La negociación sigue "a buen ritmo", según explican a este periódico las fuentes más informadas de qué es lo que hablaron este lunes y martes Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en sendas reuniones ejecutivas, en las que perfilaron casi definitivamente cómo será la estructura del primer gobierno de coalición de la democracia. El presidente en funciones, aspirante a no dejar la Moncloa, y su nuevo "vicepresidente social" están poniendo en estos días negro sobre blanco lo que van avanzando los equipos de trabajo del PSOE y de Unidas Podemos.

Los morados contarán con "tres o cuatro ministerios", aún no está claro. Siempre además de la vicepresidencia que ocupará el secretario general de Podemos. Y la definición final de cuántas carteras irán a parar al socio minoritario del Gobierno dependerá de su contenido. Y es que la postura de los morados ha cambiado en una parte sustancial respecto a la que mantenían en julio, primero, y en septiembre, después. Entonces, Iglesias se negaba en todo caso a aceptar "sillones sin competencias". Ahora, ha dejado atrás las posiciones extremas y ha dado paso a una suerte de posibilismo en todos los aspectos.

A expensas de que salga adelante el acuerdo total -antes de tenerlo todo, no se tiene nada-, hay dos nombres de mujer ya adjudicados a un puesto en el Consejo de Ministros: Irene Montero y Yolanda Díaz. Y un tercero con altas posibilidades, Pablo Echenique.

Trabajo, un regalo envenenado

Montero, actual número dos del partido y portavoz parlamentaria, será la ministra de Igualdad, competencia que arrebataría -de las muchas que tiene- a la actual vicepresidenta y negociadora jefe del PSOE, Carmen Calvo. Bajo su cargo estarán, por ejemplo, los desarrollos de las leyes de protección integral de la libertad sexual, la de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo o la eterna abandonada sobre los derechos de las personas transgénero.

La otra cartera ya repartida es la de Trabajo para Yolanda Díaz, que es la mayor experta del Grupo Confederal en la materia. Díaz ya sonó para el cargo en julio pasado, pero el PSOE se negó a ceder este Ministerio a la formación morada, ya que lo consideraban una de las joyas de la corona de cualquier Ejecutivo progresista.

Yolanda Díaz, candidata a ministra de Trabajo de Unidas Podemos al Congreso. ADP

Aunque la "cesión" socialista viene con doble trampa: la primera, que las competencias en Seguridad Social no estarían, como ahora, entre las de la abogada de Galicia en Común. Díaz, una erudita de la legislación en este campo, ha sido una de las vocales de Unidas Podemos en el Pacto de Toledo, pero los socialistas aún no perdonan a los de Iglesias que "reventaran el consenso para la reforma del sistema de pensiones" antes de la convocatoria electoral del 28-A. Tampoco se fían de las cuentas echadas por Unidas Podemos en su Proposición de Ley sobre Revalorización de las Pensiones, ya registrada en el Congreso, que podrían suponer un incremento de 30.000 millones en el gasto ya en 2020.

La segunda, que la desaceleración económica, las previsiones a la baja para España de la Comisión Europea y de la OCDE, hacen del Ministerio de Trabajo todo menos un caramelo a día de hoy. Las últimas cifras de desempleo y afiliación a la Seguridad Social, tanto de la EPA como del paro registrado, así lo atestiguan. En este contexto, en Podemos eran conscientes de que el PSOE no sería tan duro en la negociación como hace cuatro meses.

El Iglesias constitucional

Pero decíamos que iglesias se ha entregado al posibilismo olvidando sus soflamas rupturistas contra "el candado del régimen del 78" con las que saltó a la fama política. Ya en la campaña de las elecciones del 28-A, Unidas Podemos se aferró a "los artículos sociales de la Constitución" para reivindicarse más "constitucionalista que ésos que se envuelven en la bandera y utilizan la Carta Magna como un arma arrojadiza"... en referencia a "las derechas", claro.

En las del 10-N redobló la apuesta con el argumento de que les bastaría con que Sánchez les dejara "aplicar los artículos sociales" de la ley de leyes, a saber: la vivienda y el trabajo "como un derecho", la riqueza nacional "supeditada al bien común" y la educación "como igualdad de oportunidades".

Y esas cesiones del líder podemita, ya asumidas de partida, se vieron en el preacuerdo firmado a los dos días de las elecciones. Para empezar, Iglesias se somete a no tocar los ministerios de Estado, a no tener más que opinión restringida en el conflicto catalán y a que Nadia Calviño sea vicepresidenta con competencias económicas por encima de él. Y, como corolario, Iglesias acepta jugar al regateo: si recibe una cartera con mucho nombre y poco contenido pedirá otra, de ahí que no esté cerrado si serán tres o cuatro los ministerios de su formación.

Y por eso Echenique no es un nombre seguro, según las fuentes consultadas. Sólo será ministro si en la cartera de Ciencia y/o Universidades tiene competencias como para bajar las tasas, aumentar las becas y avanzar hacia la universidad gratuita; además de tener presupuesto suficiente como para impulsar un plan de I+D+i acorde con el Horizonte verde que desarrolla Unidas Podemos en su programa. Lejos de la posibilidad de crear una empresa pública de energía, los morados quieren, al menos, poder "impulsar nuevos nichos de empleo" en las áreas de conocimiento más punteras.

Pablo Echenique y Juantxo López Uralde, ambos posibles ministros de Ciencia y/o Universidades. ADP

Si el secretario de Acción de Gobierno y jefe del equipo negociador no queda satisfecho con la oferta, se quedaría fuera del Ejecutivo y entrarían en juego los nombres de Juantxo López Uralde y Joan Mena para una de las dos patas de Ciencia y Universidades. Así, el ministro Pedro Duque -en caso de seguir con cartera- perdería parte de sus competencias en favor del exfundador de Equo o del diputado catalán por el que apuesta Ada Colau como cuota de En Comú Podem.

Todo va "bastante bien"

Y lo mismo que con Echenique puede decirse de Rafa Mayoral, la opción señalada para el Ministerio de Vivienda, si bien parece una quimera que finalmente Unidas Podemos acceda a esta cartera. Y es que los socialistas no quieren que esta secretaría de Estado salga de Fomento.

Según las citadas fuentes, conocedoras de los entresijos de las conversaciones en que se diseña el eventual gobierno de coalición, el PSOE es reacio a cumplir las aspiraciones de los morados en cuanto a fijar por ley que no haya un solo desahucio sin alternativa habitacional. Ni a que los Ayuntamientos tengan poder para intervenir el mercado del alquiler poniendo precios máximos en las zonas "especialmente tensionadas", como han bautizado a los barrios de las grandes ciudades con más inflación en las rentas.

Iglesias no hará nada que pueda afectar a la negociación. De hecho, según ha podido saber este periódico, este jueves tras su intervención en la Universidad Complutense, en un acto de la Unión de Estudiantes Progresistas, se puso en contacto con Sánchez para darle cuenta del contenido de sus palabras. Así que todo va "bastante bien", contando incluso que ERC no pondrá obstáculos insalvables.