autonómicos todos los domingos desde que se decretó el estado de alarma las mayores críticas las recibe de Madrid. En una de las sesiones, Díaz Ayuso se conectó dos horas tardes porque fue a Barajas a recibir un avión con material sanitario. Harto de tantas acusaciones, el propio presidente del Gobierno emplazó a la presidenta de Madrid a trasladarse hasta el Palacio de la Moncloa si creía que dirigir una pandemia de estas dimensiones era tan fácil. 

Este miércoles, Ayuso atacaba al Gobierno ofreciendo sus propias estadísticas de muertos por coronavirus. Era la primera vez que incluía los casos sospechosos, no solo los positivos, por lo que la cifra oficial de la Comunidad de Madrid contabiliza 11.852 fallecidos por Covid-19, 4.275 más que los que tiene registrados el ministerio de Sanidad.

Buena fe

El presidente Sánchez insistió en el pleno de la tercera prórroga del estado de alarma que su Gobierno está en una fase de "diálogo" e intentó evitar en todo momento entrar a las descalificaciones de la oposición. Solo señaló al PP cuando Casado le acusó de fomentar la desinformación. "Si me pregunta por policía patriótica y esas cosas, diríjase a su bancada", lanzó Sánchez.

Pese a las durísimas críticas, el Gobierno quiere mantener a la oposición sentada en esa mesa para la reconstrucción del país en el formato que se decida. "Se nos planteó que fuera una comisión en el Congreso. Desde la buena fe uno acepta este planteamiento, que permite también la concurrencia de todos los grupos parlamentarios sin exclusión. Esperamos que esa buena fe sea correspondida", zanjó Ábalos.