La gran cobertura mediática de la exhumación de Franco facilitada por el Gobierno y la posterior comparecencia del presidente Sánchez para subrayar la relevancia histórica de la jornada han colmado la paciencia de la oposición. Para PP, Ciudadanos, Podemos y Vox, el presidente del Gobierno en funciones lleva tiempo valiéndose de la Moncloa y de las televisiones como trampolín para su promoción personal.

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La convocatoria de elecciones, el conflicto catalán, el traslado de los restos de Franco... acontecimientos de todo tipo dan pie a Sánchez para presentarse ante los medios en calidad de presidente y hacer una declaración institucional en prime time televisivo. 

La oposición le acusa de sincronizar sus intervenciones con los principales informativos en busca del mayor impacto posible, y de haber redoblado sus comparecencias desde que convocó las elecciones del 10-N. Lo ha hecho tres veces en poco más de un mes.

El 17 de septiembre compareció a las nueve de la noche precisamente para confirmar que los españoles tendrían que volver de nuevo a las urnas. El 16 de octubre, también en torno a las nueve, habló para valorar la primera gran noche de disturbios en Barcelona y sus entrevistas con Pablo Casado, Pablo Iglesias y Albert Rivera. Este jueves volvía a hacerlo al hilo de la exhumación de Franco coincidiendo con la emisión de los telediarios de la tarde.

Siete entrevistas en funciones

Desde que llegó a la Moncloa el 1 de junio de 2018, Sánchez ha concedido once entrevistas a televisiones: tres a TVE, cuatro a laSexta, dos a Antena 3 y dos a Telecinco. Un número notable para los apenas 14 meses transcurridos. La primera, en la que descartó adelantar elecciones -"Aspiro a convocarlas en 2020"- se la dio a la cadena pública el 18 de junio del año pasado. Sólo en aquella y en las tres siguientes (una en septiembre, otra en febrero y otra en abril) fue presentado como presidente. Las siete posteriores (cuatro en julio, una en septiembre y dos en octubre) las ha ofrecido ya como presidente en funciones.

Desde que se puso en marcha la precampaña, Sánchez ha dado ya tres entrevistas a las televisiones: dos a laSexta y una a Antena 3. El 19 de septiembre y este viernes, 25 de octubre, Antonio García Ferreras (Al rojo vivo) se desplazó a la Moncloa para entrevistarle. Es otro de los aspectos espinosos que cuestionan sus rivales: el aspirante de una formación utiliza el edificio presidencial, que eleva el clima a lo institucional, para publicitar su programa y cargar contra los rivales. Y llueve sobre mojado: la vicepresidenta, Carmen Calvo, y la ministra de Educación y portavoz, Isabel Celaá, ya han sido apercibidas por la Junta Electoral Central por el uso de la sala de prensa del Palacio de la Moncloa para fines partidistas.

Como recuerdo de esa instrumentalización de la Moncloa ha quedado grabada la multitudinaria rueda de prensa que dio Sánchez el 15 de febrero pasado. En ella debía de limitarse a anunciar -según la práctica común de sus antecesores- la fecha de la nueva cita electoral (el 28 de abril). Lejos de ello, Sánchez se puso ante el estrado a las diez de la mañana para, durante 20 minutos y antes de desvelar la fecha, desgranar y felicitarse por sus logros de nueve meses en el poder, y criticar a la oposición por impedirle continuar al frente del país.

'Manual de resistencia' en directo

Tampoco pasó inadvertida la presentación de su Manual de resistencia, el 21 de febrero. Era un acto del Pedro Sánchez político, si acaso escritor -con la colaboración de Irene Lozano, secretaria de Estado-, para promocionar su libro autobiográfico. El canal 24 Horas de TVE emitió la práctica totalidad del evento, de cerca de una hora y media.

Pese a esta exposición en la pequeña pantalla, será el único de los candidatos que no asista a El Hormiguero, el programa de humor y entrevistas de Pablo Motos en Antena 3. En ese espacio el jefe del Ejecutivo abandonaría su aura institucional, lejos de un salón tapizado o el plató formal de los informativos.

Sánchez no es pionero en el empleo de esa ventaja mediática que da el poder respecto a los competidores, un trampolín demasiado tentador como para desaprovecharlo. Es consciente, como algunos de sus predecesores, del impacto de la televisión para crearse una imagen presidencial, pero es el único que se ha aplicado a ello de forma sistemática. Pese a todo, aún está lejos del desaparecido Hugo Chávez y su famoso Aló Presidente