"Es difícil de creer que el PSOE y el señor Sánchez realmente están comprometidos con el bienestar infantil". La frase no es de Santiago Abascal, ni siquiera de la derechita cobarde de Pablo Casado o Inés Arrimadas. Es de su "amigo" James Rhodes, el pianista inglés enamorado de España, que vive en el adinerado barrio de Salamanca pero desayuna en Lavapiés. El hombre al que salvó la música del incontable trauma de años de abusos sexuales cuando era niño y adolescente. Bueno... ¿incontable?

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En realidad, lo contó. Con pelos y señales, a modo de catarsis y limpieza de espíritu, letra a letra, en Instrumental (Blackie Books, 2014). Hace un par de años, se mudó a España, empujado por el brexit y atraído por el sol, la comida... "y la gente, la gente en España es maravillosa".

Pablo Iglesias ha visto la oportunidad. Rhodes conviene a su causa: lleva semanas trabajando en su Ley de Protección de la Infancia, que será bandera de su estreno en el Gobierno. Él mismo y su secretario de Estado, Nacho Álvarez son los que están llevando la redacción del texto y, según ha podido saber este periódico, el primer borrador está casi listo. Dentro de dos o cuatro semanas, según el calendario que marque las necesidades del Gobierno, el proyecto será llevado al Consejo de Ministros.

El pianista inglés, conocido, querido, es un amante de España que "hace patria" por opción, sin necesidad de remontarse al Cid campeador ni sacar la bandera rojigualda. Y además, los dos, vicepresidente y músico se han caído bien y saben que se convienen mutuamente.

Los antecedentes

Ya instalado, nada más llegar, escribió en el diario El País una carta abierta al recién llegado a la Moncloa, Pedro Sánchez, proponiendo cambios legales para proteger a los menores de pederastas como los que él sufrió de pequeño. Entre otros, una reforma judicial para que en casos de violación infantil, niños y niñas declaren en privado, con la presunción de que dicen la verdad. 

James Rhodes durante uno de sus conciertos en España. Efe

A los pocos días, fue recibido en Moncloa, y convenientemente filtrada la noticia al periódico donde todo había empezado. Bueno para todos: Sánchez demostraba su cintura, ganaba cuota de simpatía porque el pianista es un hombre popular y querido. Y Rhodes se hacía con la atención política a un problema que, en lo personal, le implica y a cuya promoción puede contribuir su fama.

Pero la semana pasada, el Gobierno balear de PSOE, Podemos y Més se posicionaron en contra de investigar en el Parlamento balear el escándalo de la red de prostitución infantil de menores tuteladas por el Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS)La portavoz socialista en el Parlament, Silvia Cano, salió de la Junta de Portavoces afirmando que su grupo rechazaría la creación de una comisión de investigación en el Parlament, propuesta por Ciudadanos y Vox.

A mediados de enero, el Diario de Mallorca había denunciado la existencia de un grupo de menores acogidas en centros del IMAS que ejercían la prostitución en las calles de Palma a cambio de drogas, regalos o dinero. Según el periódico, la prostitución de esas menores es "un secreto a voces" en la capital balear.

El asunto era vox populi en la capital mallorquina. Según los trabajadores de los centros del IMAS, los hechos eran conocidos desde hace años, pero ninguna de las denuncias presentadas o de los informes elaborados habían conseguido que los máximos responsables políticos tomaran cartas en el asunto. Y desde Madrid, la vicepresidenta Carmen Calvo y la propia ministra de Igualdad, Irene Montero, pidieron "prudencia".

La bronca tuitera

"Independientemente de los juegos políticos que se juegan aquí (por todos lados) ellos son niños. Sucedió en tu vigilancia. Tienes una responsabilidad", dijo señalando directamente a Sánchez. "Necesitamos una investigación profunda sin importar a dónde conduzca. Esto es algo de derechos humanos, no político". Y, tras sugerir que PP o Cs habrían hecho lo mismo, tapar el escándalo, culminaba: "Es una fucking desgracia. Qué asco. Qué rabia".

La indignación de Rhodes al conocer que el partido de su presidente Sánchez trataba de tapar el escándalo estaba más que justificada. Y más sabiendo que todo eso había pasado el mismo día en el que él visitaba el Ministerio de Derechos Sociales para comer con Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias y James Rhodes en su reunión en el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

Fue el 4 de febrero cuando ambos se conocieron, por iniciativa de Rhodes. Hubo feeling entre el político y el pianista, y quedaron en trabajar juntos para sacar adelante el primer proyecto del líder de Podemos como gobernante: la Ley de Protección de la Infancia. Que este lunes hemos sabido que se llamará "Ley Rhodes", por expreso deseo de Iglesias. Y que el líder de Podemos impulsará incluso la nacionalización del músico inglés.

"Pablito"

Después de su serie de tuits, James Rhodes sorprendió el 6 de febrero a sus seguidores compartiendo un mensaje que él mismo había enviado a "Pablito", el vicepresidente Iglesias: "Gracias por hoy. Lo siento si presioné mucho. Es muy difícil para mí", admitía. El mensaje era consecuencia de una conversación entre ambos para aclarar lo ocurrido en Mallorca y confirmar los planes políticos el Ejecutivo.

WhatsApp de James Rhodes a Pablo Iglesias, el pasado 6 de febrero. E.E.

Porque el pianista tenía motivos para desconfiar, tras ver cómo se protegía a políticos y no a las niñas prostituidas en Palma. En el verano de 2018, se había animado a escribir a Sánchez tras ver que su Gobierno creaba el primer Alto Comisionado contra la pobreza infantil que dependía directamente de Presidencia.

Pero desde entonces, los avatares de la política patria, lo truncaron todo. María Luisa Carcedo, la elegida para el cargo, tardó poco más de un mes en prometerlo y salir por la puerta para parchear la dimisión intempestiva de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, por sus mentiras en el currículum académico. El descabezamiento de la oficina, sin presupuesto propio al ser de nueva creación, no se subsanó porque las cuentas públicas de 2019 decayeron, y esto llevó a unas elecciones el 28-A, que se sucedieron de otras el 10-N...

"Lo sé perfectamente que si había experimentado lo que yo experimenté cuando era niño, el verdadero horror de esto, la ley se aprobaría de inmediato. Al 100%. Sin demoras, sin preguntas, sin discusión. Y cada día que pasa me siento un poco más nauseabundo y desesperado", seguía el WhatsApp de Rhodes a Iglesias. "Pero estoy muy agradecido por todo lo que estás haciendo. Estoy totalmente a tu disposición".